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Alcaraz supera a Sinner en la trilogía para ganar el US Open

Carlos Alcaraz ha vuelto a brillar en Nueva York al derrotar a Jannik Sinner en cuatro sets, recuperando el título del US Open que ya ganó en 2022. El español, de 22 años, se impuso con un marcador de 6-2, 3-6, 6-1 y 6-4 en un partido intenso que duró dos horas y 42 minutos, demostrando una madurez y consistencia que lo han convertido en el dominador del tenis actual. Esta victoria no solo le da su sexto título de Grand Slam, convirtiéndolo en el segundo hombre más joven en lograrlo después de Bjorn Borg, sino que también le permite recuperar el número uno del mundo, que Sinner había mantenido durante 65 semanas. Alcaraz ha roto un récord de 37 años al ser el hombre más joven en ganar múltiples títulos de Grand Slam en las tres superficies: pista dura, arcilla y hierba, uniéndose a leyendas como Mats Wilander, Rafael Nadal y Novak Djokovic.

El duelo entre Alcaraz y Sinner es uno de los más emocionantes del tenis actual, y esta fue su quinta final de la temporada, además de la tercera consecutiva en un Grand Slam, algo histórico en la era abierta. Alcaraz, que ya había ganado el Roland Garros este año, aseguró un reparto equitativo de los cuatro grandes torneos de 2025: él se llevó el francés y el US Open, mientras que Sinner conquistó el Abierto de Australia y Wimbledon. Juntos, han ganado ocho de los últimos nueve Grand Slams, dominando la era post-Big Three con un tenis de alta calidad que combina potencia, táctica y espectáculo. Tras el partido, Alcaraz bromeó: “Te veo más que a mi familia. Es genial compartir la cancha contigo”, destacando el respeto mutuo que define su rivalidad.

El español mostró un juego sólido, especialmente en el saque, un aspecto que lo había fallado en Wimbledon pero que aquí fue clave para su triunfo, con un total de 42 winners frente a los 21 de Sinner. Alcaraz ha ganado ahora en todas las superficies: dos US Open en pista dura, dos Roland Garros en arcilla y dos Wimbledon en hierba, y es el único jugador en la historia en ganar sus primeros seis títulos de Grand Slam en finales contra rivales diferentes. En 2025, Alcaraz ha sido imbatible, con siete títulos en total, un récord de 61 victorias y solo seis derrotas, y ha llegado al menos a cuartos de final en los cuatro majors por primera vez en su carrera. Su enfoque en esta final fue más táctico, priorizando la solidez sobre el espectáculo, lo que le permitió romper el saque de Sinner cinco veces y mantener un porcentaje alto de primeros servicios.

Sinner, por su parte, llegó a la final con una racha impresionante de 27 victorias consecutivas en Grand Slams sobre pista dura, pero no pudo con la versatilidad de Alcaraz. El italiano admitió después del partido que necesita evolucionar su juego para ser menos predecible, ya que Alcaraz lo superó en variedad y agresividad, especialmente atacando el revés de Sinner y usando voleas efectivas. A pesar de su derrota, Sinner ha tenido un año estelar, con victorias en Australia y Wimbledon, y planea incorporar cambios como más serve-and-volley o dropshots para futuras batallas contra Alcaraz. Su récord contra el español es ahora de 5-10, pero contra el resto del mundo en los últimos dos años es de 109-4, lo que muestra lo especial de esta rivalidad.

Cómo se desarrolló la final retrasada por la presencia de Trump

La final se retrasó media hora debido a medidas de seguridad extras por la asistencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien volvió a Flushing Meadows por primera vez desde 2015 y fue recibido con abucheos por parte del público. Esto creó colas enormes para los aficionados, con escáneres como en los aeropuertos fuera del estadio Arthur Ashe, que solo estaba dos tercios lleno al inicio del partido mientras miles esperaban afuera. El techo del estadio se mantuvo cerrado debido a nubes amenazantes, aunque el sol salió más tarde, y la presencia de Trump no distrajo a los jugadores, que se prepararon con calma: Alcaraz hacía ejercicios de rotación en una colchoneta, y Sinner jugaba con una pelota pequeña junto a su equipo. Ninguno pareció afectado por el retraso, y el ambiente se llenó de celebridades como Bruce Springsteen, Pink, Shaquille O’Neal, Spike Lee, Michael J. Fox y Ben Stiller.

Una vez empezado el partido, Alcaraz tomó la iniciativa con un tenis agresivo y preciso. Sinner arrancó con confianza, manteniendo su servicio en los primeros juegos, pero el español lo desestabilizó con devoluciones explosivas y un saque potente que le permitió romper temprano en el primer set. Alcaraz jugó con variedad, mezclando golpes profundos, dropshots y voleas, y cerró el set 6-2 en solo 38 minutos, permitiendo solo tres puntos en recepción a su rival y registrando 11 winners contra solo dos errores no forzados. Sinner, conocido por su consistencia desde el fondo, cometió errores inusuales, posiblemente influido por un problema abdominal de su semifinal, aunque él y su equipo lo minimizaron.

En el segundo set, Sinner reaccionó con determinación. Elevó su nivel con golpes potentes desde el fondo, mejoró sus devoluciones y atacó el revés de Alcaraz, forzando 11 errores no forzados del español frente a solo cinco winners. Rompió el saque de Alcaraz en el cuarto juego, empatando el partido al ganar 6-3, y mostró su capacidad para ajustar tácticas, como enfocarse más en el revés del rival para limitar sus forehands devastadores. El estadio Arthur Ashe, ya casi lleno con más de 24.000 espectadores, vibraba con la intensidad, y el público ovacionó jugadas como las voleas impresionantes de Sinner que lo mantuvieron en el set.

Pero Alcaraz no se dejó intimidar y regresó con fuerza en el tercer set. Tomó un liderazgo tempranero de 5-0, rompiendo dos veces con toques artísticos en la red y un saque redescubierto que no dio opciones a Sinner. El italiano solo ganó un juego en todo el set, cometiendo errores no habituales y logrando solo un winner, mientras Carlos Alcaraz brillaba con forehands y half-volleys que levantaron al público. El set terminó 6-1, y Alcaraz mostró su sonrisa característica, demostrando por qué ha perdido solo un set en todo el torneo hasta la final.

El cuarto set fue el más disputado, con ambos jugadores manteniendo sus servicios en los primeros juegos y alternando puntos de alta calidad. Sinner salvó puntos de break con voleas espectaculares que arrancaron aplausos, pero Alcaraz mantuvo la presión y rompió en el quinto juego, tomando una ventaja que no soltó. Aunque Sinner salvó dos puntos de campeonato con coraje, Alcaraz cerró el duelo en su tercera oportunidad con un ace a 131 mph, celebrando con su característico swing de golf en honor a su amigo Sergio García. Sinner admitió: “Di lo mejor de mí hoy, no pude hacer más”, y reconoció que debe volverse menos predecible para futuras revanchas.

Alcaraz llegó a esta final sin perder un set en sus partidos previos, rompiendo solo tres veces en todo el torneo, un récord en Grand Slams para él, y venció a rivales duros como Novak Djokovic en semifinales. Esta versión más sólida de Alcaraz, menos centrada en jugadas espectaculares pero imbatible en lo básico, lo posiciona como el rey actual del tenis, con un premio de 5 millones de dólares y el regreso al número uno. Sinner, a pesar de la derrota, termina el año con un legado fuerte y la promesa de evolucionar su juego para desafiar de nuevo a su gran rival. Esta final no solo coronó a Alcaraz, sino que consolidó una rivalidad que promete definir el tenis por años, atrayendo a fans con su mezcla de amistad y competencia feroz.