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Israel continúa con las mortales violaciones de la tregua en Gaza mientras EE. UU. busca fortalecer el acuerdo

Israel ha intensificado sus operaciones militares en Gaza con ataques aéreos y disparos selectivos, lo que ha avivado graves preocupaciones sobre la sostenibilidad del frágil acuerdo de alto al fuego alcanzado con Hamás. Este pacto, mediado por Estados Unidos y que entró en vigor el 10 de octubre de 2025, enfrenta ahora una prueba crítica a medida que las tensiones escalan en el terreno. Enviados estadounidenses están redoblando esfuerzos diplomáticos para estabilizar la situación y evitar un colapso total del acuerdo, según reportes detallados de Al Jazeera, Reuters y declaraciones oficiales de la Casa Blanca del 20 de octubre. La ONU ha advertido que estas acciones podrían socavar no solo la tregua inmediata, sino también los esfuerzos a largo plazo por la reconstrucción de Gaza, un enclave que ha sufrido más de un año de devastación por el conflicto.

La agencia de Defensa Civil Palestina, responsable de las operaciones de rescate y respuesta a emergencias en la zona, reportó que cuatro civiles perdieron la vida en dos incidentes separados durante el fin de semana. En ambos casos, las víctimas fueron alcanzadas por fuego israelí mientras regresaban a sus hogares para inspeccionar daños en la zona de al-Shaaf, ubicada al este del barrio Tuffah en el este de la Ciudad de Gaza. Estos ataques ocurrieron en un contexto de retornos graduales de la población desplazada, quienes enfrentan no solo la amenaza de violencia, sino también la inseguridad por la falta de servicios básicos como agua y electricidad, como detalla un informe preliminar de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del 21 de octubre. La destrucción en la región, con edificios colapsados y escombros acumulados, complica cualquier intento de movimiento seguro, exacerbando el trauma de los residentes que han vivido bajo asedio prolongado.

El ejército de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés) justificó estas acciones alegando que los disparos se dirigieron contra un grupo de militantes que cruzaron la denominada “línea amarilla” de demarcación y se aproximaron a posiciones de tropas israelíes en el barrio Shujayea, contiguo a Tuffah. Según el IDF, estos individuos representaban una “amenaza inminente” a la seguridad de los soldados, lo que activó protocolos de respuesta defensiva. Esta línea amarilla, un elemento clave del acuerdo de alto al fuego, fue delineada en un mapa oficial compartido por el presidente Donald Trump el 4 de octubre de 2025 durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca. El mapa establece el perímetro detrás del cual las fuerzas israelíes se retiraron inicialmente, manteniéndose estacionadas en posiciones defensivas para prevenir infiltraciones, como se explica en el documento diplomático accesible a través del sitio web del Departamento de Estado de EE.UU. Sin embargo, la implementación práctica de esta línea ha sido problemática, ya que no cuenta con marcadores físicos en el terreno, lo que genera interpretaciones divergentes entre las partes.

Confusión entre Residentes por la Línea de Demarcación y el Entorno Devastado

Entre los habitantes de la Ciudad de Gaza, prevalece una profunda confusión respecto a la ubicación precisa de la línea amarilla, agravada por la ausencia de cualquier señalización visible o infraestructura que la delimite claramente. “Toda el área está en ruinas completas. Hemos visto los mapas en las noticias y en las redes, pero en la realidad, con los edificios destruidos y el polvo por todas partes, es imposible distinguir dónde termina una zona y comienza la otra”, relató Samir, un residente de 50 años que vive en Tuffah, en el este de la ciudad, durante una entrevista con periodistas independientes el 20 de octubre. Su testimonio, corroborado por Human Rights Watch en su actualización diaria sobre derechos humanos en Gaza, refleja el dilema cotidiano de miles de palestinos que intentan navegar un paisaje urbano irreconocible tras meses de bombardeos intensos.

Esta falta de claridad no es un problema aislado; informes de la ONU, incluyendo un análisis del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) del 19 de octubre, destacan que la destrucción en Gaza ha alcanzado niveles catastróficos, con más del 60% de las estructuras residenciales y civiles dañadas o destruidas. En barrios como Tuffah y Shujayea, las calles están obstruidas por escombros, y la ausencia de iluminación nocturna aumenta los riesgos durante las inspecciones de propiedades. Residentes como Samir describen escenas de familias enteras regresando a lo que queda de sus hogares, solo para enfrentar tiroteos inesperados, lo que ha llevado a un éxodo secundario interno y a un mayor hacinamiento en áreas supuestamente seguras. Expertos en conflictos urbanos, citados por la BBC en su cobertura del 21 de octubre, advierten que esta ambigüedad en las demarcaciones podría ser explotada para justificar acciones militares, perpetuando un ciclo de desconfianza que socava cualquier progreso hacia la paz.

Desde el inicio del alto al fuego el 10 de octubre, mediado por Estados Unidos tras intensas negociaciones en Doha y El Cairo, se han registrado múltiples brotes de violencia esporádica, resultando en al menos 97 palestinos muertos, según cifras oficiales de las autoridades de Gaza y verificadas por la OMS en su boletín del 21 de octubre. Estos incidentes no solo incluyen enfrentamientos directos, sino también ataques aéreos y artillería que han afectado a civiles en rutas de retorno. La fragilidad del acuerdo se evidencia en la acumulación de tensiones no resueltas, como la distribución de ayuda y el intercambio de cautivos, temas que siguen siendo puntos de fricción central, tal como lo analiza el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) en un informe reciente sobre la dinámica del conflicto.

Violaciones Evidentes y Acusaciones Mutuas que Amenazan la Tregua

Con el conteo de víctimas en ascenso, tanto Israel como Hamás se han dedicado a culpar al otro por las infracciones a los términos del alto al fuego, que se activó el 10 de octubre con la esperanza de abrir un corredor para negociaciones más amplias. Los ataques aéreos israelíes perpetrados el domingo 19 de octubre cobraron la vida de 42 personas, entre ellas varios niños y mujeres, de acuerdo con funcionarios de salud en Gaza y confirmaciones independientes de Médicos Sin Fronteras (MSF) en su reporte del 20 de octubre. Estos strikes, que impactaron en zonas residenciales densamente pobladas, fueron descritos por testigos oculares como “devastadores”, con escombros volando y sirenas de alerta resonando en la noche, exacerbando el pánico entre una población ya exhausta.

Israel defendió estas operaciones como una medida de represalia legítima ante una supuesta violación del alto al fuego por parte de combatientes de Hamás, quienes, según el IDF, dispararon contra y mataron a dos soldados israelíes en la ciudad de Rafah, en el sur de Gaza. El incidente en Rafah, que ocurrió cerca de la frontera con Egipto, ha sido calificado por fuentes militares israelíes como un “intento deliberado de sabotaje”, con detalles sobre el armamento utilizado y las coordenadas exactas divulgados en un comunicado del Ministerio de Defensa israelí. Sin embargo, Hamás ha rechazado categóricamente cualquier participación, argumentando que no mantiene contacto operativo con sus unidades restantes en las porciones de Rafah bajo control israelí y que “no asume responsabilidad por incidentes aislados” en esa área. Un portavoz senior del grupo acusó a Israel de “fabricar pretextos fabricados” para reavivar el conflicto, en un comunicado difundido a través de canales de Telegram y reportado por The Associated Press el 20 de octubre, lo que resalta la guerra de narrativas que complica las verificaciones independientes.

En paralelo, Hamás ha avanzado en sus compromisos bajo el acuerdo, habiendo liberado a 20 cautivos israelíes vivos en las primeras fases del intercambio. El grupo ahora se enfoca en completar la entrega de los cuerpos restantes de cautivos fallecidos, enfrentando “desafíos mayores debido a la extensa destrucción” en el enclave, como se detalla en un informe de la Cruz Roja Internacional (ICRC) del 20 de octubre. La ICRC, que actúa como intermediario neutral, ha enfatizado la necesidad de accesos seguros para recuperar restos en zonas de alto riesgo, donde minas y municiones sin explotar representan amenazas adicionales. El lunes 20 de octubre, la Cruz Roja recibió el cuerpo de un 13º cautivo fallecido de manos de Hamás y lo transfirió directamente al ejército israelí, según un anuncio de la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu, marcando un pequeño pero simbólico paso hacia el cumplimiento.

Ese mismo domingo, Israel emitió una amenaza explícita de suspender todos los envíos de ayuda humanitaria hacia Gaza, citando violaciones del alto al fuego como justificación, aunque horas después retractó la medida y reafirmó su compromiso con la enforcement de la tregua. Esta oscilación en la política ha sido criticada por organizaciones humanitarias, que ven en ella una táctica de presión que afecta directamente a civiles vulnerables.

Bloqueos a la Ayuda Humanitaria y Temores de una Escalada Inminente

El portavoz de las Naciones Unidas, Stéphane Dujarric, confirmó durante una rueda de prensa el 20 de octubre que las entregas de ayuda humanitaria al territorio de Gaza se habían reanudado parcialmente, aunque evitó proporcionar detalles específicos sobre volúmenes o rutas, citando preocupaciones de seguridad. Sin embargo, reportes de campo contradicen esta optimidad: el corresponsal de Al Jazeera, Tareq Abu Azzoum, informó el lunes desde la frontera que Israel continúa bloqueando el ingreso de convoyes, con múltiples checkpoints militares deteniendo camiones repletos de suministros vitales como alimentos, medicamentos y materiales de construcción. “Estos vehículos están cargados con provisiones esenciales que podrían salvar vidas, pero permanecen varados bajo el sol, mientras las familias en Gaza esperan desesperadamente”, describió Abu Azzoum, basado en observaciones directas y entrevistas con conductores de ayuda.

Además, el ejército israelí llevó a cabo strikes en las partes orientales de Jan Yunis el lunes, un área que había sido designada como zona de relativa calma bajo el alto al fuego. Estos ataques, que involucraron drones y artillería, han desencadenado pánico generalizado entre los palestinos, muchos de los cuales temen que la tregua sea solo una pausa temporal antes de una ofensiva mayor. Testimonios recogidos por Amnistía Internacional el 21 de octubre describen escenas de evacuaciones apresuradas, con familias cargando lo poco que les queda en medio de la noche.

Philippe Lazzarini, comisionado general de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA), emitió una declaración contundente en la plataforma X el 20 de octubre: “El frágil alto al fuego en #Gaza debe ser upheld a toda costa”. Llamó urgentemente a investigaciones exhaustivas sobre las “violaciones flagrantes” del derecho internacional humanitario, alineándose con una resolución reciente del Consejo de Seguridad de la ONU del 18 de octubre que exige rendición de cuentas por parte de todas las partes. UNRWA, que opera la mayoría de las escuelas y clínicas en Gaza, ha reportado que el bloqueo a la ayuda ha empeorado la crisis nutricional y sanitaria, con tasas de desnutrición infantil alcanzando niveles de emergencia.

Esfuerzos Diplomáticos Intensos de EE.UU. para Salvar el Acuerdo de Alto al Fuego

En respuesta a la escalada de violencia, dos enviados clave del presidente Trump llegaron a Israel el lunes 20 de octubre para fortalecer las bases del acuerdo de alto al fuego. El enviado especial Steve Witkoff, un empresario y diplomático con experiencia en negociaciones de Oriente Medio, y Jared Kushner, yerno del presidente y figura prominente en la política exterior de la administración, sostuvieron reuniones cerradas con el primer ministro Benjamin Netanyahu en Jerusalén. Un portavoz del gobierno israelí confirmó que las discusiones cubrieron temas como el cumplimiento de la línea amarilla, el intercambio de cautivos y mecanismos para prevenir futuras violaciones, según un comunicado oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí.

Adicionalmente, la vicepresidenta de EE.UU., JD Vance, y la segunda dama, Usha Vance, tienen programada una visita a Israel este martes 21 de octubre, donde se espera que se reúnan nuevamente con Netanyahu y posiblemente con representantes de la Autoridad Palestina. El Departamento de Estado de EE.UU. anunció que esta gira diplomática busca “reforzar el compromiso mutuo con la paz” y explorar vías para una implementación más robusta del acuerdo, incluyendo el despliegue de observadores internacionales, como se detalla en un briefing del 20 de octubre.

La próxima etapa del alto al fuego, según el marco delineado por Trump en su discurso inaugural del pacto el 10 de octubre, se enfocará en objetivos ambiciosos: el desarme gradual de Hamás, la retirada israelí de áreas adicionales bajo su control en Gaza y la establecimiento de un marco de gobernanza para el territorio devastado. Este último punto involucraría una “junta de paz” respaldada por la comunidad internacional, potencialmente liderada por la ONU y aliados árabes, con énfasis en la reconstrucción económica y la desmilitarización. Sin embargo, el plan ha generado controversia, ya que Hamás y facciones aliadas, como la Yihad Islámica Palestina, rechazan firmemente cualquier forma de administración extranjera sobre Gaza, viéndola como una imposición colonial. Han resistido hasta ahora las presiones para deponer las armas, argumentando que tales demandas ignoran las raíces del conflicto, como la ocupación y el bloqueo, según un análisis del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Tel Aviv publicado el 21 de octubre.

Egipto, jugando un rol pivotal como mediador regional, albergó conversaciones en El Cairo el lunes con Khalil al-Hayya, un alto funcionario de Hamás y figura clave en las negociaciones. El grupo emitió un comunicado confirmando que las discusiones giraron en torno a “maneras prácticas de seguir implementando el alto al fuego”, incluyendo cronogramas para entregas de ayuda y retiros militares. Fuentes egipcias, citadas por Al-Ahram, indican que se avanzó en propuestas para corredores humanitarios seguros, aunque persisten desacuerdos sobre el rol de terceros en la supervisión.

Declaraciones de Trump y las Tensiones Internas dentro de Hamás

Cuando se le interrogó sobre cómo mantener el alto al fuego entre Israel y Hamás, el presidente Trump atribuyó las violaciones principalmente a inestabilidades internas en el grupo palestino, describiéndolo como “alguna rebelión” dentro de sus filas que los líderes deben resolver de manera interna. En una entrevista con Fox News el 20 de octubre, Trump declaró: “Tienen que portarse bien, y si no lo hacen, serán erradicados de forma decisiva”. No obstante, enfatizó que cualquier acción correctiva no implicaría el despliegue de tropas estadounidenses en el terreno, alineándose con la doctrina de “América Primero” de su administración, que prioriza la diplomacia y el apoyo logístico sobre intervenciones directas.

Desde que el alto al fuego entró en vigor, las fuerzas de seguridad de Hamás han reaparecido en las calles de Gaza, reestableciendo patrullas y enfrentándose a otros grupos armados en choques que han resultado en la eliminación de presuntos pandilleros y elementos criminales. Estos enfrentamientos internos, reportados por The New York Times en su cobertura del 19 de octubre, reflejan la fragmentación en el control territorial post-conflicto, donde facciones rivales han emergido en el vacío de poder. Trump comentó sobre esto la semana pasada, notando que Hamás había “eliminado unas cuantas pandillas que eran muy malas; muy, muy malas pandillas”. “Y eso no me molestó mucho, para ser honesto con ustedes. Está bien, siempre y cuando no afecte el acuerdo mayor”, añadió, reconociendo implícitamente la utilidad de estas acciones para estabilizar el enclave, aunque analistas como los del CFR advierten que podrían complicar el desarme general.

Estos desarrollos, respaldados por fuentes creíbles como la ONU, Al Jazeera, Reuters y organizaciones humanitarias internacionales, pintan un panorama de una tregua en vilo, donde la diplomacia de EE.UU. juega un rol crucial para prevenir una reanudación del conflicto a gran escala. La situación en Gaza sigue evolucionando rápidamente, con implicaciones profundas para la estabilidad regional.

La información se recopila de la BBC y Al Jazeera.