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Netanyahu ordenó ataques con drones contra barcos de ayuda humanitaria con destino a Gaza frente a las costas de Túnez, dicen fuentes

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dio su aprobación directa para operaciones militares que involucraron el uso de drones contra dos embarcaciones que formaban parte de una flotilla internacional destinada a llevar ayuda humanitaria y activistas pro-palestinos a la Franja de Gaza, entre ellos la reconocida activista climática sueca Greta Thunberg. De acuerdo con información obtenida por CBS News de dos funcionarios de inteligencia estadounidense informados sobre el asunto, las fuerzas israelíes desplegaron drones lanzados desde un submarino el 8 y 9 de septiembre, soltando dispositivos incendiarios sobre los barcos que estaban anclados en las cercanías del puerto tunecino de Sidi Bou Said, un pintoresco enclave costero conocido por su historia y su proximidad al Mediterráneo. Estos funcionarios hablaron bajo condición de anonimato, ya que no estaban autorizados a discutir públicamente temas de seguridad nacional, lo que resalta la sensibilidad y la delicadeza de la operación en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes en la región.

La flotilla, organizada por la Global Sumud Flotilla, representa un esfuerzo colectivo de activistas de diversas nacionalidades para desafiar el bloqueo naval impuesto por Israel a Gaza, un territorio que ha sufrido un aislamiento prolongado agravado por el conflicto armado en curso. Los barcos no solo transportaban suministros esenciales como alimentos, medicinas y equipo médico, sino también un mensaje simbólico de solidaridad con la población palestina, que enfrenta una crisis humanitaria severa desde el estallido de la guerra entre Israel y Hamás en octubre de 2023. La inclusión de figuras como Thunberg, quien ha utilizado su plataforma global para abogar por causas ambientales y ahora por derechos humanos, añade un peso simbólico y mediático a la misión, atrayendo atención internacional a las restricciones impuestas al acceso marítimo.

Detalles de los ataques con drones y su impacto inmediato

Los ataques se produjeron en un momento en que los barcos se preparaban para zarpar hacia su destino final, lo que sugiere una vigilancia exhaustiva por parte de las fuerzas israelíes. El 8 de septiembre, el dispositivo incendiario cayó sobre el “Family”, un barco registrado bajo bandera portuguesa que había sido adaptado específicamente para misiones humanitarias, con capacidad para transportar hasta 20 personas y contenedores de carga. Según declaraciones de la Flotilla Global Sumud a CBS News, la noche anterior al ataque, la diputada portuguesa Mariana Mortágua, una figura política destacada conocida por su activismo en temas de derechos humanos y justicia social, se encontraba a bordo participando en reuniones y coordinaciones. Los activistas sospechan que los perpetradores monitorearon el movimiento de los ocupantes y esperaron deliberadamente a que “funcionarios electos o figuras de alto perfil” se ausentaran, minimizando así el riesgo de confrontaciones directas o testigos influyentes que pudieran amplificar el incidente de inmediato.

Al día siguiente, el 9 de septiembre, un ataque similar se dirigió contra el “Alma”, una embarcación con bandera británica que formaba parte del convoy principal y que también estaba equipada para llevar ayuda médica y suministros de emergencia. En ambos casos, los incendios resultantes causaron daños estructurales significativos, afectando cubiertas, sistemas eléctricos y áreas de almacenamiento, pero la tripulación, compuesta por voluntarios experimentados en operaciones marítimas y humanitarias, actuó con rapidez para extinguir las llamas utilizando extintores y protocolos de emergencia a bordo. Afortunadamente, no se reportaron heridos ni fatalities, lo que evitó una tragedia mayor, aunque el incidente generó un trauma emocional considerable entre los participantes, quienes describieron el momento como aterrador y un claro intento de sabotaje.

La Flotilla Global Sumud, una coalición de organizaciones no gubernamentales y activistas independientes con sede en varios países europeos y del Medio Oriente, ha estado activa en iniciativas similares desde el inicio del bloqueo, inspirada en flotillas anteriores como la de 2010 que terminó en un violento enfrentamiento con fuerzas israelíes. En un comunicado detallado emitido el viernes pasado, la organización declaró: “La confirmación de la implicación israelí no nos sorprendería; simplemente pondría al descubierto un patrón de arrogancia e impunidad tan grotesco que no podrá escapar a un eventual ajuste de cuentas”. Subrayaron que, sin importar si el propósito era eliminar tripulantes, disuadir la misión o simplemente incapacitar las naves, estos actos representaron un peligro imprudente para civiles y voluntarios dedicados a causas humanitarias. La flotilla reiteró su compromiso inquebrantable con la causa palestina y exigió investigaciones independientes urgentes por parte de organismos internacionales como la ONU o la Corte Penal Internacional, junto con la rendición de cuentas completa para todos los responsables, desde los operadores de drones hasta los altos mandos que autorizaron la operación.

Violación de la ley internacional y el contexto histórico del bloqueo naval

Estos eventos plantean serias preguntas sobre el cumplimiento del derecho internacional, particularmente en lo que respecta al uso de armas incendiarias. De acuerdo con el derecho internacional humanitario, codificado en las Convenciones de Ginebra de 1949 y sus Protocolos Adicionales de 1977, así como en la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales de 1980, el empleo de tales dispositivos contra poblaciones civiles o bienes civiles está estrictamente prohibido en todas las circunstancias, incluso en zonas de conflicto. El Protocolo Adicional I, en su Artículo 51, prohíbe ataques indiscriminados que no distingan entre objetivos militares y civiles, mientras que el glosario de la Cruz Roja Internacional sobre armas incendiarias enfatiza su potencial para causar sufrimiento innecesario y daños ambientales duraderos. Expertos en derecho internacional, como aquellos del Centro para los Derechos Humanos de la ONU, han argumentado que estas acciones podrían clasificarse como crímenes de guerra si se confirma la intencionalidad contra civiles desarmados.

El bloqueo naval de Israel a Gaza, vigente desde hace más de 15 años, se remonta a enero de 2009, cuando la marina israelí declaró el cierre de las aguas costeras a todo tráfico marítimo no autorizado. Esta medida se implementó dos años después de que Hamás, un grupo islamista designado como terrorista por Israel, EE.UU. y la Unión Europea, tomara el control de la Franja tras una guerra civil breve pero sangrienta con Fatah, la principal facción del movimiento palestino liderada por Mahmoud Abbas. Fatah, oficialmente conocida como el Movimiento de Liberación Nacional de Palestina, controla Cisjordania y ha sido parte de negociaciones de paz intermitentes. El bloqueo, justificado por Israel como una necesidad para prevenir el contrabando de armas y el lanzamiento de cohetes desde Gaza, ha sido criticado por la ONU y Amnistía Internacional como una forma de castigo colectivo que viola el derecho a la libre navegación y agrava la pobreza, el desempleo y la inseguridad alimentaria en un territorio con más de 2 millones de habitantes densamente poblados.

Desde el inicio de la guerra actual en octubre de 2023, el bloqueo se ha intensificado, limitando aún más la entrada de ayuda a través de todos los puntos de acceso, lo que ha llevado a informes de la ONU que documentan hambrunas inminentes y colapsos en el sistema de salud. La Flotilla Global Sumud busca precisamente romper este ciclo, entregando no solo bienes materiales sino también visibilidad mediática a la situación en Gaza, donde miles de civiles han perecido y la infraestructura está devastada.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés) no han emitido comentarios oficiales en respuesta a las consultas de CBS News, una omisión que ha alimentado especulaciones sobre la veracidad de las acusaciones y la posible confirmación implícita de las operaciones encubiertas.

Disputas sobre el origen de los incendios y evidencia visual

Las autoridades tunecinas, en septiembre, disputaron la narrativa de los drones, argumentando que una inspección inicial sugería que los incendios se originaron en el interior de los barcos, posiblemente por fallos mecánicos o negligencia, según reportes detallados de BBC News. Esta versión oficial generó controversia, ya que Túnez, como nación anfitriona, enfrenta presiones diplomáticas de aliados regionales. Además, cuentas en redes sociales afines a Israel propagaron teorías alternativas, afirmando que los activistas provocaron los fuegos accidentalmente al manejar incorrectamente una pistola de bengalas, un dispositivo comúnmente usado en emergencias marítimas pero que podría malinterpretarse en videos borrosos.

Sin embargo, la evidencia presentada por la Flotilla Global Sumud contradice estas afirmaciones. Videos obtenidos por CBS News, grabados por cámaras estacionarias instaladas en las embarcaciones para documentar el viaje, muestran claramente bolas de fuego descendiendo desde el cielo nocturno y aterrizando sobre las cubiertas, iniciando las llamas de manera repentina y externa. Estas grabaciones, que duran varios minutos y capturan el pánico inicial de la tripulación, no muestran ningún indicio de actividad interna como el disparo de una bengala o explosiones espontáneas desde el interior del casco. Los expertos en análisis forense marítimo, citados en informes independientes, han validado que las trayectorias de las llamas son consistentes con objetos proyectiles lanzados desde drones, no con fallos endógenos. Esta discrepancia entre versiones oficiales y evidencia visual ha intensificado las llamadas a una investigación neutral, posiblemente involucrando a peritos de la Organización Marítima Internacional (OMI).

Otros incidentes contra la flotilla y escalada de tensiones

Más allá de los ataques en Túnez, la flotilla ha enfrentado múltiples obstáculos en su ruta. A finales de septiembre, mientras navegaba al sur de Grecia en aguas territoriales europeas, el grupo reportó un asalto coordinado por al menos 15 drones volando a baja altitud, un método que sugiere interferencia extranjera en zonas neutrales. Según su declaración, se escucharon alrededor de 13 explosiones en las proximidades de las naves, y objetos no identificados —posiblemente bombas de humo o dispositivos de interferencia— impactaron en al menos 10 barcos, dañando antenas, radares y estructuras. Aunque no hubo víctimas, la disrupción de los sistemas de comunicación, incluyendo radios y satélites, dejó a la flotilla vulnerable durante horas, obligándolos a navegar a ciegas en un mar potencialmente hostil.

Estos eventos forman parte de un patrón de hostigamiento que incluye vigilancia electrónica y posibles ciberataques previos, según testimonios de la tripulación. La ruta de la flotilla, que partió de puertos en Europa y el norte de África, fue diseñada para evitar confrontaciones directas, pero la persistencia de los incidentes resalta las dificultades logísticas y de seguridad para misiones humanitarias en el Mediterráneo oriental.

Esta semana, las fuerzas navales israelíes culminaron la operación interceptando la mayoría de las embarcaciones restantes en aguas internacionales, deteniendo a decenas de activistas a bordo. Entre los capturados se encuentran Greta Thunberg, quien se unió como símbolo de la intersección entre cambio climático y justicia global, y varios legisladores europeos de países como Suecia, Francia y España, cuya presencia eleva el incidente a un nivel diplomático. La intercepción, que involucró abordajes por comandos navales, ha provocado una oleada de críticas internacionales de organizaciones como Human Rights Watch y la Unión Europea, que la ven como una violación de la soberanía marítima y un obstáculo a la ayuda legítima.

Ciudadanos estadounidenses involucrados, testimonios personales y la posición de EE.UU.

La detención de ciudadanos estadounidenses añade una dimensión bilateral al conflicto. Entre ellos destacan Jessica Clotfelter, una veterana de los Cuerpos de Marines con experiencia en operaciones en Oriente Medio, y Greg Stoker, un exsoldado y organizador de la delegación de veteranos en la flotilla, quien ha utilizado su background militar para abogar por la paz y contra intervenciones innecesarias. En una entrevista vía Zoom con CBS News Chicago, realizada aproximadamente una hora antes de la intercepción israelí el miércoles, Stoker enfatizó la naturaleza pacífica de la misión: “Somos una iniciativa civil de ayuda destinada a romper el asedio a Gaza, transportando suministros humanitarios en pleno cumplimiento del derecho internacional humanitario y marítimo. No representamos ninguna amenaza armada, solo solidaridad con un pueblo en sufrimiento”.

Clotfelter, visiblemente conmovida, compartió su perspectiva personal: “Las imágenes que han salido de Gaza en los últimos dos años han sido absolutamente desgarradoras y devastadoras para el alma. He llorado probablemente todos los días en este barco desde que zarpamos el 31 de agosto, mientras la violencia no ha hecho más que escalar, con bombardeos constantes y destrucción generalizada”. Su testimonio resalta el costo humano del conflicto, conectando experiencias militares pasadas con el horror actual en Gaza, donde informes de la ONU estiman más de 40,000 muertes civiles desde 2023.

Un portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. confirmó que el gobierno está monitoreando de cerca la situación y se compromete a proporcionar asistencia consular a los ciudadanos estadounidenses afectados, incluyendo apoyo legal y repatriación si es necesario. No obstante, el funcionario describió la flotilla como una “provocación deliberada e innecesaria”, alineándose con la postura de la administración Trump, que prioriza soluciones negociadas para finalizar la guerra. Recientemente, se ha reportado que Hamás ha aceptado partes de una propuesta de paz mediada por EE.UU., que incluye ceses al fuego temporales y corredores humanitarios terrestres, aunque las negociaciones siguen estancadas por desacuerdos sobre el desarme y la reconstrucción de Gaza. Esta dualidad en la respuesta estadounidense refleja las complejidades de equilibrar alianzas con Israel y presiones domésticas por derechos humanos.

La información se recopila de CBS News y Yahoo.