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Egipto y la Cruz Roja se unen a la búsqueda de los cuerpos de los rehenes en Gaza

En un desarrollo clave para el proceso de paz en la región, equipos especializados de Egipto y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) han obtenido el permiso oficial de las autoridades israelíes para participar en la búsqueda de los cuerpos de rehenes fallecidos durante los brutales ataques perpetrados el 7 de octubre de 2023. Estos ataques, liderados por militantes de Hamás y otros grupos armados, resultaron en la muerte de aproximadamente 1.200 personas en el sur de Israel y la captura de 251 rehenes, muchos de los cuales eran civiles, incluyendo mujeres, niños y ancianos. La confirmación de esta autorización por parte del gobierno israelí representa un paso significativo hacia el cumplimiento de las obligaciones humanitarias establecidas en el reciente acuerdo de alto el fuego mediado por Estados Unidos.

Esta operación de búsqueda se extiende más allá de la denominada “línea amarilla”, una demarcación geográfica que delimita la zona de Gaza bajo control directo de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). La “línea amarilla” se estableció como parte de la primera fase del acuerdo de alto el fuego, marcando el límite al que Israel retiró sus tropas del norte, sur y este de Gaza. Según reportes verificados por fuentes como la BBC y el Departamento de Estado de EE.UU., esta línea no solo facilita la desescalada militar, sino que también permite el acceso controlado a áreas previamente restringidas para operaciones humanitarias. El permiso para operar en esta zona es particularmente relevante porque gran parte de ella ha sido escenario de intensos combates y bombardeos, lo que ha dejado un paisaje devastado y dificulta cualquier esfuerzo de recuperación.

El domingo pasado, varios medios israelíes, incluyendo Ynet y Haaretz, informaron que, además de los equipos egipcios y del CICR, un grupo selecto de miembros de Hamás ha sido autorizado a ingresar en la zona controlada por las FDI. Su rol es asistir en la localización y extracción de los cuerpos, trabajando en coordinación con los observadores neutrales del CICR. Esta colaboración, aunque tensa, subraya la complejidad de las negociaciones en curso. Hasta la fecha, Hamás ha cumplido parcialmente con la primera fase del acuerdo, entregando 15 de los 28 cuerpos de rehenes israelíes identificados. El acuerdo, negociado bajo la supervisión de Estados Unidos, Qatar y Egipto, exige la devolución total de todos los restos mortales como condición previa para avanzar a fases posteriores, que incluyen la liberación de prisioneros palestinos y la reconstrucción de infraestructuras en Gaza.

Hamás ha expresado públicamente que está coordinando estrechamente con las autoridades egipcias para superar los desafíos logísticos. En declaraciones oficiales, portavoces del grupo han destacado que, a pesar de sus esfuerzos, la magnitud de la destrucción complica la tarea, pero reafirman su compromiso con el acuerdo para fomentar la paz duradera.

Advertencia de Trump a Hamás por la devolución de los cuerpos

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha elevado la presión sobre Hamás mediante una serie de declaraciones contundentes, instando al grupo a acelerar la entrega de los cuerpos de los rehenes fallecidos. En un post publicado el sábado en su plataforma Truth Social, Trump advirtió que “si no comienzan a devolver los cuerpos rápidamente, los otros países involucrados en este gran acuerdo de paz tomarán medidas decisivas”. Sus palabras reflejan la urgencia que la administración estadounidense atribuye a este aspecto del proceso, especialmente considerando que el acuerdo de alto el fuego fue impulsado directamente por su gobierno como una extensión de su política exterior en Oriente Medio.

Trump detalló en su mensaje que algunos de los cuerpos se encuentran en ubicaciones de difícil acceso, posiblemente enterrados bajo capas de escombros generados por los bombardeos israelíes, pero enfatizó que otros podrían recuperarse de manera inmediata. “Por alguna razón, no lo están haciendo. Tal vez tenga que ver con su desarme”, sugirió, aludiendo implícitamente a las provisiones del plan de paz que exigen la desmilitarización gradual de Hamás en Gaza. Culminó su intervención con una nota de vigilancia personal “Veamos qué hacen en las próximas 48 horas. Estoy monitoreando esto muy de cerca”. Estas declaraciones no solo buscan presionar a Hamás, sino también mantener el impulso diplomático, recordando que el fracaso en cumplir podría comprometer la participación de aliados clave como Egipto, Qatar y Turquía.

El plan de paz para Gaza, conocido formalmente como el “Acuerdo de Sharm el-Sheikh”, fue firmado a principios de este mes en el exclusivo balneario egipcio de Sharm el-Sheikh, con la mediación de Trump. Egipto emerge como un actor pivotal, dada su posición geográfica —comparte una frontera con Gaza a través del paso de Rafah— y su historial en negociaciones regionales. Junto con Qatar, que ha facilitado comunicaciones con Hamás, y Turquía, que ofrece apoyo logístico y político, estos países son firmantes clave del acuerdo. Fuentes creíbles, como reportes de Reuters y el sitio web oficial del Departamento de Estado, confirman que el plan se divide en fases: la primera se centra en la devolución de rehenes y cuerpos, seguida de treguas extendidas, ayuda humanitaria masiva y, eventualmente, elecciones supervisadas internacionalmente en Gaza. Este marco no solo aborda el conflicto inmediato, sino que busca prevenir recaídas en la violencia mediante mecanismos de verificación independientes.

Detalles de la operación de búsqueda y desafíos logísticos

Un portavoz del gobierno israelí proporcionó detalles adicionales sobre la operación, explicando que el equipo egipcio trabajará en estrecha colaboración con el CICR para localizar y recuperar los cuerpos. Equipados con maquinaria pesada como excavadoras y camiones especializados, estos equipos podrán operar de manera eficiente más allá de la “línea amarilla”. Esta demarcación, ilustrada en mapas publicados por la BBC, se extiende a lo largo de los perímetros norte, sur y este de Gaza, cubriendo aproximadamente el 60% del territorio que Israel controlaba antes del alto el fuego. Históricamente, Israel ha mantenido un control estricto sobre estas áreas para prevenir infiltraciones, pero el acuerdo actual representa una concesión calculada para avanzar en los objetivos humanitarios.

Hasta esta semana, Israel no había autorizado la entrada de equipos extranjeros de este tipo en sus zonas de control, citando preocupaciones de seguridad. La llegada de las excavadoras egipcias marca un hito, ya que introduce capacidades técnicas avanzadas no disponibles previamente en la zona. El CICR, fundado en 1863 y galardonado con tres Premios Nobel de la Paz, ha sido un pilar en las operaciones humanitarias globales, y su involucramiento aquí asegura el cumplimiento de estándares internacionales como los Convenios de Ginebra de 1949, que protegen a los civiles en conflictos armados y regulan el tratamiento de los fallecidos.

Sin embargo, los desafíos son inmensos. La ONU, a través de informes de su Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), estima que, tras más de dos años de un conflicto que ha incluido bombardeos aéreos, terrestres y navales por parte de Israel en respuesta a los ataques de Hamás, hasta el 84% del territorio de Gaza ha sido reducido a escombros. Esto equivale a millones de toneladas de concreto, metal y tierra acumulados en pilas inestables, contaminados por municiones no explosivas y riesgos biológicos. Hamás ha reiterado que sus esfuerzos por recuperar los cuerpos se ven obstaculizados por esta destrucción, alegando que muchos sitios fueron bombardeados intencionalmente por las FDI. En respuesta, un portavoz israelí declaró el domingo que “Hamás sabe exactamente dónde están los cuerpos. Si hicieran un mayor esfuerzo, podrían recuperar los restos de nuestros rehenes sin necesidad de tanta asistencia externa”.

El rol del CICR en este contexto es multifacético: no solo supervisa las entregas, sino que también proporciona apoyo médico y psicológico a las familias. Hamás, por protocolo, no transfiere rehenes —vivos o fallecidos— directamente a las FDI, sino al CICR, que actúa como intermediario neutral. Los cuerpos son escoltados a través de corredores seguros en Gaza antes de ser entregados a las autoridades israelíes en puntos de control designados, un proceso que minimiza riesgos de confrontación.

Reacciones de familiares y el contexto humanitario más amplio

Esta autorización es una noticia largamente esperada y bienvenida por las familias de los rehenes, muchas de las cuales han organizado vigilias y campañas públicas durante más de dos años para exigir el retorno de sus seres queridos. Grupos como el Foro de Familias de Rehenes en Israel han expresado su alivio, describiendo el desarrollo como un “paso hacia el cierre y la dignidad”. Dar un entierro adecuado no solo honra a las víctimas, sino que también ayuda en el proceso de duelo colectivo, en un conflicto que ha polarizado a la sociedad israelí y generado protestas masivas contra el gobierno de Netanyahu.

El ataque del 7 de octubre de 2023 sigue siendo un punto de inflexión militantes de Hamás cruzaron la frontera, atacando comunidades civiles, bases militares y un festival de música, lo que resultó en escenas de horror documentadas por testigos y videos verificados por organizaciones como Human Rights Watch. Desde entonces, la respuesta militar israelí ha transformado Gaza en una de las peores crisis humanitarias del siglo XXI. El Ministerio de Salud de Gaza, administrado por Hamás, reporta al menos 68.519 muertes en ataques israelíes, una cifra que incluye un alto porcentaje de mujeres y niños, según análisis independientes de la ONU y Amnistía Internacional. Israel disputa estas cifras, argumentando que no distinguen entre combatientes y civiles, y estima que ha eliminado a miles de miembros de Hamás. No obstante, el consenso internacional, respaldado por la Corte Internacional de Justicia, califica la situación como una catástrofe con hambruna inminente, desplazamientos masivos y colapso de servicios básicos.

El alto el fuego impulsado por Trump ofrece una ventana para la recuperación, pero su éxito depende de la cooperación sostenida. La búsqueda de cuerpos es solo una pieza de un rompecabezas mayor que incluye la distribución de ayuda alimentaria, la restauración de hospitales y la desminado de áreas contaminadas.

Posible fuerza internacional para garantizar la paz y perspectivas futuras

En un anuncio relacionado, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu enfatizó el domingo que Israel retendrá el control absoluto sobre la composición de cualquier fuerza internacional desplegada en Gaza para respaldar el alto el fuego y la implementación del plan de Trump. Hablando al inicio de una reunión de gabinete en Jerusalén, Netanyahu declaró: “Nosotros controlamos nuestra seguridad, y hemos sido claros respecto a las fuerzas internacionales: Israel determinará cuáles son inaceptables para nosotros, y así operaremos y continuaremos operando”. Esta postura refleja las preocupaciones de Israel sobre la neutralidad de ciertos actores, particularmente en un contexto donde la confianza mutua es frágil.

El viernes anterior, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, reveló que “un gran número de países” se han ofrecido voluntariamente para integrar esta fuerza multinacional, pero subrayó que Israel debe aprobar a los participantes para garantizar la viabilidad. Reportes de The New York Times y CNN indican que esta mención alude directamente a Turquía, cuya oferta ha sido vetada por Israel debido a las tensiones bilaterales, incluyendo el apoyo turco a causas palestinas y críticas al gobierno israelí. Otros potenciales contribuyentes incluyen naciones europeas como Francia y el Reino Unido, así como aliados árabes moderados como los Emiratos Árabes Unidos, todos con experiencia en misiones de paz de la ONU.

Aún así, un obstáculo persistente es la necesidad de un entendimiento con Hamás para el despliegue efectivo de esta fuerza. Sin su cooperación, el acceso a áreas bajo control palestino podría ser imposible, potencialmente socavando la reconstrucción. El plan de Trump contempla no solo el cese de hostilidades, sino también la desmilitarización de Gaza, la inversión en educación y salud, y un fondo internacional para la rehabilitación estimado en miles de millones de dólares. Egipto, con su experiencia en mediación —como en el tratado de paz de Camp David en 1979—, jugará un rol central en la supervisión fronteriza y la canalización de ayuda. Organizaciones como Human Rights Watch y la Cruz Roja Internacional han instado a que esta fase incluya mecanismos robustos para prevenir violaciones de derechos humanos, asegurando que la paz sea inclusiva y sostenible para ambas partes.

La información se recopila de la BBC y The Times of Israel.