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China Hace Historia! La Diabetes Tipo 1 y Tipo 2 Son Curables Con Terapia de Células Madre!

Investigadores chinos han logrado un avance histórico al revertir la diabetes tipo 1 y tipo 2 en pacientes humanos mediante terapia de células madre, por primera vez en la historia médica. Este descubrimiento, desarrollado en centros como la Universidad de Pekín y el Hospital Central de Tianjin, podría cambiar por completo el tratamiento de la diabetes y ofrecer esperanza real a más de 500 millones de personas en todo el mundo que viven con esta condición crónica. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la diabetes afecta a uno de cada diez adultos globalmente, y este progreso representa un paso hacia soluciones curativas en lugar de solo manejos sintomáticos.​

La diabetes siempre se ha visto como una enfermedad de por vida, con impactos profundos en la calidad de vida de los pacientes. En la tipo 1, que suele diagnosticarse en la infancia o adolescencia, el sistema inmunitario del cuerpo ataca y destruye las células beta del páncreas responsables de producir insulina, dejando al paciente dependiente de inyecciones externas para sobrevivir. En la tipo 2, más común en adultos y relacionada con factores como la obesidad, el sedentarismo y la genética, el cuerpo desarrolla resistencia a la insulina y las células beta pierden su capacidad de funcionar eficientemente, lo que lleva a niveles altos de glucosa en sangre que dañan órganos como los riñones, los ojos y el corazón. Los pacientes de ambos tipos suelen depender de inyecciones diarias de insulina, medicamentos orales como metformina o cambios estrictos en el estilo de vida, incluyendo dietas bajas en carbohidratos y ejercicio constante, para evitar complicaciones graves como amputaciones, ceguera o fallos renales.​

El proceso de la terapia: reprogramando células para producir insulina

Los científicos en China han desarrollado un método innovador que reprograma células madre del propio paciente para convertirlas en células beta pancreáticas funcionales, las cuales generan insulina de manera natural. El proceso comienza con la extracción de células del paciente, comúnmente de grasa abdominal o médula ósea, que son fáciles de obtener mediante procedimientos mínimamente invasivos como una biopsia simple. Estas células se convierten en células madre pluripotentes inducidas (iPSCs) mediante un cóctel de factores químicos, evitando el uso de virus que podrían causar riesgos genéticos, un avance clave en la seguridad del tratamiento.​

Una vez en estado pluripotente, las iPSCs se diferencian en el laboratorio en islotes pancreáticos, grupos de células que incluyen las beta productoras de insulina, junto con otras células de soporte que ayudan en la regulación glucémica. Este paso se realiza en entornos controlados con protocolos optimizados para imitar el desarrollo natural del páncreas, asegurando que las células sean maduras y funcionales antes del trasplante. Luego, estas células se inyectan en el cuerpo del paciente, generalmente en la vaina del músculo recto abdominal o cerca del hígado, donde se integran rápidamente, forman su propia red de vasos sanguíneos y comienzan a responder a los niveles de glucosa en sangre como lo haría un páncreas sano.​

Este enfoque utiliza células autólogas, es decir, del mismo paciente, lo que elimina casi por completo el riesgo de rechazo inmunológico, un problema mayor en trasplantes de órganos donados que requiere inmunosupresores de por vida con efectos secundarios como infecciones o cáncer. En ensayos clínicos iniciales, como el publicado en la revista Cell en 2024 y actualizado en 2025, las células trasplantadas han demostrado una supervivencia superior al 80% en el primer año, con producción sostenida de insulina sin necesidad de medicamentos adicionales para protegerlas.​

Resultados impresionantes: pacientes libres de insulina

Los primeros casos de este tratamiento muestran resultados que superan las expectativas de la comunidad médica. Una mujer de 25 años con diabetes tipo 1, diagnosticada desde los 14 años y dependiente de inyecciones múltiples diarias, recibió el trasplante en julio de 2021 en el Hospital Central de Tianjin. Solo 75 días después, sus células trasplantadas comenzaron a producir suficiente insulina, permitiéndole dejar las inyecciones por completo. Hoy, más de cuatro años después, mantiene niveles normales de glucosa en sangre, con su hemoglobina glicosilada (HbA1c) en un rango no diabético de alrededor del 5.5%, y el tiempo en que sus niveles de azúcar están estables ha pasado del 43% al 96%, según monitoreos continuos con sensores implantables.​

En un caso de diabetes tipo 2, un hombre de 59 años de Shanghái, que había luchado con la enfermedad por más de una década y sufría complicaciones como neuropatía, se volvió independiente de la insulina en solo 11 semanas tras el procedimiento en el Instituto de Enfermedades Endocrinas y Metabólicas de Shanghái. Ha permanecido sin medicamentos por más de un año, reportando no solo control glucémico estable sino también mejoras en su energía diaria y reducción de síntomas como fatiga y visión borrosa. El ensayo en curso, que incluye a tres pacientes con tipo 1 y varios con tipo 2, muestra signos positivos en todos, con seguimientos planeados por al menos dos años para evaluar la durabilidad a largo plazo.​

Estos resultados no son aislados; en ensayos más amplios con más de 700 pacientes en China durante 2025, se han reportado reducciones en HbA1c de 1.8 a 3.2 puntos porcentuales, y más del 60% de los participantes han logrado remisión, es decir, control glucémico sin fármacos, en un plazo de 8 a 12 meses. Pacientes como Chen Wei, un empresario de 52 años de Guangzhou, han compartido testimonios de cómo el tratamiento les devolvió la normalidad, permitiéndoles comer sin contar carbohidratos o temer hipoglucemias nocturnas.​

Más que control: una recuperación a nivel celular

Esta terapia va más allá del mero control de síntomas, ya que logra una curación real a nivel celular, restaurando la arquitectura funcional del páncreas. Al reemplazar las células beta destruidas o disfuncionales, el cuerpo recupera su capacidad innata para detectar subidas de glucosa después de las comidas y secretar insulina de manera precisa, imitando el mecanismo natural perdido en la diabetes. Esto no solo previene picos y caídas peligrosos en el azúcar en sangre, sino que también reduce el riesgo de complicaciones crónicas como enfermedades cardiovasculares, que causan el 70% de las muertes en diabéticos.​

Expertos como el profesor Deng Hongkui de la Universidad de Pekín, líder del equipo, explican que el tratamiento aborda la raíz autoinmune de la tipo 1 al usar células modificadas para resistir ataques inmunitarios, y la resistencia insulínica de la tipo 2 al regenerar células más eficientes. En combinación con elementos de la medicina tradicional china, como hierbas que apoyan la viabilidad celular y acupuntura para mejorar la circulación, el enfoque holístico acelera la integración de las células trasplantadas y minimiza inflamaciones postoperatorias.​

A diferencia de terapias previas, como los trasplantes de islotes de donantes escasos que solo duran unos años y requieren inmunosupresión, este método es más seguro, escalable y accesible, ya que no depende de bancos de órganos limitados. Investigadores destacan que podría aplicarse temprano en la enfermedad, previniendo daños acumulativos, y se está explorando su uso en poblaciones vulnerables, como niños con tipo 1 o adultos mayores con tipo 2 y comorbilidades.​

Ensayos en progreso y camino hacia la aprobación global

Los ensayos clínicos continúan expandiéndose para refinar la terapia, haciendo que sea más segura, rápida y ampliamente disponible. En China, el gobierno ha invertido miles de millones en hubs biotecnológicos como el Valle de la Salud Beijing-Tianjin-Hebei, que acelera la transición de la investigación básica a aplicaciones clínicas, con aprobaciones regulatorias más rápidas que en Occidente. Fases actuales incluyen pruebas en grupos más grandes, incorporando edición genética CRISPR para potenciar la resistencia de las células madre y scaffolds pancreáticos impresos en 3D para guiar su crecimiento.​

Aunque los resultados iniciales son prometedores, se monitorean desafíos como posibles efectos secundarios a largo plazo, incluyendo el riesgo bajo de formación de tumores si las células no se diferencian completamente, o respuestas inmunes residuales. El costo inicial, estimado entre 12.000 y 18.000 dólares por tratamiento, es alto pero se compensa al eliminar gastos vitalicios en insulina, que superan los 20.000 dólares anuales en muchos países. Colaboraciones internacionales con instituciones en EE.UU., Europa y el Golfo Pérsico están en marcha para ensayos fase IV globales, con interés de la FDA y la EMA en validar los datos chinos.​

Organizaciones de salud globales, como la Federación Internacional de Diabetes, enfatizan la necesidad de acceso equitativo, especialmente en regiones con altas prevalencias como India, América Latina y África, donde la diabetes causa estragos por falta de recursos. China ofrece vías de turismo médico para pacientes internacionales, con paquetes que incluyen consultas pre y post-tratamiento, lo que podría democratizar el acceso mientras se resuelven barreras regulatorias.