Se inicia el juicio de $8.3 mil millones de Klarna contra Google
Un tribunal sueco dio inicio este lunes a las audiencias en una de las demandas más significativas del mundo tecnológico: la presentada por Pricerunner, un popular sitio web sueco de comparación de precios ahora propiedad de la fintech Klarna, contra el gigante estadounidense Google. La compañía busca una compensación superior a los 8.300 millones de dólares por prácticas que, según los demandantes, violan las normas de competencia al favorecer los servicios propios de Google en los resultados de búsqueda, marginando a competidores independientes. Este caso, que se desarrolla en el Tribunal de Patentes y Mercado de Estocolmo, resalta las tensiones crecientes entre las grandes tecnológicas y los reguladores europeos, y podría tener implicaciones profundas para el ecosistema digital global.
Pricerunner, una plataforma fundada en 2001 que permite a los usuarios comparar precios de productos en miles de tiendas en línea a través de Europa, fue adquirida por Klarna en 2022 por una cifra no revelada, pero que fortaleció la posición de la fintech en el sector del comercio electrónico. La demanda se presentó en ese mismo año, amparada en una sentencia clave del Tribunal General de la Unión Europea (UE), que en 2021 confirmó que Google había infringido las leyes antimonopolio de la UE al manipular algoritmos de búsqueda para priorizar sus propios servicios de comparación de compras, como Google Shopping, en detrimento de sitios rivales como Pricerunner. Esta manipulación, según la corte europea, distorsionó la competencia leal y afectó directamente el tráfico y los ingresos de empresas más pequeñas.
Antecedentes de la demanda y el contexto regulatorio europeo
La historia de esta disputa se remonta a más de una década atrás. En 2017, la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE responsable de velar por la competencia en el mercado único, impuso a Google una multa récord de 2.420 millones de euros (alrededor de 2.700 millones de dólares en ese momento) por abusar de su posición dominante en el mercado de búsquedas en línea. La investigación reveló que, a partir de 2012, Google había alterado sus resultados de búsqueda para destacar enlaces a Google Shopping en las primeras posiciones, incluso cuando los usuarios buscaban comparaciones de precios en productos como electrónicos, ropa o electrodomésticos. Esto relegó a competidores como Pricerunner a posiciones inferiores, reduciendo drásticamente su visibilidad y clics.
Pricerunner, que opera en países como Suecia, Reino Unido, Alemania y Francia, estimó inicialmente sus pérdidas en alrededor de 2.000 millones de dólares, pero en su demanda de 2022 advirtió que la cifra final sería “significativamente mayor” debido a que la infracción persiste hasta la fecha. De hecho, la compañía ha documentado cómo su tráfico orgánico de Google cayó un 95% entre 2012 y 2013, justo después del lanzamiento de Google Shopping, según datos presentados en el juicio y corroborados por informes de la Comisión Europea. Esta caída no solo afectó los ingresos por publicidad y comisiones de afiliados, sino que también limitó el crecimiento de Pricerunner en un mercado digital en expansión.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), el máximo órgano judicial de la UE, ratificó la decisión de la Comisión en septiembre de 2024, rechazando el último recurso de Google y confirmando que las prácticas eran anticompetitivas. Esta sentencia allanó el camino para demandas civiles como la de Klarna, permitiendo a las víctimas buscar compensaciones directas. Klarna, fundada en 2005 y con sede en Estocolmo, se ha convertido en una de las fintech más valoradas de Europa, con más de 150 millones de usuarios activos y operaciones en 45 países. Su adquisición de Pricerunner no solo amplió su oferta de servicios de pago “compra ahora, paga después”, sino que también la posicionó como un actor clave en la lucha contra los monopolios digitales. En un comunicado oficial, Klarna subrayó que “la Comisión Europea ya determinó en 2017 que Google violó la ley de competencia al favorecer su propio servicio de compras”, y ahora busca justicia económica por los daños acumulados.
Lo que busca Klarna: detalles de la compensación y el impacto diario
Klarna exige ahora aproximadamente 78.000 millones de coronas suecas, equivalentes a unos 8.300 millones de dólares, una cifra calculada mediante un exhaustivo análisis económico de las pérdidas incurridas por Pricerunner desde 2017. Este monto incluye no solo las ventas perdidas directas, sino también oportunidades de negocio frustradas, costos adicionales para compensar la menor visibilidad y el impacto en la innovación del sector. “La cantidad de daños solicitados sigue creciendo diariamente”, precisó John Craske, portavoz de Klarna, en un correo electrónico enviado a la Agencia France-Presse (AFP) este lunes. Craske explicó que el cálculo se basa en modelos econométricos que consideran el dominio de Google en el mercado, donde procesa más del 90% de las búsquedas en Europa, según estadísticas de Statista y la propia Comisión Europea.
En un comunicado emitido el viernes anterior, Klarna enfatizó la dependencia del ecosistema digital de la visibilidad en motores de búsqueda: “Para llegar a los consumidores en línea, necesitas ser visible en los resultados de búsqueda, y ahí Google tiene casi un control absoluto”. Antes de 2012, cuando Google Shopping no existía, sitios independientes como Pricerunner disfrutaban de posiciones privilegiadas en los resultados, atrayendo millones de visitas mensuales. Por ejemplo, en el Reino Unido, Pricerunner generaba hasta el 80% de su tráfico de Google, lo que se traducía en partnerships con retailers como Amazon o eBay. La manipulación algorítmica cambió esto drásticamente, obligando a estas plataformas a invertir en publicidad pagada o SEO avanzado para sobrevivir, un costo que, según expertos de la Universidad de Estocolmo citados en informes de la UE, representa hasta un 30% adicional en presupuestos operativos.
Desde la adquisición, Klarna ha integrado las capacidades de Pricerunner en su app y sitio web, ofreciendo comparaciones de precios en tiempo real junto con opciones de financiamiento. Sin embargo, la compañía argumenta que el favoritismo de Google ha frenado esta sinergia, limitando el alcance a nuevos mercados como España o Italia, donde el e-commerce crece a ritmos del 15% anual según datos de la Asociación Europea de Comercio Electrónico.
La defensa de Google y el panorama de la competencia digital
Google, valorada en más de 2 billones de dólares y con Alphabet como matriz, defiende vigorosamente su posición en el tribunal sueco. Según los documentos judiciales, la empresa sostiene que no ha abusado de su dominio tras la decisión de la Comisión Europea de 2017 y que Pricerunner no ha sufrido daños cuantificables. Google argumenta que sus algoritmos de búsqueda se basan en relevancia para el usuario, no en favoritismo, y que ha implementado cambios como la subasta neutral para anuncios de compras en 2017, que supuestamente iguala las oportunidades. Además, la compañía destaca que ha apelado exitosamente otras multas de la UE, como la de 4.340 millones de euros por Android en 2018, aunque el TJUE confirmó gran parte de ellas en 2022.
AFP contactó a Google para obtener comentarios adicionales, pero hasta el cierre de esta nota no ha recibido respuesta. En declaraciones previas a medios como Reuters, portavoces de Google han reiterado que “nuestros productos benefician a los consumidores al ofrecer opciones rápidas y seguras”, y que el 90% de dominio en búsquedas refleja innovación, no abuso. Sin embargo, críticos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han señalado en informes de 2024 que el control de Google en datos de usuarios y algoritmos crea barreras de entrada insuperables para startups.
Contexto más amplio: regulaciones antimonopolio y precedentes en Europa
Este juicio se inscribe en un contexto de escrutinio intensivo sobre el poder de las Big Tech en Europa. La Comisión Europea ha acumulado multas contra Google por más de 8.000 millones de euros desde 2017, incluyendo casos por favoritismo en publicidad (1.490 millones de euros en 2019) y restricciones en Android. En marzo de 2024, la UE designó a Google como “guardián” bajo la Ley de Servicios Digitales (DSA), obligándola a mayor transparencia en algoritmos. Más recientemente, en septiembre de 2024, se avanzó en la implementación de la Ley de Mercados Digitales (DMA), que desde 2025 requerirá que plataformas como Google permitan a competidores acceder a datos y rankings de manera justa, con multas de hasta el 10% de ingresos globales por incumplimiento.
Pricerunner, con su enfoque en precios transparentes y reseñas de usuarios, representa el tipo de innovación que la UE busca proteger. Analistas de Bloomberg y The Financial Times estiman que un fallo favorable a Klarna podría desencadenar una ola de demandas similares de otras víctimas, como Foundem en el Reino Unido o Kelkoo en Francia, potencialmente sumando miles de millones en compensaciones. En el ámbito global, este caso resuena con investigaciones en EE.UU., donde el Departamento de Justicia demandó a Google en 2023 por monopolio en búsquedas, y con acciones en Australia y Brasil contra prácticas similares.
El juicio en Estocolmo, que involucrará a economistas, expertos en antitrust y ejecutivos de ambas compañías como testigos, está programado para extenderse hasta el 19 de diciembre. Klarna espera que el veredicto no solo compense las pérdidas pasadas, sino que fomente una competencia más equitativa en el comercio digital, beneficiando a consumidores y emprendedores por igual.
La información se recopila de MSN y Barron’s.
