SpaceX de Elon Musk gana contratos por valor de 714 millones de dólares del Pentágono; mientras que el cohete New Glenn de Jeff Bezos’ Blue Origin espera la aprobación de seguridad nacional. El cohete New Glenn de Blue Origin espera la autorización de seguridad nacional
La Fuerza Espacial de Estados Unidos ha adjudicado a SpaceX, la compañía liderada por Elon Musk, cinco de las siete misiones de lanzamiento militar críticas para el año fiscal 2026, con un valor total de 714 millones de dólares, lo que equivale a un promedio de aproximadamente 143 millones de dólares por lanzamiento. Estos contratos, anunciados el 3 de octubre de 2025, refuerzan la posición dominante de SpaceX en los proyectos espaciales del Pentágono, capturando más del 60% de los premios en ciclos recientes del Programa Nacional de Lanzamiento Espacial de Seguridad (NSSL, por sus siglas en inglés). A pesar de las tensiones públicas entre Musk y el presidente Donald Trump, que incluyeron desacuerdos sobre regulaciones espaciales a principios de año, SpaceX continúa demostrando su fiabilidad en misiones sensibles. United Launch Alliance (ULA), una joint venture entre Boeing y Lockheed Martin, obtuvo las dos misiones restantes por 428 millones de dólares.
Estos premios forman parte de la Fase 3, Carril 2 del NSSL, un programa diseñado para manejar cargas de alto valor y órbitas complejas que requieren la máxima fiabilidad, utilizando contratos de precio fijo indefinido para eficiencia. En abril de 2025, el NSSL seleccionó a SpaceX, ULA y Blue Origin para un total de 54 misiones valoradas en 13.500 millones de dólares, programadas entre los años fiscales 2027 y 2032, con SpaceX responsable de 28 lanzamientos, ULA de 19 y Blue Origin de 7. El manifiesto general de la Fase 3 ha casi duplicado en comparación con la Fase 2, alcanzando 84 misiones entre 2025 y 2029, divididas en Carril 1 para misiones menos exigentes y Carril 2 para las más críticas. “El espacio es el terreno elevado definitivo, esencial para nuestra seguridad nacional”, afirmó el coronel Eric Zarybnisky, director ejecutivo del programa para Acceso Asegurado al Espacio en el Comando de Sistemas Espaciales de EE.UU., en un comunicado oficial. “Continuamos asegurando el acceso a ese terreno elevado; entregar activos al combatiente es nuestra misión última, y dependemos de sólidas alianzas entre gobierno e industria para lograr ese objetivo”.
Las misiones asignadas a SpaceX incluyen lanzamientos específicos como USSF-206, que transportará el duodécimo satélite Wideband Global SATCOM (WGS-12) para comunicaciones encriptadas militares; USSF-155, NROL-86, USSF-149 y USSF-63, que involucran tres cargas clasificadas y un satélite de reconocimiento, con énfasis en inteligencia y vigilancia. Estas operaciones están programadas para 2027, ya que la Fuerza Espacial realiza asignaciones con dos años de antelación para integrar payloads complejos y minimizar riesgos. ULA, por su parte, manejará NROL-88 y USSF-88, que llevará el cuarto satélite GPS III Follow-on (GPS IIIF-4) para mejorar la encriptación y capacidades de posicionamiento global en misiones militares.
El Liderazgo de SpaceX en Lanzamientos de Seguridad Nacional
SpaceX ha establecido su supremacía en el ámbito de la seguridad espacial de EE.UU. gracias a la reutilización de sus cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy, que han completado más de 300 misiones exitosas desde 2018, incluyendo docenas para el Departamento de Defensa. Esta eficiencia reduce costos en hasta un 30% comparado con competidores tradicionales y acelera los tiempos de respuesta, lo que es crucial para payloads sensibles como los de la red Starlink, que ya soporta comunicaciones en zonas de conflicto para las fuerzas armadas. En el contexto de estos nuevos contratos, SpaceX utilizará al menos cuatro Falcon Heavy para misiones de alta complejidad, consolidando su rol en el despliegue de satélites que mejoran la conectividad global y la recopilación de inteligencia en tiempo real.
La dominancia de SpaceX no solo se mide en volumen, sino en innovación: sus cohetes han probado la capacidad de manejar órbitas geosíncronas y polares con precisión milimétrica, esenciales para satélites de reconnaissance que monitorean amenazas globales. A pesar de controversias, como las críticas a Elon Musk por sus posiciones políticas, el Pentágono valora la trayectoria impecable de SpaceX, que ha evitado fallos mayores en misiones NSSL desde su entrada en 2015. Estos premios de 714 millones de dólares representan solo una fracción de los 1.140 millones adjudicados en total para el año fiscal 2026, pero subrayan cómo SpaceX impulsa la resiliencia espacial de EE.UU. al diversificar proveedores mientras mantiene el liderazgo.
United Launch Alliance y su Contribución Estable
ULA, con su cohete Vulcan Centaur, asegura un equilibrio en el ecosistema de lanzamientos al manejar misiones que requieren motores RD-180 de origen ruso —aunque en transición a BE-4 de Blue Origin— para payloads como el GPS IIIF-4, que actualiza la constelación satelital con encriptación mejorada y anti-jamming para operaciones militares. Los 428 millones de dólares por dos lanzamientos reflejan el costo premium de ULA, superior al de SpaceX debido a su enfoque en fiabilidad probada para cargas ultra-sensibles, aunque enfrenta presiones para reducir precios en la Fase 3. Históricamente, ULA ha lanzado más de 150 misiones para el gobierno, contribuyendo a la estabilidad del programa NSSL al complementar la agilidad de SpaceX con experiencia en integraciones complejas.
Blue Origin y los Desafíos del New Glenn en la Carrera Espacial
En el otro lado de la competencia, el cohete New Glenn de Blue Origin, desarrollado por Jeff Bezos como rival directo del Falcon Heavy, aún no ha obtenido la certificación para misiones NSSL y por ello no recibió asignaciones en este primer lote de Carril 2. New Glenn, un vehículo de dos etapas con 7 metros de diámetro, impulsado por siete motores BE-4 en la primera etapa y dos BE-3U en la segunda, completó su vuelo inaugural el 16 de enero de 2025 desde el Complejo de Lanzamiento 36 en Cabo Cañaveral, alcanzando órbita con el pathfinder Blue Ring, aunque perdió el booster durante el descenso. Este debut, el primero desde 2005 en ese sitio, sirvió como demostración clave para la certificación NSSL, que requiere múltiples vuelos exitosos para validar reusabilidad parcial y manejo de payloads clasificados.
Blue Origin ha invertido más de 5.000 millones de dólares en New Glenn desde 2016, nombrado en honor al astronauta John Glenn, con el objetivo de apoyar misiones lunares Artemis de la NASA y constelaciones como Project Kuiper de Amazon. Su segunda misión, una para la NASA programada para finales de octubre de 2025, podría ser pivotal: un lanzamiento exitoso con recuperación del booster impulsaría su elegibilidad para contratos NSSL en el año fiscal 2027. La compañía ya obtuvo la Certificación Categoría 1 de la NASA en febrero de 2025, un paso hacia la confianza gubernamental, pero el Pentágono exige al menos dos vuelos demostrativos para payloads de seguridad nacional. Expertos destacan que Blue Origin busca diversificar el mercado, reduciendo la dependencia de SpaceX y fomentando competencia en áreas como movilidad orbital multi-misión.
Estos desarrollos en el NSSL ilustran la evolución de la industria espacial de EE.UU., donde la colaboración gobierno-industria asegura acceso resiliente al espacio para 84 misiones críticas hasta 2029. Mientras SpaceX acelera con innovación reutilizable, ULA y Blue Origin aportan estabilidad y diversidad, fortaleciendo la superioridad nacional en un dominio cada vez más contencioso. La carrera por contratos como estos no solo impulsa avances tecnológicos, sino que protege intereses estratégicos globales mediante satélites de comunicaciones seguras, GPS mejorado y vigilancia avanzada.
La información se recopila de Gadgets Now y MSN.
