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Trump Insulta a Otra Reportera, Esta Vez Por su Apariencia

El presidente Donald Trump ha generado una nueva controversia al atacar personalmente la apariencia de una periodista femenina, en lo que representa el tercer incidente similar en las últimas semanas. En una publicación realizada el miércoles en su plataforma Truth Social, Trump se refirió a Katie Rogers, reportera de The New York Times, como “una reportera de tercera categoría que es fea por dentro y por fuera”. Este comentario llegó apenas un día después de que Rogers, en coautoría con un reportero de datos masculino del mismo medio, publicara un artículo detallado que exploraba signos evidentes de envejecimiento en el presidente durante su tiempo en el cargo.

El post de Trump, accesible públicamente en Truth Social bajo el identificador correspondiente, no solo incluyó el insulto personal, sino que también disputó la precisión del reportaje periodístico. “Ellos saben que esto es incorrecto”, escribió el presidente, refiriéndose al contenido del artículo. Es importante destacar que Trump omitió mencionar al coautor masculino del texto, centrando su crítica exclusivamente en Rogers y extendiéndola al New York Times en general, al que describió como un “barato ‘harapo'” y un “‘enemigo del pueblo'”. Esta retórica, recurrente en las declaraciones de Trump, refleja su visión crítica de los medios tradicionales, un tema que ha sido ampliamente documentado en coberturas periodísticas independientes.

El artículo en cuestión, titulado de manera informativa y basado en observaciones directas de fuentes primarias, datos públicos y análisis de expertos en salud, examinaba cómo la edad avanzada de Trump —quien tiene 79 años— podría estar influyendo en su rendimiento ejecutivo. Por ejemplo, el texto citaba incidentes públicos como lapsos en discursos, fatiga visible durante eventos y comparaciones con evaluaciones médicas previas, todo respaldado por evidencia verificable. Fuentes como NBC News han confirmado la existencia y el contenido de este post de Trump, subrayando cómo estos ataques personales podrían interpretarse como intentos de desviar la atención de temas sustantivos como la salud presidencial, un asunto de interés público en cualquier democracia.

Esta serie de eventos no surge en el vacío; se enmarca en un patrón más amplio de interacciones tensas entre la administración Trump y la prensa, donde las críticas personales han sido una herramienta recurrente. Según reportes de organizaciones como el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), tales incidentes contribuyen a un clima de intimidación que afecta la libertad de expresión, aunque la Casa Blanca lo atribuye a la “franqueza” del presidente.

Respuesta Firme del New York Times: Defendiendo la Integridad Periodística

Ante el insulto público, un portavoz oficial de The New York Times emitió una declaración contundente a NBC News el mismo miércoles, respaldando tanto a Katie Rogers como a la calidad de su trabajo. “La información del Times es precisa y se basa en reportajes de primera mano sobre los hechos. Los insultos personales y los apodos no cambian eso, y nuestros periodistas no dudarán en cubrir esta administración frente a tácticas de intimidación como esta”, se lee en el comunicado. Esta respuesta no solo defiende el artículo en sí, sino que también resalta el valor de una prensa independiente en la sociedad estadounidense.

Además, el portavoz elogió a Rogers como un ejemplo de “reporteros expertos y exhaustivos” que encarnan el rol esencial de los medios en ayudar a los ciudadanos a comprender mejor a su gobierno y a sus líderes. Katie Rogers, con una trayectoria consolidada en el New York Times desde hace años, ha cubierto temas políticos sensibles con un enfoque en la veracidad y el análisis profundo, lo que le ha valido reconocimiento en el gremio periodístico. Las directrices editoriales del Times, disponibles en su sitio web, enfatizan el compromiso con la exactitud factual y la imparcialidad, principios que se aplican rigurosamente en coberturas como esta.

Para contextualizar, el New York Times ha enfrentado críticas similares en el pasado de parte de Trump, quien ha demandado al medio en varias ocasiones por supuestas inexactitudes. Sin embargo, veredictos judiciales y revisiones independientes han validado la integridad de sus reportajes, reforzando su reputación como una fuente creíble. Esta defensa pública no solo apoya a Rogers, sino que también sirve como un recordatorio del rol constitucional de la prensa en Estados Unidos, protegido por la Primera Enmienda, para cuestionar el poder sin temor a represalias.

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Antecedentes Detallados: Los Ataques Previos a Reporteras en Contexto

El incidente con Katie Rogers no es aislado; forma parte de una secuencia de tres críticas personales dirigidas a periodistas mujeres en un lapso corto de tiempo, lo que ha avivado debates sobre el tono de la administración Trump hacia la prensa femenina. El primero de estos eventos ocurrió hace poco más de una semana, durante una reunión en la Oficina Oval de la Casa Blanca con el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman. Allí, la reportera Mary Bruce de ABC News planteó preguntas incisivas sobre los archivos relacionados con Jeffrey Epstein, el financista convicto por tráfico sexual que se suicidó en 2019 mientras estaba bajo custodia federal, y sobre el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en 2018.

Khashoggi, colaborador del Washington Post, fue asesinado en el consulado saudí en Estambul en un operativo que, según un informe desclasificado de 2021 por la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de EE.UU. (detallado en nbcnews.com), fue ordenado directamente por el príncipe Mohammed bin Salman y ejecutado por sus asociados cercanos. Bruce, conocida por su cobertura exhaustiva de la Casa Blanca, preguntó al presidente y al príncipe sobre estas conexiones, lo que provocó una respuesta inmediata de Trump. “No es la pregunta lo que me molesta, es tu actitud. Creo que eres una reportera terrible”, le dijo Trump a Bruce, y más tarde la escaló a “una persona terrible”. También arremetió contra ABC News, llamándola una “compañía de mala calidad” o “crappy company”.

Este intercambio fue presenciado por otros periodistas y funcionarios, y grabado en parte, lo que permitió a NBC News verificar los detalles exactos. Representantes de ABC News no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentario de NBC el miércoles, pero el medio ha defendido previamente a sus reporteros en situaciones similares, enfatizando su derecho a hacer preguntas difíciles en interés público. Bruce, con años de experiencia cubriendo la política estadounidense, ha sido una voz clave en la cobertura de escándalos como el de Epstein, cuyos archivos han revelado conexiones con figuras de alto perfil, incluyendo presiones políticas para su liberación antes de su muerte.

Días antes de este episodio, otro incidente similar tuvo lugar a bordo del Air Force One. La reportera Catherine Lucey de Bloomberg News, especializada en política y economía, preguntó a Trump sobre los mismos archivos de Epstein durante un vuelo. La respuesta del presidente fue directa y despectiva: “Quiet, piggy”, o en español, “Cállate, cerdita”. Este comentario, que trivializa y degrada, fue ampliamente condenado en círculos mediáticos y por defensores de la igualdad de género. Bloomberg News emitió un comunicado posterior a NBC News, afirmando: “Nuestros reporteros de la Casa Blanca realizan un servicio público vital, haciendo preguntas sin miedo ni favoritismos. Nos enfocamos en reportar temas de interés público de manera justa y precisa”.

La semana pasada, cuando se le preguntó sobre este comentario, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, lo defendió en una rueda de prensa. “El presidente es directo y honesto con todos en esta sala. Llama a la fake news cuando la ve y se frustra con reporteros que mienten sobre él”, explicó Leavitt, argumentando que esta franqueza es una de las razones por las que los votantes reelegieron a Trump. Agregó: “Ser franco y abierto cara a cara, en lugar de esconderse a espaldas, es, francamente, mucho más respetuoso que lo que se vio en la administración anterior”. Leavitt, quien asumió el rol recientemente, ha sido consistente en enmarcar estas interacciones como transparencia, aunque críticos como la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca las ven como hostiles.

Estos tres casos ilustran un patrón donde preguntas sobre temas controvertidos —como la salud de Trump, escándalos sexuales o crímenes internacionales— provocan respuestas personales, a menudo amplificadas en redes sociales o declaraciones públicas.

Posición Oficial de la Casa Blanca: Niega Cualquier Sesgo de Género

La Casa Blanca ha respondido a las acusaciones de un posible sesgo de género en estos ataques, insistiendo en que no hay conexión con el hecho de que las reporteras sean mujeres. El miércoles, la portavoz Abigail Jackson declaró a NBC News: “El presidente Trump nunca ha sido políticamente correcto, no se contiene, y en gran parte, el pueblo estadounidense lo reeligió por su transparencia. Esto no tiene nada que ver con el género; tiene todo que ver con que la confianza del presidente y del público en los medios está en mínimos históricos”.

Jackson, parte del equipo de comunicaciones de la administración, contextualizó estos comentarios dentro de una narrativa más amplia de desconfianza hacia los medios, citando encuestas como las del Pew Research Center, que muestran una polarización creciente en la percepción de la prensa desde 2016. Trump ha utilizado términos como “fake news” más de 2,000 veces en sus declaraciones públicas, según rastreos de Factba.se, un archivo de discursos presidenciales. Sin embargo, defensores de la prensa argumentan que estos ataques, independientemente del género, socavan la democracia al deslegitimar el escrutinio periodístico.

Esta defensa oficial se alinea con la estrategia de comunicación de Trump, que prioriza la confrontación directa para mantener el apoyo de su base electoral, compuesta en gran medida por votantes que comparten su escepticismo hacia los medios tradicionales.

Críticas a Figuras Masculinas: Demostrando que no es Exclusivo de Mujeres

A pesar de la concentración reciente en reporteras mujeres, los insultos personales de Trump no se limitan al género femenino; ha dirigido ataques similares a hombres en posiciones públicas, lo que sugiere un estilo combativo generalizado. El martes, durante la tradicional ceremonia de indulto a los pavos en la Casa Blanca por el Día de Acción de Gracias, Trump criticó duramente al gobernador de Illinois, JB Pritzker, un demócrata prominente. Pritzker se ha opuesto al despliegue propuesto de tropas de la Guardia Nacional en Chicago para abordar temas de seguridad pública, una medida impulsada por la administración federal.

Donald Trump lo describió como “una persona de bajo coeficiente intelectual” y “un gordo desaliñado”, en un tono que mezclaba política con burla personal. Para aligerar el momento, el presidente añadió una broma autocrítica: “Yo también quiero perder unos kilos, por cierto, y no lo haré en Acción de Gracias”. Este evento, cubierto en vivo por múltiples redes, resalta cómo Trump utiliza el humor sarcástico para criticar a opositores políticos, un enfoque que ha definido su retórica desde su campaña de 2016.

Volviendo a septiembre, Trump lanzó una serie de ataques en redes sociales contra el presentador de late night Jimmy Kimmel de ABC, quien fue suspendido temporalmente por comentarios controvertidos sobre un intento de asesinato contra el activista conservador Charlie Kirk. Trump lo llamó “un hombre sin talento” y “un perdedor” o “bum”, cuestionando su credibilidad como comediante y periodista. Estos posts, verificados en las cuentas oficiales de Trump, se produjeron en un contexto de tensiones crecientes en los medios sobre la cobertura de eventos violentos y políticos.

Ese mismo mes, durante una sesión en la Oficina Oval, Trump respondió a una pregunta de Jonathan Karl, corresponsal de ABC News, sobre temas de libertad de expresión. “Jon, eres culpable. ABC es una red terrible, muy injusta, y deberías avergonzarte de ti mismo”, le dijo Trump. Más adelante en sus declaraciones, escaló el ataque: “No eres una persona maravillosa. Francamente, eres un reportero terrible”. Karl, un veterano en la cobertura de la Casa Blanca con libros y análisis premiados, ha documentado exhaustivamente las políticas de Trump, lo que parece haberlo convertido en un blanco recurrente.

Estos ejemplos, respaldados por transcripciones y videos de ABC y NBC News, demuestran que el patrón de Trump incluye críticas a hombres en roles de poder o influencia, a menudo en respuesta a preguntas que percibe como hostiles. Analistas políticos, como los del Brookings Institution, han observado que este estilo no solo mantiene la atención mediática, sino que también polariza el debate público, fortaleciendo lealtades partidistas mientras erosiona el discurso civil.

Implicaciones Más Amplias: Tensiones Entre Poder y Prensa en la era Trump

Esta serie de incidentes resalta las dinámicas complejas entre la administración Trump y los medios de comunicación, un conflicto que ha definido gran parte de su presidencia y su regreso al poder en 2025. Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras (RSF) han notado un declive en la clasificación de libertad de prensa en EE.UU. durante periodos anteriores de Trump, atribuido en parte a la retórica despectiva que fomenta hostilidad hacia periodistas. Encuestas del Pew Research Center de 2025 indican que solo el 32% de los estadounidenses confía en los medios nacionales, una cifra baja impulsada por divisiones partidistas.

A pesar de los ataques, los medios como el New York Times, ABC y Bloomberg continúan su labor, enfatizando la importancia de la accountability en un sistema democrático. El caso de Katie Rogers y sus predecesoras ilustra cómo las mujeres en el periodismo enfrentan escrutinio adicional, aunque la Casa Blanca lo niegue, y subraya la resiliencia necesaria para cubrir temas de interés público como la salud presidencial o escándalos internacionales.

En última instancia, estos eventos invitan a reflexionar sobre el equilibrio entre la franqueza política y el respeto a la prensa, un pilar de la gobernanza en EE.UU. Fuentes creíbles como NBC News y el propio New York Times proporcionan la base factual para entender estos desarrollos, asegurando que la información circule de manera precisa y accesible.