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La NASA revela un plan para que los astronautas vivan en la Luna: dentro de burbujas de vidrio hechas de polvo lunar

La NASA planea enviar astronautas a vivir en burbujas de vidrio hechas con polvo lunar. La NASA ha revelado planes para enviar astronautas a vivir en la Luna dentro de burbujas de vidrio creadas a partir del polvo lunar. La agencia espacial estadounidense está financiando una investigación sobre grandes esferas habitables que se construirían in situ, según informa el Telegraph.

Pequeñas partículas del llamado vidrio lunar —un componente del suelo lunar o regolito, junto con rocas y fragmentos minerales— serían recolectadas al llegar desde la Tierra. El material se fundiría utilizando la misma tecnología que en un horno microondas doméstico, junto con un “horno microondas inteligente”. Este horno especial se desarrollará para ayudar a fundir el polvo lunar y soplar el vidrio hasta formar una burbuja, que luego se endurecería en una gran estructura transparente.

Viviendas lunares auto-reparables y energéticamente sostenibles

La idea fue concebida por la empresa estadounidense de ingeniería espacial Skyeports, que ya ha demostrado que las esferas de vidrio pueden ser sopladas a partir del polvo lunar de esta manera. Sus esferas de prueba miden solo unos centímetros, pero el objetivo es ampliarlas a cientos o miles de pies, convirtiéndolas en viviendas habitables para astronautas.

El compuesto utilizado para construir los hábitats esféricos —que se espera tengan entre 300 y 500 metros de ancho— podría modificarse para que el vidrio resultante sea auto-reparable. Este vidrio especial está hecho de polímeros que pueden reorganizarse tras una rotura causada, por ejemplo, por micrometeoritos o “sismos lunares”.

Además, las viviendas lunares podrían estar equipadas con paneles solares para generar su propia energía. El director ejecutivo de Skyeports, el Dr. Martin Bermudez, espera algún día ver ciudades enteras de esferas conectadas por puentes de vidrio en la Luna y en otros lugares del espacio. “Nunca se podrá replicar la Tierra, pero esto se acerca bastante, e incluso podríamos ponerlas en órbita algún día”, dijo Bermudez.

El científico siempre ha estado interesado en el espacio y quiso aprovechar su experiencia en arquitectura para explorar cómo crear estructuras en la Luna o en Marte. Los compuestos químicos llamados silicatos —utilizados comúnmente en la fabricación del vidrio— pueden representar hasta el 60% del polvo lunar, lo que le inspiró la idea. Con más investigación, descubrió que el vidrio puede hacerse menos frágil e incluso más resistente que el acero.

Hace unos dos años contactó a la NASA con su propuesta, que la agencia aprobó desde el principio. El concepto ahora se está investigando dentro del programa NASA Innovative Advanced Concepts (NIAC), que financia proyectos con potencial para transformar la exploración aeroespacial. La construcción in situ es especialmente atractiva, ya que llevar materiales a la superficie lunar resulta extremadamente costoso.

El futuro de las estructuras espaciales sostenibles

Grandes tubos de gas serían usados para soplar el vidrio fundido y luego reutilizados para crear la entrada una vez formada la burbuja. Los interiores se imprimirían en 3D utilizando materiales obtenidos de la superficie lunar. Skyeports eligió la forma esférica porque es estructuralmente muy resistente y distribuye la presión de manera uniforme. Además, usar vidrio transparente beneficiaría la salud mental de los astronautas.

“El vidrio alcanza un estado líquido amorfo a altas temperaturas, y en condiciones de baja gravedad adopta naturalmente la forma de una esfera al salir del horno”, explicó Bermudez.

Junto con el vidrio lunar, sería necesario mezclar metales como titanio, magnesio y calcio para aumentar su resistencia. También se espera crear capas de burbujas con diferentes temperaturas, lo que permitiría generar condensación. Este sistema permitiría a los astronautas cultivar vegetales y plantas, creando un ecosistema para producir oxígeno.

Los equipos de desarrollo esperan que una burbuja de ese tamaño pueda también generar suficiente electricidad para alimentar todo el sistema. La técnica de soplado será probada en una cámara de vacío térmico en enero, antes de trasladarse a un entorno de microgravedad. Eventualmente se ensayará en la Estación Espacial Internacional, y las pruebas en la Luna podrían realizarse en los próximos años.

Mientras la NASA determina si los humanos podrían vivir permanentemente en la Luna, se prevé que los astronautas regresen pronto por una visita. Bajo el programa Artemis, la agencia podría volver a colocar humanos sobre la superficie lunar dentro de los próximos cinco años, y actualmente busca los hábitats adecuados para esa misión.

“Estamos en una carrera contra el tiempo porque Artemis avanza muy rápido”, indicó Bermudez.

Clayton Turner, del Directorio de Tecnología Espacial de la NASA, señaló: “Nuestros próximos pasos y grandes saltos dependen de la innovación. Los conceptos nacidos del NIAC pueden cambiar radicalmente la manera en que exploramos el espacio profundo, trabajamos en órbita terrestre baja y protegemos nuestro planeta”.

La investigación sigue a un estudio de la Universidad de Aalen, en Alemania, de 2023, que sugirió que los edificios y carreteras lunares podrían construirse con ladrillos fabricados a partir de polvo lunar fundido con láser.

La NASA describió esta nueva investigación como “un enfoque innovador que implica la fusión in situ de compuestos de vidrio lunar y la creación de una gran estructura esférica, representando un cambio significativo respecto a los métodos actuales de construcción de hábitats”.

En contraste con las técnicas tradicionales —como piezas prefabricadas, impresión 3D, sistemas inflables o ensamblajes complejos—, este método de estructuras de vidrio soplado utiliza los recursos lunares y representa un avance revolucionario en la manufactura espacial.

La agencia concluye que “la construcción de hábitats monolíticos de vidrio en la Luna tiene un enorme potencial para el futuro de la exploración y la habitabilidad espacial, inaugurando una nueva era de hábitats autosostenibles fuera de la Tierra, con beneficios significativos para la NASA, la comunidad aeroespacial y toda la humanidad.”