El equipo sub-20 de Marruecos sorprende a Argentina con una histórica victoria en la Copa del Mundo
En una exhibición impresionante de habilidad, determinación y táctica impecable, el equipo sub-20 de Marruecos derrotó a Argentina por 2-0 en la final de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA 2025, celebrada el 19 de octubre en el Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos de Santiago, Chile, logrando así su primer título mundial en cualquier categoría de la FIFA y consolidándose como una potencia emergente en el fútbol global. Bajo el liderazgo del talentoso Yassir Zabiri, quien anotó ambos goles en la primera mitad, este triunfo refleja años de inversión estratégica en el desarrollo de jóvenes talentos marroquíes, incluyendo programas en la Academia Mohammed VI de Fútbol. Los dirigidos por el entrenador Mohamed Ouahbi demostraron una madurez táctica extraordinaria frente a la Albiceleste, que llegaba como favorita con seis títulos previos en la categoría y una racha invicta de seis victorias en el torneo, habiendo marcado 15 goles y recibido solo dos. Marruecos dominó los primeros 30 minutos con un pressing alto relentless, circulación fluida del balón y una defensa sólida que frustró los intentos argentinos desde el inicio.
Este logro llega tres años después de la histórica semifinal de los Leones de Atlante en la Copa del Mundo de Qatar 2022, donde alcanzaron las semifinales por primera vez en la historia de un equipo africano, y un año tras el tercer lugar en los Juegos Olímpicos de París 2024, confirmando que el ascenso de Marruecos en el fútbol es un proceso sostenido y no un momento pasajero. Marruecos se convirtió en la segunda nación africana en ganar el torneo, el primero desde Ghana en 2009, y la primera nación árabe en lograrlo en cualquier categoría sub-20 de la FIFA. Su camino al título incluyó victorias clave en la fase de grupos contra España (2-0), Brasil (2-1) y México (1-0), liderando el Grupo C con siete puntos, y en las eliminatorias directas superaron a Corea del Sur en octavos, Estados Unidos en cuartos y Francia en semifinales por penales (5-4), donde el portero suplente Abdelhakim El Mesbahi realizó una atajada decisiva. Argentina, por su parte, dominó su grupo D con nueve puntos tras vencer a Cuba (3-1), Australia (4-1) e Italia (1-0), pero llegaba a la final sin sus dos estrellas principales, Claudio Echeverri del Bayer Leverkusen y Franco Mastantuono del Real Madrid, lo que afectó su profundidad ofensiva. Este partido no solo rompió la racha invicta de Argentina en el torneo, sino que también marcó su primera derrota en una final sub-20 desde 1983 ante Brasil.
Zabiri, el héroe de una generación
Desde el pitazo inicial, los Cachorros del Atlas, como se conoce al equipo sub-20 marroquí, tomaron el control del encuentro con un pressing intenso que recuperó balones altos en el campo rival y movimientos coordinados en ataque que desequilibraron a la defensa argentina. El trío ofensivo formado por Yassir Zabiri, Othmane Maamar y Essadak generó constantes amenazas, con pases precisos y desmarques que obligaron a los defensores sudamericanos a cometer errores tempranos. En el minuto 12, Zabiri abrió el marcador con un magistral tiro libre desde 25 metros, un disparo curvado con efecto que superó al portero Leandro Brey, quien se quedó clavado en el suelo, desatando la euforia en el banquillo marroquí y silenciando momentáneamente a los aficionados argentinos en las gradas. Este gol tempranero, el primero de Zabiri en la final, reflejó su precisión en jugadas a balón parado, una habilidad que ya había demostrado en partidos previos del torneo.
Argentina intentó reaccionar inmediatamente con mayor posesión y ataques por las bandas, pero la solidez defensiva de Marruecos, liderada por el central El Aynaoui y el lateral El Hafi, neutralizó todas las amenazas con intercepciones oportunas y una línea alta que limitó los espacios para contragolpes. En el minuto 29, solo 17 minutos después de su primer tanto, Zabiri amplió la ventaja con un volea de derecha tras un preciso centro de Othmane Maamar desde la banda derecha, un remate potente y colocado que entró por el ángulo superior y selló prácticamente el resultado antes del descanso, dejando a Argentina aturdida y sin respuestas claras. El joven de 20 años, nacido el 15 de marzo de 2005 en Casablanca y formado en las categorías inferiores del Wydad Casablanca antes de fichar por el FC Famalicão de la Primeira Liga portuguesa, se ha consolidado como una estrella emergente gracias a su velocidad, visión de juego y capacidad goleadora, acumulando cinco tantos en el torneo y compartiendo el título de máximo goleador con jugadores como Benjamin Cremaschi de Estados Unidos. Aunque el Balón de Oro del torneo recayó en Othmane Maamar por su impacto general en el equipo, con asistencias clave como la de este gol, Zabiri fue nombrado el mejor jugador del partido y se perfila como el próximo gran talento marroquí en el panorama internacional.
En la segunda mitad, los sudamericanos recuperaron algo de terreno con un 54% de posesión entre los minutos 45 y 70, lanzando centros y tiros lejanos a través de jugadores como Gianluca Prestianni y Alejo Sarco, pero la defensa marroquí, reforzada por sustituciones como la entrada de refuerzos en el mediocampo, mantuvo la calma y frustró sus intentos con bloqueos y salidas rápidas al contraataque. Los Leones del Atlas gestionaron el ritmo del juego de manera inteligente, interrumpiendo el flujo argentino con faltas tácticas y controlando los cinco minutos de tiempo añadido, donde Argentina falló oportunidades claras, como un remate desviado de Prestianni en el 90+5′, aumentando la tensión para los millones de marroquíes que siguieron el partido por televisión en todo el país. Durante el encuentro, hubo cambios clave: Argentina introdujo a Tobías Andrada y Santiago Fernández para refrescar las bandas, mientras Marruecos mantuvo su once inicial hasta el minuto 60, cuando entraron jugadores como Soufiane El Moutia para reforzar el mediocampo y asegurar la posesión en los momentos finales. Esta gestión táctica de Ouahbi, con énfasis en la transición defensiva y el contraataque, fue crucial para mantener la ventaja y evitar que Argentina, pese a su tradición ganadora, pudiera remontar en un estadio lleno de 40.000 espectadores.
Un triunfo histórico
Al sonar el pitazo final en el minuto 90+6, el banquillo marroquí explotó en júbilo desbordante, con el entrenador Mohamed Ouahbi, de 49 años y con una trayectoria en clubes belgas como el RFC Seraing antes de asumir la selección sub-20 en 2024, derramando lágrimas de emoción mientras abrazos colectivos y banderas marroquíes llenaban el campo, las gradas y hasta el túnel de vestuarios. Este éxito no solo celebra a esta generación de jugadores, muchos de los cuales ya han sido observados por clubes europeos, sino que representa el fruto de una década de programas de formación en Marruecos, con inversiones gubernamentales en infraestructuras como la Academia Mohammed VI, que ha producido talentos como Achraf Hakimi en el pasado. Ouahbi, quien se convirtió en el primer entrenador extranjero en guiar a una selección africana al título sub-20, elogió en la conferencia de prensa post-partido la unidad, ambición y humildad de su equipo, destacando cómo superaron adversidades como lesiones menores durante el torneo.
El impacto de esta victoria se sintió de inmediato en todo el reino magrebí: bocinas resonaron en las calles de Casablanca, Rabat y Marrakech durante toda la noche, con celebraciones espontáneas que incluyeron fuegos artificiales y pantallas gigantes en plazas públicas, uniendo a una nación diversa en un orgullo colectivo que trasciende el deporte. Figuras como el rey Mohammed VI enviaron mensajes de felicitación, y el primer ministro Aziz Akhannouch declaró que este triunfo inspira a la juventud marroquí a soñar en grande, fortaleciendo lazos culturales y deportivos con la diáspora en Europa. Con este trofeo, Marruecos suma su primer campeonato FIFA en cualquier edad, rompiendo barreras para el continente africano y árabe, y posicionándose como candidato fuerte para coorganizar torneos futuros, como la Copa Africana de Naciones. Jugadores clave como el portero El Mehdi El Aynaoui y el mediocampista Soufiane Rahimi, aunque no titulares en la final, contribuyeron en fases previas, y ahora se espera que varios integren la selección absoluta bajo el mando de Walid Regragui.
El 19 de octubre de 2025 quedará grabado como un hito eterno en la historia del deporte marroquí, demostrando que la perseverancia, el talento local y una visión estratégica pueden superar a las potencias tradicionales como Argentina, cuya federación ya planea analizar el partido para fortalecer su academia juvenil. Esta victoria no solo eleva el perfil de Marruecos en el fútbol mundial, sino que también impulsa el turismo deportivo y las inversiones en el sector, con patrocinadores como la FIFA destacando el rol de África en el futuro del juego. Para los jóvenes Leones del Atlas, este es solo el comienzo de una era dorada, donde el sueño de competir al más alto nivel se ha convertido en una realidad tangible y motivadora para generaciones venideras.
