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Trump dice que está terminando las negociaciones comerciales con Canadá debido a un anuncio contra los aranceles

El presidente Donald Trump anunció el jueves por la noche que pone fin a todas las conversaciones comerciales con Canadá, una medida que amenaza con desestabilizar la relación económica vital entre Estados Unidos y su segundo socio comercial más importante. Esta decisión drástica responde directamente a un anuncio publicitario lanzado la semana pasada por el gobierno de la provincia de Ontario, en Canadá, que ahora su primer ministro, Doug Ford, ha decidido retirar parcialmente. El anuncio incorporaba un fragmento de audio de un discurso del expresidente Ronald Reagan de 1987, donde criticaba duramente los aranceles sobre bienes extranjeros, argumentando que estos perjudican a los trabajadores y consumidores.

Trump justificó su acción en publicaciones en su red social Truth Social, describiendo el anuncio como “fraudulento” y acusando a Canadá de intentar interferir en decisiones de la Corte Suprema de Estados Unidos y otros tribunales relacionados con sus políticas arancelarias. “La Fundación Ronald Reagan acaba de anunciar que Canadá ha usado fraudulentamente un anuncio, que es FALSO, con Ronald Reagan hablando negativamente sobre los aranceles”, escribió Trump. Agregó que, debido a este “comportamiento atroz”, todas las negociaciones comerciales con Canadá quedan “TERMINADAS DE INMEDIATO”. Esta no es la primera vez que Trump toma medidas similares; en junio de 2025, amenazó con suspender las charlas por el impuesto digital de Canadá sobre empresas estadounidenses, pero las reanudó días después tras concesiones canadienses.

El impacto de esta cancelación podría ser significativo, ya que Canadá representa un pilar clave en la economía de EE.UU. Según datos del Departamento de Comercio estadounidense, en 2024 las importaciones desde Canadá superaron los 411.900 millones de dólares, cubriendo sectores esenciales como automóviles, acero, aluminio, madera y energía. Estos mismos sectores han sido golpeados por los aranceles sectoriales impuestos por Trump desde su segundo mandato en enero de 2025, lo que ha elevado la tasa de desempleo en Canadá al 7,2%, su nivel más alto en nueve años, de acuerdo con Estadísticas Canadá. Expertos como Jack Buffington, director del programa de cadenas de suministro en la Universidad de Denver, han advertido que esta escalada es contraproducente: “Es lo último que necesitan ambos países en este momento; debemos estabilizar la cadena de suministro norteamericana, especialmente ante los desafíos con China”, declaró Buffington a CNN.

Desde que Trump asumió su segundo período presidencial tras la reelección en noviembre de 2024, las relaciones con Canadá han pasado de una “amistad centenaria” a un terreno de tensiones constantes, marcado por boicots canadienses a productos estadounidenses y una reducción en los viajes transfronterizos. Encuestas de Ipsos revelan que más del 60% de los canadienses han evitado compras o viajes a EE.UU. en respuesta a las políticas de Trump, lo que ha afectado el turismo y el comercio minorista bilateral.

El anuncio controvertido y la reacción inmediata de Ontario

El anuncio publicitario en el centro de la controversia fue lanzado el 16 de octubre por Doug Ford, primer ministro de Ontario, quien lo compartió en X (antes Twitter) con el mensaje “Usando todas las herramientas que tenemos, nunca dejaremos de argumentar contra los aranceles estadounidenses sobre Canadá. El camino a la prosperidad es trabajar juntos”. El video, parte de una campaña de 75 millones de dólares canadienses, se emitió inicialmente durante un juego de la Serie de Campeonato de la Liga Americana de Béisbol, entre los Toronto Blue Jays y los Seattle Mariners, alcanzando a más de 9 millones de espectadores según Fox Sports. El anuncio abre con Reagan diciendo: “Cuando alguien propone aranceles sobre importaciones extranjeras, parece que actúan patrióticamente protegiendo productos y empleos estadounidenses, y por un breve período podría parecer efectivo, pero solo temporalmente”. Continúa con: “Sin embargo, a largo plazo, tales barreras comerciales perjudican a cada trabajador y consumidor estadounidense”. Finalmente, advierte: “Lo peor ocurre: los mercados se contraen y fallan, las empresas cierran y millones se quedan sin trabajo”, citando el discurso radial de Reagan desde Camp David en abril de 1987.

Este clip editado buscaba ilustrar el impacto negativo de los aranceles de Trump en los trabajadores y empresas de ambos países, especialmente en Ontario, que exporta gran parte de su acero y automóviles a EE.UU. El anuncio incluye un descargo de responsabilidad explícito: “No aprobado ni patrocinado por la Biblioteca Presidencial Ronald Reagan ni la Fundación Presidencial Ronald Reagan”. Ford defendió la campaña como una forma de “iniciar una conversación sobre el tipo de economía que los estadounidenses quieren construir y el impacto de los aranceles en los trabajadores y negocios”.

La Fundación Ronald Reagan respondió de manera inmediata y contundente, emitiendo un comunicado el mismo jueves que califica el uso del clip como una “malinterpretación” del discurso original y señala que no se solicitó permiso para su empleo. La fundación proporcionó un enlace al video completo en YouTube, de cinco minutos de duración, donde Reagan defiende el “libre y justo comercio” con vehemencia. En el discurso íntegro, Reagan explica que más de cinco millones de empleos estadounidenses dependen directamente de las exportaciones y que millones más están ligados a las importaciones. Menciona que, en 1987, impuso aranceles limitados a productos japoneses como represalia por el dumping de semiconductores baratos que dañaban a los fabricantes estadounidenses, pero enfatiza su renuencia: “Soy reacio a tomar esta acción” y vincula los altos aranceles con la profundización de la Gran Depresión en la década de 1930. Reagan concluye promoviendo la competencia abierta y justa como clave para la prosperidad global, en un contexto donde se preparaba para reunirse con el primer ministro japonés amid crecientes tensiones por importaciones asiáticas de autos y electrónicos.

El viernes, Ford anunció que pausaría la emisión del anuncio el lunes, tras una conversación con el primer ministro canadiense Mark Carney, con el fin de permitir la reanudación de las negociaciones comerciales. No obstante, insistió en que el mensaje se mantendría durante los primeros dos juegos de la Serie Mundial de la MLB este fin de semana, para maximizar su alcance en audiencias estadounidenses de alto nivel. “Nuestra intención siempre fue iniciar una conversación sobre el impacto de los aranceles”, reiteró Ford en X. “Hemos logrado nuestro objetivo al llegar a los niveles más altos de EE.UU. He dirigido a mi equipo a continuar difundiendo nuestro mensaje durante el fin de semana”. Esta pausa condicional refleja la presión diplomática, pero también la determinación de Ontario de no retroceder por completo ante las políticas arancelarias.

La interpretación de Trump sobre Reagan y los aranceles

Trump ha utilizado este incidente para reforzar su narrativa pro-aranceles, contradiciendo directamente el contenido verificado del discurso de Reagan. En una publicación separada en Truth Social el lunes anterior, Trump afirmó erróneamente que Reagan “amaba los aranceles por nuestro país y su seguridad nacional”. “Tomaron fraudulentamente un gran anuncio diciendo que Ronald Reagan no gustaba de los aranceles, cuando en realidad él LOS AMABA”, escribió. Esta declaración choca con el análisis de la Biblioteca Presidencial Ronald Reagan, que confirma el apoyo de Reagan al libre comercio con protecciones selectivas, no a barreras generalizadas. Críticos como el profesor de economía de Dartmouth, Paul Novosad, han acusado a la Fundación Reagan de traicionar el legado del expresidente al respaldar la versión de Trump, argumentando en X “Si realmente escucharan el discurso completo, verían que dice exactamente lo que el anuncio afirma”.

Los aranceles de Trump forman parte de una estrategia más amplia para proteger la industria estadounidense, pero analistas independientes cuestionan su efectividad. Según el Instituto Peterson para la Economía Internacional, estos gravámenes han elevado los costos para consumidores y empresas en EE.UU. en miles de millones de dólares, particularmente en cadenas de suministro integradas con Canadá, como la automotriz, donde el 40% de las piezas de vehículos estadounidenses provienen del norte. Goldman Sachs predice que los consumidores estadounidenses absorberán la mayor parte de estos costos a través de precios más altos. Además, la Corte Suprema de EE.UU. está programada para revisar en noviembre de 2025 un desafío a los aranceles “recíprocos” de Trump, que podrían ser anulados si se considera que exceden sus poderes ejecutivos, según reportes de Reuters.

En el contexto más amplio, Trump ha intensificado críticas a socios comerciales por temas como precios de medicamentos y ha lanzado investigaciones que podrían derivar en nuevos aranceles. Nuevos gravámenes sobre gabinetes de cocina y productos de madera entraron en vigor en octubre de 2025, afectando importaciones canadienses. La industria nuclear estadounidense, que importa un tercio de su uranio de Canadá, podría enfrentar disrupciones, con precios del uranio rebotando ligeramente tras el anuncio de Trump, según Yahoo Finance.

Contexto histórico de las tensiones entre EE.UU. y Canadá

Las fricciones entre Estados Unidos y Canadá han escalado notablemente desde la inauguración de Trump en enero de 2025. En marzo, Trump bromeó repetidamente sobre anexar Canadá como el “estado 51”, lo que provocó indignación y llevó al ex primer ministro Justin Trudeau a calificar la obsesión de Trump como “una cosa real”. Esto impulsó boicots masivos: muchos canadienses han cancelado viajes a EE.UU., impactando el sector turístico, y han priorizado productos locales sobre marcas estadounidenses.

Uno de los momentos más tensos ocurrió a principios de 2025, cuando Ford amenazó con suspender las exportaciones de electricidad de Ontario a estados fronterizos como Nueva York y Michigan, lo que habría disparado las facturas de energía en el noreste de EE.UU. en hasta un 20%, según estimaciones del Departamento de Energía. Ford retrocedió tras negociaciones, pero el incidente subrayó la interdependencia energética: Canadá suministra el 25% de la electricidad a la red del noreste estadounidense. Trump ha suspendido y reactivado charlas comerciales en múltiples ocasiones, creando incertidumbre para inversores.

El Acuerdo Estados Unidos-México-Canada (USMCA), negociado por Trump en su primer mandato y que entra en revisión obligatoria en 2026, regula muchos de estos sectores afectados. Cubre el 80% del comercio bilateral y ha sido un punto de fricción, con Canadá imponiendo cuotas temporales en acero en respuesta a aranceles “injustos”, como describió el ministro de Finanzas François-Philippe Champagne. La industria automotriz, por ejemplo, depende de cruces fronterizos fluidos: el 35% de los vehículos ensamblados en EE.UU. usan partes canadienses, y disrupciones podrían elevar precios de autos en un 10-15%, según el Centro para el Automóvil y la Movilidad en Michigan.

En octubre de 2025, hubo un breve alivio cuando Carney se reunió con Trump en la Oficina Oval. Allí, Trump elogió a Carney como un “líder de clase mundial” y bromeó sobre una “fusión” de países, mientras Dominic LeBlanc, ministro canadiense de Comercio Internacional, describió la cumbre como “exitosa, positiva y sustantiva”. Los líderes instruyeron a sus equipos para cerrar acuerdos rápidos en acero, aluminio y energía, con avances reportados en la diversificación de exportaciones canadienses. Carney, quien ganó las elecciones de abril de 2025 con una plataforma centrada en la adaptación a los cambios en la relación con EE.UU., ha priorizado la expansión comercial con Europa y Asia. El jueves, antes del anuncio de Trump, Carney tuiteó planes para duplicar las exportaciones no estadounidenses de Canadá en la próxima década, fortaleciendo lazos con la Unión Europea y países asiáticos para reducir la dependencia del mercado estadounidense, que representa el 75% de sus exportaciones.

El viernes, Carney abordó la situación antes de partir a Kuala Lumpur, Malasia, reconociendo: “No podemos controlar la política comercial de Estados Unidos, que ha cambiado fundamentalmente desde los años 80, 90 y 2000”. Agregó que los aranceles estadounidenses afectan a todos sus socios y que las negociaciones previas habían logrado “mucho progreso”. Carney está programado para reunirse con el presidente chino Xi Jinping la próxima semana, donde los aranceles de Trump serán un tema clave, según Reuters. Mientras tanto, el Ministerio de Asuntos Globales de Canadá no ha respondido de inmediato a solicitudes de comentario sobre las declaraciones de Trump del viernes, donde lo acusó de “intentar influir ilegalmente en la Corte Suprema” y de “estafar durante años con aranceles de hasta 400% a nuestros agricultores”.

Esta cancelación podría complicar la revisión del USMCA y la estabilidad regional, especialmente en un contexto de tensiones globales con China, donde EE.UU. y Canadá comparten intereses en minerales críticos y cadenas de suministro. El Consejo de Relaciones Exteriores advierte que una ruptura prolongada podría costar miles de empleos en ambos lados de la frontera y elevar la inflación en Norteamérica. Aunque la pausa en el anuncio de Ontario abre la puerta a una reanudación, el futuro de las negociaciones depende de si Trump mantiene su postura, como ha sucedido en episodios previos de su mandato. Esta situación, actualizada al viernes, sigue en desarrollo, con posibles avances diplomáticos en los próximos días.

La información se recopila de CNBC y CNN.