Rusia somete a los niños ucranianos secuestrados a una “militarización forzada” en 210 instalaciones, según un estudio
Un estudio detallado de la Escuela de Salud Pública de Yale ha expuesto que miles de niños ucranianos, secuestrados por fuerzas rusas durante la invasión a gran escala que comenzó en febrero de 2022, están siendo sometidos a procesos de “reeduación” forzada en al menos 210 instalaciones distribuidas en Rusia y en las zonas ocupadas de Ucrania. Estos programas no solo incluyen indoctrinación cultural pro-rusa y anti-ucraniana, sino que en muchos casos involucran entrenamiento militar intensivo, como prácticas de combate, paracaidismo y hasta la fabricación de equipo bélico, lo que representa una violación grave de los derechos humanos y del derecho internacional.
Detalles Exhaustivos del Estudio de Yale
El informe, publicado el martes por el Laboratorio de Investigación Humanitaria de la Escuela de Salud Pública de Yale, se fundamenta en un análisis meticuloso de fuentes de datos públicas, incluyendo informes periodísticos, testimonios de testigos y datos de redes sociales, combinados con imágenes satelitales comerciales de alta resolución. Los investigadores aplicaron rigurosos criterios de evaluación derivados del Protocolo de Berkeley para investigaciones de fuentes abiertas, que enfatiza la verificación de la fiabilidad, veracidad y credibilidad de cada pieza de información. Además, utilizaron un marco de evaluación de inteligencia estandarizado por la OTAN, lo que asegura que las conclusiones sean robustas y basadas en evidencia verificable.
Según el estudio, los niños, principalmente provenientes de las regiones orientales de Ucrania como Donetsk y Luhansk, son transferidos a estas instalaciones donde reciben un “entrenamiento militarizado” que va más allá de lo educativo. Por ejemplo, en algunos centros, los menores participan activamente en la producción de drones y otros equipos militares para las fuerzas armadas rusas, lo que los expone a riesgos directos y los convierte en parte involuntaria del esfuerzo de guerra. El reporte detalla que esta militarización forzada incluye simulacros de combate, manejo de armas y ejercicios físicos intensivos, diseñados para fomentar lealtad hacia Rusia desde una edad temprana.
Para ampliar la comprensión, el estudio identifica al menos ocho categorías específicas de instalaciones campamentos de verano disfrazados de programas recreativos, instituciones de salud mental donde se aplica “terapia” para suprimir identidades ucranianas, centros educativos reformados para propaganda, orfanatos temporales, “centros familiares” que facilitan adopciones forzadas, una base militar confirmada en la región de Rostov, un monasterio ortodoxo ruso utilizado para indoctrinación religiosa y cultural, y hasta instalaciones industriales donde los niños contribuyen a la manufactura de suministros bélicos. Cada tipo de tiene un rol en el proceso los campamentos introducen narrativas patrióticas rusas a través de actividades “divertidas”, mientras que las bases militares proporcionan entrenamiento práctico.
Fuentes creíbles como Human Rights Watch (HRW) corroboran estos hallazgos, documentando en informes de 2023 y 2024 casos donde niños ucranianos de entre 4 y 17 años son separados de sus familias y transportados en autobuses o trenes a Rusia, a menudo bajo el pretexto de “evacuación por seguridad”. HRW ha recopilado testimonios de niños devueltos que describen cómo se les prohibía hablar ucraniano, se les obligaba a cantar himnos rusos y se les enseñaba historia alterada que presenta a Ucrania como parte integral de Rusia. Además, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) ha verificado en su informe anual de 2025 que al menos 5.000 niños han pasado por estos programas, con evidencia de abuso psicológico, incluyendo aislamiento y amenazas para forzar la asimilación.
El estudio de Yale no ofrece una estimación precisa del total de niños afectados, pero señala que mientras algunos han sido devueltos a través de negociaciones diplomáticas, miles permanecen retenidos indefinidamente. En los casos más alarmantes, los niños entran en el sistema de adopción rusa, donde se les asignan nuevos nombres, se les otorga ciudadanía rusa y se les coloca con familias en regiones remotas como Siberia o el Lejano Oriente, cortando todos los lazos con su herencia ucraniana. Esto se alinea con reportes de Amnistía Internacional, que en 2024 documentó cómo Rusia ha modificado leyes para facilitar adopciones rápidas de niños “huérfanos” de zonas ocupadas, ignorando la presencia de familiares vivos en Ucrania.
Impactos a Largo Plazo en los Niños y la Sociedad Ucraniana
Los efectos de esta “militarización forzada” van más allá del corto plazo, causando traumas psicológicos profundos como estrés postraumático, ansiedad y pérdida de identidad cultural. Organizaciones como Save the Children han reportado en estudios de 2025 que los niños devueltos a menudo luchan por reintegrarse, mostrando signos de indoctrinación como rechazo a la cultura ucraniana o miedo a expresar opiniones. A nivel societal, esto representa un intento sistemático de “robar el futuro” de Ucrania, como lo describe un informe del Departamento de Estado de EE.UU. de 2023, al privar al país de generaciones enteras y diluir su demografía.
Desde una perspectiva legal, estas acciones violan la Convención de Ginebra y la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU, que prohíben la transferencia forzada de menores en conflictos armados. Expertos en derecho internacional, citados en publicaciones de la Universidad de Harvard, argumentan que esto podría constituir genocidio cultural, ya que busca erradicar la identidad ucraniana.
Esfuerzos Ucranianos y Respuesta Internacional Ampliada
El gobierno ucraniano ha respondido con el programa “Bring Kids Back”, lanzado por el presidente Volodímir Zelenski, que hasta septiembre de 2025 ha registrado más de 19.500 abducciones confirmadas. De estos, solo unos 1.600 han sido repatriados, con un lote reciente de 101 niños en agosto de 2025, gracias a mediaciones de Qatar y la Cruz Roja Internacional. Zelenski ha anunciado que elevará el tema en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, co-organizando un evento con el primer ministro canadiense Mark Carney. Se espera que líderes de la Unión Europea, EE.UU. y países de América Latina participen, enfocándose en estrategias para rastrear y devolver a los niños.
Internacionalmente, la Corte Penal Internacional (CPI) emitió en marzo de 2023 órdenes de arresto contra Vladimir Putin y Maria Lvova-Belova, la comisionada rusa para derechos infantiles, por deportación ilegal de niños. La CPI ha recopilado evidencia de más de 500 casos individuales, incluyendo videos y documentos rusos que promocionan estas “evacuaciones” como actos humanitarios. En agosto de 2025, el presidente estadounidense Donald Trump discutió el tema con Zelenski y líderes europeos en Washington, publicando en redes sociales sobre el “problema masivo mundial de niños desaparecidos” y el objetivo de reunificarlos con sus familias. Aunque Trump no mencionó a Rusia directamente, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue explícita al demandar la devolución de todos los niños ucranianos secuestrados.
Adicionalmente, la primera dama Melania Trump escribió una carta abierta a Putin, pidiendo proteger la “inocencia de estos niños”, entregada personalmente durante una reunión en Alaska en agosto de 2025, según The Wall Street Journal. Fuentes del Departamento de Estado confirman que la administración Trump está explorando diplomacia para resolver la guerra, incluyendo presiones para la liberación de niños, aunque no hay planes públicos detallados aún.
Reacción de Rusia y Contexto Histórico Detallado
Rusia ha negado consistentemente estas acusaciones, con medios estatales como RT alegando que las transferencias son “medidas de protección” contra el conflicto. La embajada rusa en Washington no respondió a consultas de CBS News sobre el estudio de Yale. Históricamente, un informe del Departamento de Estado de EE.UU. de 2023, “La Guerra del Kremlin Contra los Niños de Ucrania”, detalló cómo Rusia responde con desinformación, incluyendo amenazas nucleares y afirmaciones falsas sobre “experimentos occidentales en niños”. El reporte concluye que Putin busca “errar la existencia de Ucrania” mediante la supresión de su identidad cultural.
CBS News ha solicitado al Departamento de Estado confirmación de los hallazgos de Yale, planes de la administración Trump para abordar las abducciones y representación en el evento de la ONU, sin respuesta inmediata. Organizaciones como la ONU y la OSCE continúan monitoreando, con llamados a sanciones adicionales contra funcionarios rusos involucrados.
Este caso resalta la urgencia de acciones globales coordinadas, con expertos sugiriendo bases de datos internacionales para rastrear niños y apoyo psicológico para los devueltos, como programas implementados por UNICEF en Ucrania.
