La familia de Britney Spears considera una nueva tutela debido a su comportamiento errático: “Está perdiendo el control”
La familia de Britney Spears se encuentra en un estado de profunda preocupación ante lo que perciben como un deterioro en el comportamiento de la icónica estrella pop, lo que ha reavivado discusiones sobre la posibilidad de reinstaurar un conservatorship similar al que controló su vida durante más de una década. Este desarrollo surge en medio de un incidente reciente que involucra un video viral de conducción temeraria, atribuido inicialmente a una supuesta “doppelgänger” de la cantante, y tensiones familiares exacerbadas por revelaciones de su pasado. Fuentes cercanas, citadas por el Daily Mail en un reportaje detallado del domingo 26 de octubre de 2025, describen a sus seres queridos como “aterrorizados” al ver señales de que Britney, de 43 años, podría estar “perdiendo el control”. Esta situación no es aislada, sino que evoca recuerdos dolorosos de crisis pasadas que marcaron la carrera y la vida personal de la intérprete de éxitos como “…Baby One More Time” y “Oops!… I Did It Again”, vendiendo más de 150 millones de discos en todo el mundo y consolidándose como una de las artistas más influyentes de la era pop.
El contexto actual se complica por el escrutinio constante de los medios y las redes sociales, donde cada acción de Britney se analiza bajo un microscopio. Según datos de la Asociación Americana de Psicología, las celebridades enfrentan tasas de estrés y ansiedad hasta tres veces más altas que la población general debido a la exposición pública, un factor que ha sido recurrente en la trayectoria de Spears. Su familia, que incluye a su padre Jamie, su madre Lynne, su hermano Bryan y su hermana Jamie Lynn, ha lidiado con estas presiones durante años, priorizando siempre su bienestar, aunque con resultados controvertidos en el pasado.
El Incidente del Video y la Negación Inmediata de Britney
Todo comenzó el jueves 23 de octubre de 2025, cuando el Daily Mail publicó un video inquietante capturado en las calles de Thousand Oaks, un suburbio residencial al noroeste de Los Ángeles, California. En las imágenes, una mujer que se asemeja notablemente a Britney Spears aparece al volante de un vehículo SUV negro, realizando maniobras peligrosas: zigzaguea erráticamente entre carriles, invade el carril exclusivo para bicicletas y acelera de manera impredecible, poniendo en riesgo a otros conductores y peatones. El clip, de aproximadamente 30 segundos de duración, fue grabado por un testigo anónimo que alertó a las autoridades locales, aunque no se reportaron accidentes ni multas inmediatas. La policía de Ventura County confirmó a medios como TMZ que investigaron el incidente, pero no identificaron formalmente a la conductora, lo que alimentó especulaciones sobre si realmente se trataba de la estrella o de una imitadora.
Britney Spears, conocida por su franqueza en las redes sociales, no tardó en responder para aclarar el malentendido. El sábado 25 de octubre, a través de su cuenta de Instagram, que cuenta con más de 42 millones de seguidores, publicó una serie de emojis y un mensaje directo: “Si alguien se pregunta, la que se parece a mí no era yo”. Esta publicación, acompañada de una foto casual de ella misma en su hogar, buscaba disipar los rumores que se propagaron rápidamente en plataformas como Twitter (ahora X) y TikTok, donde hashtags como #BritneyDriving y #FreeBritney resurgieron con fuerza. Fuentes internas, hablando bajo condición de anonimato con el Daily Mail, respaldaron su versión, afirmando que Britney estaba en otro lugar en ese momento, posiblemente en su residencia en California o participando en actividades privadas. Este tipo de confusiones no son nuevas para la cantante en el pasado, ha lidiado con acosadores y falsos avistamientos que han invadido su privacidad, un tema que ella misma detalló en entrevistas con Oprah Winfrey en 2021, donde describió cómo los paparazzi la perseguían constantemente durante los años 2000.
El incidente resalta los peligros de la fama en la era digital, donde videos virales pueden distorsionar la realidad en cuestión de horas. Según un estudio de la Universidad de California en 2024, el 70% de las noticias sobre celebridades involucran contenido no verificado de redes sociales, lo que agrava el estrés para figuras como Britney, quien ha abogado públicamente por reformas en la cobertura mediática de la salud mental.
Expresión de Frustración y las Tensiones con su Exesposo
La respuesta de Britney no se limitó a la negación del video pronto reveló un lado más vulnerable. El domingo 26 de octubre, en otra publicación de Instagram, escribió “Desafortunadamente, no me siento respetada en absoluto por las cosas más increíblemente horribles que se están diciendo sobre mí”. Este mensaje, cargado de emoción y acompañado de un emoji de corazón roto, parece hacer referencia directa al memoir recién lanzado por su exesposo, Kevin Federline, titulado “You Thought You Knew”. El libro, publicado a finales de septiembre de 2025 por una editorial independiente, explora en más de 300 páginas los altibajos de su matrimonio con Britney, que duró de 2004 a 2007 y produjo a sus dos hijos, Sean Preston (nacido en 2005) y Jayden James (nacido en 2006). Federline, un exbailarín y figura secundaria en el mundo del entretenimiento, detalla episodios controvertidos como infidelidades alegadas, disputas por la custodia y el impacto de la fama de Britney en su relación, aunque evita acusaciones directas de abuso.
El lanzamiento del memoir ha generado un revuelo considerable en la prensa del entretenimiento. Medios como People y Entertainment Weekly publicaron extractos exclusivos, destacando pasajes donde Federline describe cómo “la presión de la industria casi destruye nuestra familia”. Britney, quien ha mantenido una relación tensa con Federline desde su divorcio —marcado por batallas legales por manutención y visitas—, no ha comentado directamente sobre el libro, pero su post en Instagram sugiere un profundo malestar. Fuentes cercanas a la familia, citadas por Us Weekly, indican que el timing del libro coincide con un período de inestabilidad para Britney, quien ha estado enfocada en su rol como madre y en proyectos creativos independientes, como posibles colaboraciones musicales que ha insinuado en sus redes.
Esta fricción familiar no es un secreto en 2018, Federline obtuvo una orden de alejamiento temporal contra Britney tras un incidente con uno de sus hijos, y en 2023, Jayden habló públicamente en una entrevista con ITV sobre su reconciliación gradual con su madre. Sin embargo, el memoir ha reabierto heridas, recordando a los fans el movimiento #FreeBritney, que en 2021 culminó en la disolución del conservatorship y expuso divisiones dentro de la familia Spears.
La Preocupación Creciente por su Bienestar y Decisiones Recientes
La familia de Britney está particularmente alarmada por lo que ven como un patrón de “malas decisiones” que podrían poner en riesgo su seguridad y estabilidad. “Hay mucha preocupación. Todos siempre han querido lo mejor para ella, y ahora está demostrando que está tomando malas decisiones”, reveló una fuente cercana al Daily Mail. Esta inquietud se extiende más allá del video de conducción en las últimas semanas, Britney ha compartido publicaciones en Instagram que algunos interpretan como erráticas, incluyendo bailes improvisados en su casa, mensajes crípticos sobre su vida personal y fotos con amigos que han generado especulaciones sobre su círculo social. Por ejemplo, una publicación del 20 de octubre mostraba a Britney en una fiesta nocturna, lo que contrastaba con su habitual enfoque en rutinas de fitness y tiempo con sus hijos, ahora adolescentes y viviendo principalmente con Federline.
El temor de “perder el control” evoca directamente los eventos de 2007-2008, cuando Britney enfrentó una crisis pública que incluyó hospitalizaciones involuntarias, pérdida de custodia temporal de sus hijos y un incidente icónico donde se afeitó la cabeza frente a paparazzi en una peluquería de Tarzana, California. Aquel período, cubierto exhaustivamente por documentales como “Framing Britney Spears” de The New York Times en 2021, fue atribuido a estrés extremo, trastorno bipolar diagnosticado y el agotador horario de su carrera. Según registros judiciales de Los Ángeles, Britney fue puesta bajo un conservatorship de emergencia en febrero de 2008, un mecanismo legal diseñado para proteger a personas vulnerables, pero que en su caso se extendió por 13 años y controló aspectos como sus finanzas (estimadas en más de 60 millones de dólares), medicamentos y hasta decisiones reproductivas.
Expertos en salud mental, como la Dra. Ramani Durvasula, psicóloga clínica citada en artículos de Psychology Today, explican que el trastorno de estrés postraumático (PTSD), que Britney ha mencionado en su propio memoir “The Woman in Me” (un éxito de ventas de 2023 con más de 2 millones de copias vendidas), puede manifestarse en comportamientos impredecibles bajo presión. Su libro detalla no solo el conservatorship, sino también abusos alegados por su equipo y la lucha por recuperar su agencia, convirtiéndolo en una herramienta de empoderamiento que ha inspirado a miles de fans.
Debates Internos sobre una Intervención y el Legado del Conservatorship Pasado
Ante esta situación, la familia está considerando seriamente una intervención, similar a la de 2008, con el objetivo explícito de “protegerla de sí misma”. “Hay mucho debate sobre qué hacer, si es que se hace algo. ¿Cómo podemos protegerla de sí misma?”, cuestionó la fuente al Daily Mail. Las discusiones involucran a varios miembros clave: Jamie Spears, quien administró el conservatorship original y enfrentó demandas de su hija por presunto abuso (resueltas en 2022 con un acuerdo confidencial) Lynne Spears, quien ha apoyado públicamente a Britney en redes sociales; y otros parientes que priorizan su salud sobre la percepción pública.
Sin embargo, la propuesta genera un dilema ético y legal profundo. “Las personas dijeron que él intentaba quedarse con su dinero, lo cual no es verdad”, defendió la fuente sobre Jamie, quien durante el conservatorship generó ingresos significativos como co-conservador (alrededor de 6 millones de dólares en comisiones, según documentos judiciales). El arreglo fue criticado por organizaciones como Disability Rights California por violar la autonomía de Britney, llevando a reformas legislativas en estados como California y Florida que ahora requieren revisiones más estrictas para conservatorships. Un nuevo intento sería complicado bajo la ley actual, se necesita evidencia de incapacidad grave, y Britney, quien testificó en 2021 sobre su deseo de libertad, podría oponerse legalmente, potencialmente escalando a una batalla pública similar a la anterior.
Medios como Billboard y The Hollywood Reporter han analizado este escenario, consultando abogados especializados que estiman que cualquier intervención enfrentaría escrutinio intenso de fans y activistas del movimiento #FreeBritney, que aún vigilan su situación a través de cuentas dedicadas en redes sociales. Además, el impacto en su carrera —Britney no ha lanzado música nueva desde 2016, aunque ha colaborado en remixes y ha expresado interés en volver a los escenarios— podría ser devastador, ya que un conservatorship estigmatizaría su imagen de resiliencia.
Esta crisis subraya problemas sistémicos en Hollywood el National Alliance on Mental Illness reporta que el 20% de las estrellas pop luchan con adicciones o trastornos mentales no tratados, y el caso de Britney ha catalizado cambios, como la “Ley Britney” propuesta en el Congreso de EE.UU. en 2023 para regular conservatorships a nivel federal. Mientras tanto, sus fans, leales desde sus días en The Mickey Mouse Club en los 90, continúan enviando mensajes de apoyo, y Britney persiste en compartir momentos positivos, como fotos con sus mascotas o reflexiones sobre gratitud. La esperanza radica en que, con terapia y apoyo profesional —ella ha mencionado trabajar con coaches de vida—, pueda navegar esta tormenta sin perder la independencia que tanto le costó ganar.
