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Putin y Xi firman un importante pacto de inversión mientras Rusia exhibe sus avances nucleares.

La alianza estratégica entre el presidente ruso Vladímir Putin y el presidente chino Xi Jinping se ha profundizado con un nuevo acuerdo de protección de inversiones, mientras Rusia anuncia importantes avances en su programa de armas nucleares, en una respuesta desafiante ante la creciente presión de Occidente.

Alianza estratégica fortalecida

Durante la visita del primer ministro ruso Mijaíl Mishustin a Pekín los días 3 y 4 de noviembre, Xi Jinping enfatizó la expansión de las inversiones mutuas con Rusia, calificando la relación como una “elección estratégica compartida” entre ambas naciones. Los líderes firmaron 15 nuevos acuerdos de cooperación en sectores como energía, tecnología y comercio.

Putin ratificó el Acuerdo de Protección Recíproca de Inversiones China-Rusia el 26 de octubre de 2025, después de que fuera firmado inicialmente en Moscú el 8 de mayo. El pacto busca crear condiciones favorables para los inversores y reforzar la protección de las inversiones bilaterales.

En una declaración conjunta, ambas naciones se comprometieron a “hacer todo lo necesario para llevar a cabo la asistencia mutua y la cooperación en oposición a las medidas coercitivas unilaterales”. La declaración enfatizó la prevención del abuso de posiciones dominantes por parte de ciertos países en sectores económicos globales, sin nombrar directamente a Estados Unidos.

Avance en armas nucleares

Putin anunció el 4 de noviembre que Rusia ha iniciado la producción en serie de su misil balístico de alcance medio Oreshnik, casi un año después de prometer una producción masiva. En una ceremonia en el Kremlin, Putin declaró que Rusia ha “desarrollado y desplegado el sistema de misiles de alcance medio Oreshnik, y hemos comenzado la producción en serie”.

Este anuncio coincidió con la entrega de honores estatales a los desarrolladores del misil de crucero nuclear Burevestnik y el torpedo submarino Poseidón. Putin afirmó que el Burevestnik tiene “alcance ilimitado” y “supera a todos los sistemas de misiles conocidos en el mundo”.

Rusia probó con éxito el misil Burevestnik el 21 de octubre, y Putin afirmó que voló más de 14,000 kilómetros durante un vuelo de 15 horas. El arma utiliza reactores nucleares compactos que pueden activarse en segundos, mucho más rápido que los sistemas tradicionales.

Desafío ante la presión occidental

Estos desarrollos se producen mientras el presidente Donald Trump ha intensificado las sanciones contra las compañías petroleras rusas y cancelado una cumbre planificada con Putin debido al conflicto en Ucrania. El ministro de Asuntos Exteriores de Estonia instó recientemente a China a dejar de apoyar el esfuerzo bélico ruso y sumarse a la presión europea sobre Putin.

A pesar de las sanciones occidentales, el comercio entre China y Rusia se ha duplicado en los últimos cuatro años hasta alcanzar los 245.000 millones de dólares. Ambas naciones consideran su asociación esencial para contrarrestar lo que denominan coerción unilateral de Occidente, y mantienen su poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para desafiar las sanciones internacionales.