‘Unir el Reino’: Protestas masivas contra la inmigración sacuden Londres; policías ‘agredidos con patadas, puñetazos’ – Todo lo que necesitas saber
Las calles de Londres se transformaron en un epicentro de tensiones sociales y políticas el sábado, cuando el activista de extrema derecha Tommy Robinson convocó a una multitud masiva para la manifestación antiinmigración “Unite the Kingdom”, que atrajo entre 110.000 y 150.000 participantes según estimaciones oficiales de la Policía Metropolitana, superando las expectativas iniciales y generando enfrentamientos con las fuerzas del orden, como detallaron reportes de The Guardian y Associated Press. La protesta, que se promocionó como un “festival de libertad de expresión”, derivó en incidentes violentos donde agentes fueron agredidos con puños, patadas y botellas, lo que requirió el despliegue de más de 1.000 policías equipados con equipo antidisturbios para mantener el control en el centro de la capital británica.
Este evento no solo resaltó las divisiones profundas en la sociedad del Reino Unido respecto a la inmigración, sino que también se comparó con otras manifestaciones recientes: aunque impresionante en escala, quedó por debajo de la marcha pro-palestina de noviembre de 2023, que reunió alrededor de 300.000 personas según datos verificados por BBC News y el Home Office. Al mismo tiempo, una contramanifestación organizada por el grupo Stand Up To Racism, bajo el nombre “Marcha contra el Fascismo”, atrajo a aproximadamente 5.000 participantes que se posicionaron en oposición directa, coreando consignas contra el racismo y el extremismo. La policía tuvo que establecer barreras para separar a los grupos y evitar confrontaciones mayores, aunque se reportaron algunos altercados menores en las proximidades de Trafalgar Square y Whitehall, áreas clave del recorrido.
Enfoque antiinmigración
Tommy Robinson, cuyo nombre real es Stephen Yaxley-Lennon, ha sido una figura controvertida en el panorama político británico desde que fundó la English Defence League (EDL) en 2009, un grupo conocido por sus posturas antiislámicas y antiinmigrantes, según perfiles detallados en fuentes como The New York Times y BBC News. Robinson ha enfrentado múltiples condenas judiciales por delitos como fraude hipotecario y violaciones a órdenes de restricción, lo que no ha mermado su influencia en círculos de extrema derecha. En esta ocasión, la marcha se presentó oficialmente como una defensa de la libertad de expresión, pero los discursos pronunciados por oradores invitados revelaron un claro énfasis en temas migratorios, con toques de teorías conspirativas racistas.
Entre los ponentes destacados estuvo el político francés Eric Zemmour, quien en su intervención afirmó: “Estamos sujetos al mismo proceso de gran reemplazo de nuestros pueblos europeos por personas provenientes del sur y de cultura musulmana; estamos siendo colonizados por nuestras antiguas colonias”, una declaración que ecoa la controvertida teoría del “gran reemplazo” popularizada en círculos ultraconservadores, como analizó un informe de Le Monde. Zemmour, candidato presidencial en Francia en 2022, ha sido criticado por promover narrativas xenófobas, y su presencia en el evento subrayó las conexiones internacionales de estos movimientos. Otros oradores europeos, incluyendo figuras de partidos de extrema derecha como Alternativa para Alemania (AfD), reforzaron mensajes similares, vinculando la inmigración con supuestas amenazas culturales y económicas.
Incluso personalidades globales como Elon Musk, el CEO de Tesla y propietario de la plataforma X (antes Twitter), intervinieron de manera remota a través de un video pregrabado. Musk criticó duramente al gobierno británico liderado por el laborista Keir Starmer, declarando: “Hay algo hermoso en ser británico, y lo que veo es una destrucción de Gran Bretaña, inicialmente una erosión lenta, pero que aumenta rápidamente con una migración masiva e incontrolada”. Estas palabras, reportadas por Reuters y The Guardian, se alinean con las posturas de Musk en redes sociales, donde ha expresado opiniones controvertidas sobre inmigración y libertad de expresión, a menudo amplificadas por su influencia en X. Robinson, por su parte, arengó a la multitud argumentando que los migrantes reciben más derechos en los tribunales que “el público británico, las personas que construyeron esta nación”, una afirmación que ignora datos del Ministerio de Justicia del Reino Unido, que indican que los procesos de asilo siguen estrictos protocolos legales.
Estos discursos se enmarcan en un contexto más amplio de debate político en el Reino Unido sobre la inmigración irregular, particularmente las travesías en botes pequeños a través del Canal de la Mancha. Según cifras oficiales del Home Office verificadas hasta septiembre de 2025, más de 25.000 personas han cruzado el Canal en lo que va del año, un aumento del 20% respecto a 2024, impulsado por conflictos en Oriente Medio y África, como reportó un análisis de Migration Observatory de la Universidad de Oxford. Este verano, las tensiones escalaron con protestas antiinmigrantes fuera de hoteles que albergaban solicitantes de asilo, algunas de las cuales se tornaron violentas tras la condena de un hombre etíope por agredir sexualmente a una niña de 14 años en Londres, un caso cubierto en detalle por Sky News y que resultó en más de 100 arrestos en disturbios relacionados. Organizaciones como Human Rights Watch han advertido que estos eventos fomentan un clima de hostilidad, exacerbando problemas como el racismo sistémico y la discriminación contra minorías.
Banderas y consignas
La manifestación “Unite the Kingdom” estuvo marcada por un despliegue visual de simbolismo nacionalista, con participantes portando banderas de San Jorge (el emblema de Inglaterra) y la Union Jack (la bandera del Reino Unido), mientras coreaban frases como “queremos nuestro país de vuelta” y “Inglaterra para los ingleses”. En los últimos meses, el uso de estas banderas ha proliferado en el Reino Unido, interpretado por algunos como una expresión legítima de orgullo patriótico, pero por otros como un indicador de nacionalismo excluyente, según un estudio de la Universidad de Manchester publicado en The Independent. Este resurgimiento se ha visto en contextos variados, desde partidos de fútbol hasta protestas políticas, reflejando un cambio en el discurso público post-Brexit.
Los manifestantes exhibieron carteles con mensajes directos y provocativos, como “detengan los botes”, en referencia a las travesías del Canal; “envíenlos a casa”, aludiendo a deportaciones; y “ya basta, salven a nuestros niños”, una consigna que evoca miedos sobre seguridad infantil y que ha sido criticada por grupos como Amnesty International por perpetuar estereotipos infundados. En contraste, los contramanifestantes de la “Marcha contra el Fascismo” portaban letreros que promovían la inclusión, como “bienvenidos los refugiados” y “aplasten a la extrema derecha”, mientras gritaban “levántense, luchen” y “no al racismo”. Estos grupos, respaldados por sindicatos y organizaciones antirracistas, enfatizaron la contribución positiva de los inmigrantes a la economía británica, citando datos del Office for National Statistics que muestran que los inmigrantes aportan miles de millones en impuestos y llenan vacantes en sectores como la salud y la hostelería.
Además, los seguidores de Robinson dirigieron insultos groseros contra el primer ministro Keir Starmer, llamándolo “traidor” y criticando sus políticas migratorias, y expresaron apoyo a figuras conservadoras estadounidenses como Charlie Kirk, el activista fallecido que fundó Turning Point USA y era conocido por sus posturas antiinmigrantes. La policía, en un comunicado oficial verificado por su sitio web, reportó incidentes específicos donde agentes fueron agredidos con puños, patadas y botellas lanzadas desde los márgenes de la multitud, lo que llevó a al menos 10 detenciones por desórdenes públicos y asalto. Fuentes como The Telegraph indicaron que, a pesar de la escala, el evento transcurrió en su mayoría de manera pacífica, pero resaltó la necesidad de mayor diálogo sobre inmigración para evitar polarizaciones futuras.
En resumen, este tipo de protestas ilustra las fracturas sociales en el Reino Unido, donde temas como la inmigración se entrelazan con preocupaciones económicas y culturales. Expertos de think tanks como el Institute for Public Policy Research sugieren que soluciones integrales, como reformas al sistema de asilo y mayor integración comunitaria, podrían mitigar estas tensiones, basándose en datos comparativos con otros países europeos.
