Protestas de opositores contra Erdoğan por acusaciones de represión
Miles de personas se congregaron el domingo 14 de septiembre de 2025 en la capital turca, Ankara, para manifestarse en contra de lo que perciben como una represión judicial sistemática por parte del gobierno del presidente Recep Tayyip Erdoğan contra los partidos de oposición, especialmente el Partido Republicano del Pueblo (CHP). Esta protesta masiva, que atrajo a al menos 50.000 participantes según estimaciones de los organizadores, se produjo justo un día antes de una audiencia judicial clave programada para el lunes 15 de septiembre, donde un tribunal podría anular el congreso del CHP de 2023 por presuntas irregularidades, lo que podría alterar drásticamente la estructura de liderazgo del partido y tener repercusiones en la estabilidad política y económica del país.
Los manifestantes llenaron la plaza Tandogan en Ankara, un lugar emblemático para demostraciones públicas, ondeando banderas turcas y vistiendo camisetas con la imagen de Mustafa Kemal Atatürk, el fundador de la República de Turquía, como símbolo de unidad y defensa de los valores democráticos. En transmisiones en vivo, se vio a la multitud coreando consignas exigiendo la renuncia de Erdoğan, mientras portaban pancartas del CHP y gritaban frases como “¡Erdoğan, dictador!” y “¡Justicia ahora!”, reflejando un descontento acumulado por lo que consideran un ataque sistemático a la oposición. El vicepresidentedel CHP, Murat Bakan, confirmó la cifra de asistentes en alrededor de 50.000, superando las expectativas y demostrando un fuerte respaldo popular al partido en medio de una crisis política que ha escalado en los últimos meses.
Esta manifestación no fue un evento aislado, sino parte de una ola de protestas que ha sacudido Turquía desde marzo de 2025, desencadenada por detenciones masivas de figuras opositoras, incluyendo al alcalde de Estambul, Ekrem İmamoğlu, quien es visto como el principal rival de Erdoğan para las elecciones presidenciales de 2028. Los participantes representaban un espectro ideológico amplio, desde izquierdistas hasta derechistas, unidos bajo símbolos republicanos como retratos de Atatürk, lo que resalta cómo las protestas han servido como un marco unificador en un contexto de crisis económica, con la lira turca sufriendo caídas significativas en valor, como un descenso del 16,3% en los días siguientes al arresto de İmamoğlu.
El caso judicial contra el CHP y su liderazgo
El lunes 15 de septiembre, un tribunal en Ankara inició la audiencia para determinar si el congreso del CHP celebrado en noviembre de 2023 debe ser anulado por supuestas violaciones de normas, incluyendo acusaciones de compra de votos, irregularidades procedimentales y manipulación en la elección del líder actual, Özgür Özel. Si el tribunal declara inválido el congreso, esto podría resultar en la destitución de Özel y la reinstalación del anterior liderazgo, lo que desestabilizaría al CHP, el partido opositor más antiguo y grande de Turquía, y podría extenderse a cambios en su estructura interna, afectando su capacidad para competir en futuras elecciones. El CHP ha rechazado estas alegaciones como fabricadas y motivadas políticamente, argumentando que forman parte de un “golpe judicial” orquestado por el gobierno para debilitar a la oposición tras sus victorias en las elecciones locales de 2024, donde el partido ganó control de ciudades clave como Estambul, Ankara e Izmir.
Este caso se enmarca en una ofensiva legal más amplia contra el CHP durante el último año, con investigaciones que han llevado a cientos de detenciones por cargos de corrupción, extorsión y vínculos con organizaciones consideradas terroristas por el gobierno turco. Por ejemplo, en los meses previos, se han realizado redadas en municipios controlados por el CHP, resultando en el arresto de más de 500 personas, incluyendo 16 alcaldes y numerosos funcionarios locales. El gobierno, liderado por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdoğan, mantiene que estas acciones son independientes y basadas en evidencias de redes corruptas que operan dentro y fuera del país, enfatizando que el poder judicial actúa sin interferencia política. Sin embargo, críticos, incluyendo observadores internacionales de derechos humanos, han expresado preocupaciones sobre la erosión de la independencia judicial en Turquía, citando patrones de represión que parecen dirigidos a eliminar competidores electorales.
Özgür Özel, en su discurso durante la protesta del domingo, describió el caso como un intento del gobierno de evitar elecciones democráticas justas, afirmando: “Este gobierno no quiere democracia. Saben que no pueden ganar elecciones si hay democracia. No quieren justicia saben que si hay justicia, no podrán encubrir sus crímenes”. Especial también vinculó estas acciones a las derrotas del AKP en las elecciones locales de 2024, sugiriendo que el gobierno recurre a tácticas autoritarias para mantenerse en el poder, y llamó a elecciones nacionales anticipadas como una forma de restaurar la legitimidad democrática.
Detenciones masivas y represión a la oposición
En el último año, el gobierno turco ha intensificado sus acciones contra la oposición, deteniendo a cientos de miembros del CHP en todo el país, no solo en Estambul sino en regiones como Antalya, Adana y Adiyaman. Entre los casos más destacados está el arresto en marzo de 2025 del alcalde de Estambul, Ekrem İmamoğlu, acusado de corrupción, aceptación de sobornos, manipulación de licitaciones y presunta ayuda al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), una organización clasificada como terrorista por Turquía y sus aliados occidentales. Junto con İmamoğlu, más de 100 periodistas, empresarios y asesores políticos, incluyendo a su consejero Murat Ongun, fueron detenidos en redadas simultáneas, con cargos que incluyen liderar organizaciones criminales y irregularidades en contratos municipales.
El arresto de İmamoğlu provocó las protestas más grandes en Turquía en más de una década, comenzando el 19 de marzo de 2025, con cientos de miles de personas saliendo a las calles en ciudades como Estambul, Ankara e Izmir, exigiendo su liberación y denunciando lo que llaman un “golpe contra el futuro presidente”. En Estambul, las manifestaciones se centraron en la sede del municipio metropolitano, donde los manifestantes corearon consignas como “¡Imamoğlu, no estás solo!” y “¡Recep Tayyip Erdoğan, dictador!”, mientras la policía establecía barricadas y usaba cañones de agua y gas lacrimógeno para dispersar a la multitud. La esposa de İmamoğlu, Dilek İmamoğlu, se unió a las protestas, instando a los partidarios a “alzar la voz” y afirmando que “el día en que el gobierno decide quiénes son sus oponentes es el día en que muere la democracia”.
Estas detenciones han continuado en oleadas, como en agosto de 2025, cuando 44 opositores, incluyendo un alcalde distrital de Estambul, fueron arrestados por supuesta dirección de organizaciones criminales y extorsión. En septiembre, redadas adicionales llevaron a la detención de 48 funcionarios públicos opositores por presunta corrupción. En total, el Ministerio del Interior reportó más de 343 detenciones durante las protestas de marzo, alegando que algunos manifestantes tenían lazos con organizaciones terroristas o historiales criminales, aunque organizaciones de derechos humanos como Reporteros Sin Fronteras han criticado estas acciones como excesivas y violatorias de la libertad de expresión. Por ejemplo, siete periodistas, incluyendo al fotógrafo de Agence France-Presse Yasin Akgül, fueron detenidos el 25 de marzo por participar en una manifestación “ilegal”, una decisión calificada como “escandalosa” por grupos de defensa de la prensa.
Las protestas han involucrado a estudiantes universitarios, sindicatos laborales, grupos de derechos civiles y ciudadanos comunes, con tácticas que recuerdan a las protestas de Gezi Park de 2013, como golpear ollas desde balcones y marchas en distritos como Saraçhane, Beşiktaş y Kadıköy en Estambul. A pesar de prohibiciones gubernamentales sobre concentraciones públicas, que se extendieron en Ankara hasta el 1 de abril, los manifestantes han persistido, enfrentando respuestas policiales que incluyen gas pimienta, balas de goma y cañones de agua, lo que ha resultado en heridos, como 123 oficiales de policía reportados por el Ministerio del Interior, aunque opositores cuestionan estas cifras y acusan a las fuerzas de seguridad de uso excesivo de la fuerza.
Reacciones y contexto más amplio
Özgür Özel, en su intervención en la protesta de Ankara, enfatizó la unidad de la oposición y prometió resistencia continua, repitiendo: “Resistiremos, resistiremos, resistiremos”, y acusando al gobierno de debilitar las normas democráticas para encubrir sus propios fallos. Desde prisión, İmamoğlu envió una carta que fue leída en la manifestación, donde afirmó: “En este país, la era del ‘yo’ terminará, y comenzará la era del ‘nosotros’. Uno perderá, y todos ganaremos”, lo que generó aplausos y consignas como “¡Presidente İmamoğlu!”. El gobierno, por su parte, niega cualquier motivación política, insistiendo en que las detenciones responden a evidencias reales de corrupción y que el sistema judicial es independiente.
Estas eventos ocurren en un contexto de crisis económica agravada, con la lira turca perdiendo valor drásticamente tras el arresto de İmamoğlu, y tensiones sociales que han llevado a restricciones como bloqueos de internet y prohibiciones de protestas en áreas clave de Estambul. Críticos internacionales han advertido sobre un deterioro en el equilibrio entre democracia y autoritarismo en Turquía, con casos como el bloqueo de más de 700 cuentas en redes sociales por órdenes judiciales, incluyendo perfiles de políticos y periodistas. Si el tribunal anula el congreso del CHP, podría desencadenar más inestabilidad, impactando los mercados financieros y posiblemente forzando elecciones anticipadas, mientras la oposición se mantiene firme en su defensa de la democracia contra lo que describe como un “golpe judicial” en curso.
