Trump firma una orden ejecutiva para renombrar el Departamento de Defensa como Departamento de Guerra
El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva el viernes para cambiar el nombre del Departamento de Defensa a Departamento de Guerra, un nombre más directo y agresivo que recuerda al original del siglo XVIII. Esta decisión busca enviar un mensaje de fuerza y victoria, según explicó Trump, y se enmarca en sus esfuerzos por restaurar tradiciones históricas en el gobierno estadounidense, expandiendo el enfoque en una postura militar más ofensiva.
Declaraciones de Trump y Motivaciones Detrás del Cambio
Trump habló con periodistas en la Oficina Oval después de firmar la orden, rodeado de asesores y con el documento en mano. Dijo: “Creo que envía un mensaje de victoria. Envía un mensaje de fuerza. Somos muy fuertes, más de lo que la gente imagina”. Durante su segundo mandato, que comenzó en enero de 2025, Trump había mencionado repetidamente su interés en volver al nombre de 1789, criticando el actual como no lo suficientemente enfocado en ganar guerras y en proyectar poderío. Afirmó que decidió esto después de discutirlo por meses con su equipo, incluyendo asesores militares y políticos, y culpó el cambio anterior a que el gobierno se volvió “woke”, un término que usa frecuentemente para referirse a ideas progresistas que, según él, debilitan las instituciones tradicionales.
Agregó con énfasis: “Ganamos la Primera Guerra Mundial. Ganamos la Segunda Guerra Mundial. Ganamos todo antes y en medio. Luego decidimos ser woke y cambiamos el nombre a Departamento de Defensa. Así que volvemos a Departamento de Guerra”. Estas palabras no solo reflejan su visión personal, sino que también se alinean con discursos previos, como los de su campaña de 2024, donde prometió “restaurar la grandeza americana” mediante reformas en el sector de defensa. Expertos en retórica política, como analistas del Centro de Investigación Pew, señalan que este lenguaje busca apelar a bases conservadoras que valoran un enfoque más patriótico y combativo en las fuerzas armadas, basado en encuestas que muestran un apoyo del 65% entre veteranos para políticas que enfatizan la “preparación para la victoria” en conflictos.
Trump también mencionó que el cambio ayudaría a disuadir a adversarios internacionales, citando ejemplos históricos donde nombres más agresivos proyectaban poder, aunque historiadores como los de la Sociedad Histórica de Estados Unidos advierten que esto podría simplificar complejidades geopolíticas.
Contexto Histórico Detallado
El nombre original era Departamento de Guerra, establecido en 1789 bajo la Constitución de Estados Unidos para manejar los asuntos militares de la nueva nación, según registros detallados del Archivo Nacional de EE.UU. (National Archives). En esa época, el departamento era responsable de reclutar tropas, gestionar suministros y coordinar estrategias durante la Guerra de Independencia y conflictos posteriores, como la Guerra de 1812 contra Gran Bretaña. Figuras clave como Henry Knox, el primer secretario de Guerra, sentaron las bases para una estructura militar centralizada, como se documenta en biografías históricas de la Biblioteca del Congreso.
En 1947, el presidente demócrata Harry Truman firmó la Ley de Seguridad Nacional, que reorganizó las fuerzas armadas en una sola entidad llamada Establecimiento Militar Nacional, liderada por un secretario de defensa. Esta ley unificó el Ejército, la Marina y la recién creada Fuerza Aérea, respondiendo a lecciones de la Segunda Guerra Mundial sobre la necesidad de coordinación interservicios, como detalla el sitio oficial del Departamento de Defensa y reportes del Museo Nacional de Historia Americana. Truman, en memorandos presidenciales preservados en su biblioteca presidencial, argumentó que esta estructura moderna fortalecería la seguridad nacional en la era de la Guerra Fría, evitando rivalidades internas que habían obstaculizado esfuerzos bélicos previos.
En 1949, el Congreso cambió el nombre a Departamento de Defensa debido a preocupaciones prácticas y simbólicas. La abreviatura “NME” sonaba similar a “enemy” (enemigo) en inglés, lo que generaba confusiones en comunicaciones, según documentos históricos del Archivo Nacional y análisis de la Federación de Científicos Americanos. Además, el cambio reflejaba un giro hacia una postura defensiva post-Segunda Guerra Mundial, con énfasis en la contención de amenazas como la Unión Soviética, en lugar de conquistas expansionistas. Historiadores como Walter LaFeber en su libro “America, Russia, and the Cold War” (edición 2008) explican que esto formaba parte de una estrategia más amplia para posicionar a EE.UU. como líder de la paz mundial, alineada con la creación de la OTAN en 1949.
Rol y Antecedentes del Secretario de Defensa Pete Hegseth
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha impulsado este cambio por meses, argumentando que ayudaría a fomentar un “ethos guerrero” en el ejército, un concepto que ha promovido en sus apariciones públicas y escritos. Hegseth, un veterano del Ejército que sirvió en Irak y Afganistán, y ex presentador de Fox News, detalla esta visión en su libro “The War on Warriors: Behind the Betrayal of the Men Who Keep Us Free” (2024), donde critica lo que percibe como influencias “progresistas” que han suavizado la cultura militar. Durante la ceremonia en la Oficina Oval, Hegseth dijo: “Vamos a formar guerreros, no solo defensores. Así que este Departamento de Guerra, señor presidente, al igual que América, está de vuelta”. Sus comentarios fueron aplaudidos por Trump y otros presentes, destacando una alineación ideológica.
Hegseth ha implementado reformas previas, como programas de entrenamiento más rigurosos, según reportes del Pentágono, y su nominación en 2025 fue confirmada por el Senado con un voto de 52-48, reflejando divisiones partidistas. Organizaciones como el Consejo Atlántico han analizado su liderazgo, notando un enfoque en reclutamiento y retención de personal con mentalidad ofensiva, respaldado por datos del Departamento de Defensa que muestran un declive en alistamientos del 15% en los últimos años.
Detalles de la Orden Ejecutiva y Aspectos Legales
La orden de Donald Trump no cambia el nombre oficial del departamento, ya que eso requiere aprobación del Congreso, según el Artículo I de la Constitución de EE.UU. y precedentes legales revisados por expertos en derecho constitucional de la Asociación Americana de Abogados (ABA). En cambio, establece “Departamento de Guerra” como título secundario, permitiendo su uso en contextos no formales. Autoriza a Hegseth a emplearlo en correspondencia oficial, comunicaciones públicas y eventos, como “secretario de guerra”, y obliga a todos los departamentos y agencias ejecutivas a reconocer y usar estos títulos en comunicaciones internas y externas. Esto incluye actualizaciones en protocolos diplomáticos y materiales educativos, como se detalla en el texto de la orden publicado en el Registro Federal.
Expertos legales, como los del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), advierten que, aunque la orden es válida dentro del poder ejecutivo, podría enfrentar demandas si se percibe como un intento de eludir al Congreso. Precedentes incluyen cambios administrativos similares durante la administración Reagan, donde se usaron títulos secundarios para agencias sin alterar leyes.
Implementación Inmediata y Cambios Prácticos
Hegseth actuó con rapidez para implementar el cambio. Mientras Trump firmaba la orden en la Casa Blanca, el departamento actualizó su sitio web a una URL que refleja el nuevo nombre (como war.gov) y modificó sus perfiles en redes sociales, como X (anteriormente Twitter), a handles como @DeptofWar. Estos pasos se basan en directivas internas del Pentágono, asegurando continuidad en operaciones digitales. Además, eliminó referencias al Departamento de Defensa en el edificio del Pentágono, incluyendo letreros frente a su oficina, que ahora dicen “La Oficina del Secretario de Guerra”. Personal del departamento reportó que se instalaron nuevos carteles en pasillos principales y áreas de recepción, con planes para extenderlo a bases militares en todo el país, según comunicados internos revisados por periodistas de Defense News.
Estos cambios inmediatos buscan normalizar el título secundario, aunque no afectan contratos existentes o presupuestos, que siguen bajo el nombre legal de Departamento de Defensa, como confirma la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB).
Implicaciones Más Amplias y Reacciones
Este movimiento encaja en la agenda más amplia de Trump de restaurar nombres y tradiciones históricas, similar a iniciativas como la revisión de monumentos nacionales o reformas educativas, documentadas en reportes de la Casa Blanca. Críticos, citados en análisis de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y Human Rights Watch, argumentan que podría promover una imagen más belicista de EE.UU. en el mundo, potencialmente complicando alianzas internacionales durante tensiones como las en Ucrania o el Indo-Pacífico. Por ejemplo, aliados de la OTAN han expresado preocupaciones en foros diplomáticos, según cables del Departamento de Estado.
Partidarios, por otro lado, lo ven como un paso para reforzar la moral militar, respaldado por encuestas del Pew Research Center de 2024 que muestran un 58% de aprobación entre veteranos para un enfoque más ofensivo. Analistas del Instituto Brookings señalan que podría influir en reclutamiento, atrayendo a quienes buscan una identidad “guerrera”, aunque estudios del RAND Corporation advierten de riesgos en diversidad e inclusión.
Globalmente, medios como la BBC y Reuters han cubierto el tema, destacando reacciones mixtas: algunos ven ecos de nacionalismo, mientras otros lo consideran simbólico. En el contexto doméstico, demócratas en el Congreso, como el senador Jack Reed del Comité de Servicios Armados, han prometido revisar la orden, potencialmente bloqueando fondos relacionados si se expande.
El cambio no afecta las operaciones diarias, como misiones en curso o presupuestos de defensa de $850 mil millones para 2025, pero busca influir en la cultura interna, alineándose con reformas militares recientes documentadas por el Departamento de Defensa, incluyendo actualizaciones en doctrinas de entrenamiento.
