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Trump dice que está cortando las negociaciones comerciales con Canadá

El presidente Donald Trump ha tomado una decisión drástica que sacude las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá. El jueves por la noche, a través de su plataforma Truth Social, Trump anunció que termina todas las negociaciones comerciales con Canadá, su segundo socio comercial más importante después de México. Esta medida responde directamente a un anuncio publicitario financiado por la provincia de Ontario, que utiliza fragmentos de un discurso del expresidente Ronald Reagan para criticar las tarifas proteccionistas. La declaración de Trump añade una capa más de incertidumbre a una relación ya tensa, marcada por tarifas del 35% sobre exportaciones canadienses clave como acero, autopartes y otros productos industriales.

Trump, quien ha hecho de las tarifas una herramienta central de su política económica desde su reelección en 2024, justificó su decisión alegando que el anuncio es “falso” y representa un intento de interferir en los asuntos internos de Estados Unidos. En particular, mencionó que busca influir en una decisión del Tribunal Supremo de EE.UU., que actualmente analiza desafíos legales contra varias de sus tarifas. “LAS TARIFAS SON MUY IMPORTANTES PARA LA SEGURIDAD NACIONAL Y LA ECONOMÍA DE EE.UU.”, escribió Trump en mayúsculas, enfatizando su postura. Agregó “Basado en su comportamiento atroz, TODAS LAS NEGOCIACIONES COMERCIALES CON CANADÁ QUEDAN TERMINADAS”. Esta retórica agresiva no es nueva en la administración Trump, que ha utilizado redes sociales para anunciar políticas controvertidas de manera inmediata y sin previo aviso formal.

La decisión llega en un contexto de crecientes fricciones bilaterales. Canadá exporta a EE.UU. bienes por valor de más de 400 mil millones de dólares anuales, incluyendo recursos naturales como petróleo y minerales, y productos manufacturados que forman parte de cadenas de suministro integradas en la industria automotriz y la energía. Por su parte, Estados Unidos envía a Canadá exportaciones por alrededor de 350 mil millones de dólares, principalmente maquinaria, vehículos y bienes de consumo. Cualquier interrupción en las negociaciones podría elevar costos para empresas y consumidores en ambos países, según estimaciones del Banco de Canadá, que advierten de posibles incrementos en precios de hasta un 5% en sectores afectados.

El Anuncio que Desató la Controversia: Detalles y Contexto Histórico

El epicentro de esta disputa es un anuncio publicitario de 30 segundos producido por el gobierno de la provincia de Ontario, la más poblada de Canadá con más de 15 millones de habitantes y un motor económico clave para el país. Ontario destinó 75 millones de dólares canadienses (aproximadamente 53,5 millones de dólares estadounidenses, según el tipo de cambio actual) para su difusión en canales estadounidenses, con un enfoque en audiencias durante eventos deportivos de alto perfil. El video comenzó a emitirse la semana pasada, específicamente durante un partido de béisbol de los Toronto Blue Jays contra los Seattle Mariners en la Major League Baseball (MLB), y estaba programado para continuar por dos semanas más en televisión y plataformas digitales.

En el anuncio, se escucha la voz de Ronald Reagan, extraída de un discurso radial que dio el 18 de abril de 1987 desde Camp David, la residencia presidencial en Maryland. Este mensaje fue pronunciado justo antes de una visita oficial del entonces primer ministro japonés, Yasuhiro Nakasone, a Washington. En ese período, Estados Unidos enfrentaba un déficit comercial masivo con Japón, que superaba los 50 mil millones de dólares anuales, impulsado por exportaciones japonesas de automóviles y electrónicos. La ira pública y política contra Japón era palpable, con llamados a medidas proteccionistas en el Congreso.

Reagan, un defensor acérrimo del libre comercio durante su presidencia de 1981 a 1989, utilizó el discurso para advertir contra el proteccionismo exacerbado. “Cuando alguien dice: ‘Impongamos tarifas a las importaciones extranjeras’, parece que están haciendo lo patriótico al proteger los productos estadounidenses”, dice Reagan en el anuncio, sobre imágenes de fábricas y trabajadores. Pero rápidamente contrasta “Los mercados se encogen y colapsan, las industrias cierran y millones de personas pierden sus empleos”. Estas citas son precisas y provienen de secciones dispersas del discurso original, disponible en el archivo digital de la Universidad de California en Santa Bárbara (The American Presidency Project). No hay evidencia de alteraciones en el audio; sin embargo, el montaje selecciona frases para resaltar los riesgos de las tarifas, omitiendo el contexto completo donde Reagan defiende el comercio equilibrado pero no el libre comercio absoluto.

En el discurso completo, Reagan acababa de imponer tarifas limitadas del 100% sobre ciertos productos japoneses de semiconductores, en respuesta a violaciones de un acuerdo comercial de 1986. No obstante, instó al Congreso a no legislar restricciones adicionales, argumentando que las tarifas a largo plazo erosionan la competitividad de las industrias estadounidenses al protegerlas de la innovación y provocan retaliaciones que escalan en guerras comerciales. “El proteccionismo es destrucción disfrazada de ayuda”, concluyó Reagan, una filosofía que contrastaba con la de muchos legisladores de la época y que hoy choca directamente con la agenda de Trump.

El premier de Ontario, Doug Ford, un conservador conocido por su estilo directo y populista, lanzó el anuncio el 16 de octubre a través de su página oficial de Facebook. En un post, escribió “Nunca dejaremos de hacer el caso contra las tarifas estadounidenses sobre Canadá”. Dos días antes, en un discurso en Toronto, Ford reveló su inspiración “Escuché el discurso de Reagan y pensé ‘Tomemos sus palabras y hagámoslas llegar al pueblo estadounidense'”. Ford, cuyo gobierno ha invertido en campañas publicitarias para promover la economía de Ontario en EE.UU., ve en este anuncio una forma de contrarrestar la narrativa de Trump, que ha acusado a Canadá de “robar” empleos estadounidenses mediante prácticas comerciales desleales.

Reacciones Inmediatas y Acusaciones de Manipulación

Trump detectó el anuncio por primera vez el martes, durante una interacción con reporteros en la Casa Blanca. “Veo que países extranjeros con los que estamos haciendo un gran trabajo ahora están sacando anuncios diciendo ‘No vayan con las tarifas'”, comentó. Específicamente sobre Canadá, agregó “Vi un anuncio anoche de Canadá. Si yo fuera Canadá, también sacaría ese mismo anuncio”. Esta mención inicial sugería que el presidente ya lo consideraba una provocación, aunque no actuó de inmediato.

La reacción definitiva vino el jueves, impulsada por un comunicado de la Fundación Presidencial Ronald Reagan e Instituto, una organización sin fines de lucro dedicada a preservar el legado de Reagan. En un post en X (anteriormente Twitter), la fundación criticó el anuncio por usar “audio y video selectivos” del discurso de 1987. “El anuncio tergiversa la Dirección Radial Presidencial”, stated la declaración, sin especificar alteraciones técnicas pero implicando que el contexto se distorsionaba al ignorar matices donde Reagan apoyaba medidas defensivas limitadas. Esta intervención parece haber sido el detonante para Trump, quien citó el comunicado en Truth Social “La Fundación Ronald Reagan acaba de anunciar que Canadá ha usado fraudulentamente un anuncio, que es FALSO, con Ronald Reagan hablando negativamente de las tarifas”.

Analistas independientes, como aquellos del Centro para el Progreso Americano y el Instituto Peterson para Economía Internacional, han revisado el anuncio y confirman su autenticidad factual. El montaje es editorial, no fraudulento, similar a cómo se editan discursos en campañas políticas. No hay conexión directa con el caso del Tribunal Supremo, que involucra demandas de importadores estadounidenses y estados contra las tarifas de Trump bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que invoca seguridad nacional. Sin embargo, la retórica de Trump amplifica la percepción de interferencia extranjera, un tema sensible en la política estadounidense actual.

Ni la oficina del primer ministro canadiense, Mark Carney, ni la Casa Blanca respondieron de inmediato a solicitudes de comentarios sobre si hubo comunicación previa. Fuentes diplomáticas anónimas citadas por Reuters indican que no hubo consulta formal, lo que subraya el estilo unilateral de Trump en temas comerciales.

Antecedentes de las Tensiones Comerciales: Una Relación en Deterioro

Las relaciones entre EE.UU. y Canadá han sido históricamente cercanas, con más de 8.000 millas de frontera compartida y un comercio integrado que data de décadas. Sin embargo, la era Trump ha introducido volatilidad. Desde su inauguración en enero de 2025, Trump ha impuesto tarifas del 35% sobre acero, aluminio y autopartes canadienses, argumentando que protegen la industria estadounidense de la “dumping” y fortalecen la seguridad nacional. Ha repetido bromas sobre anexar Canadá como el “estado 51”, lo que ha generado indignación en Ottawa y entre la opinión pública canadiense.

Encuestas recientes de la firma Nanos Research revelan un deterioro significativo la percepción favorable de EE.UU. en Canadá ha caído al 35%, el nivel más bajo desde la era de las tarifas de 2018. El sentimiento antiestadounidense ha crecido, impulsado por impactos económicos como el cierre temporal de plantas siderúrgicas en Ontario y aumentos en precios de vehículos en ambos lados de la frontera.

Mark Carney, primer ministro desde 2023 y exgobernador del Banco de Inglaterra y del Banco de Canadá, ha liderado la respuesta canadiense. En su segunda visita a la Casa Blanca a principios de octubre, Carney y Trump mantuvieron una reunión descrita como “cordial” por funcionarios, pero sin avances concretos en la reducción de tarifas. Carney ha declarado públicamente que “la vieja relación con Estados Unidos ha terminado”, enfatizando la necesidad de independencia económica. En un discurso económico clave esta semana en la Universidad de Toronto, delineó un plan ambicioso duplicar las exportaciones canadienses a mercados no estadounidenses en la próxima década, enfocándose en la Unión Europea, Asia y América Latina. Actualmente, el 75% del comercio canadiense depende de EE.UU., una vulnerabilidad que Carney busca mitigar mediante acuerdos como el CPTPP (Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico).

El panorama más amplio incluye la revisión programada del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el sucesor del NAFTA, que debe completarse para el verano de 2026. Este acuerdo, negociado bajo la primera administración Trump, promueve el libre comercio en Norteamérica, pero las tarifas actuales lo socavan. Expertos del Consejo de Relaciones Exteriores advierten que la terminación de negociaciones podría desencadenar disputas en el panel de resolución del T-MEC, prolongando la incertidumbre.

Impacto en la Relación Bilateral y el Contexto Actual: Deporte, Economía y Futuro

Esta escalada ocurre en un momento simbólico para Canadá. Este viernes, los Toronto Blue Jays disputan el primer juego de la Serie Mundial contra los Los Ángeles Dodgers en el Rogers Centre de Toronto, un hito para el béisbol canadiense y un rally nacional. El equipo, que ganó la Serie Mundial en 1992 y 1993, representa orgullo patrio en medio de tensiones políticas. El anuncio de Ontario se transmitió durante juegos de los Jays, fusionando deporte y diplomacia económica de manera inesperada.

Económicamente, las implicaciones son profundas. Ontario, con ciudades como Toronto y Windsor (centro automotriz transfronterizo), genera el 38% del PIB canadiense y depende de exportaciones a EE.UU. por más de 100 mil millones de dólares anuales. La interrupción de negociaciones podría afectar industrias como la automotriz, donde componentes cruzan la frontera múltiples veces antes del ensamblaje final, elevando costos en un 10-15% según el Instituto Canadiense de Política Económica. En EE.UU., consumidores enfrentarían precios más altos en gasolina, vehículos y productos derivados del acero, exacerbando la inflación que ronda el 3% anual.

Analistas de la Brookings Institution y el Fondo Monetario Internacional (FMI) critican la estrategia de Trump como contraproducente, argumentando que aísla a EE.UU. en un mundo donde el comercio global crece un 4% anual. Carney, por su parte, ha invocado el legado de Reagan para abogar por el libre comercio, posicionando a Canadá como un socio confiable para otros bloques económicos. Mientras tanto, figuras como Doug Ford continúan campañas agresivas, reflejando una Canadá más asertiva.

El futuro de las relaciones bilaterales pende de un hilo. Sin negociaciones, el T-MEC podría colapsar, llevando a retaliaciones canadienses como tarifas sobre productos agrícolas estadounidenses. Diplomáticos en ambos lados esperan que intervenciones de aliados como México o la UE medien, pero la imprevisibilidad de Trump complica pronósticos. Esta disputa no solo redefine el comercio norteamericano, sino que resalta divisiones globales entre proteccionismo y apertura.

Se ha recopilado información de NBC News y BBC.