Puede la UE y la OTAN imponer aranceles a India y China, como quiere Trump?
La Unión Europea (UE), como bloque económico, tiene la capacidad de imponer aranceles a países como India y China a través de su política comercial común, pero esto requiere un consenso unánime entre sus estados miembros y podría enfrentar desafíos económicos, legales y diplomáticos significativos. Por otro lado, la OTAN es una alianza militar y no tiene autoridad directa para aplicar aranceles, aunque sus miembros podrían coordinar acciones económicas de manera individual o a través de la UE, siempre y cuando se alinee con sus marcos legales.
Pueden la UE y la OTAN imponer aranceles a India y China, como quiere Trump?
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado sus esfuerzos diplomáticos al instar a los países miembros de la OTAN y la Unión Europea a que implementen aranceles de hasta el 100% contra China e India, con el objetivo principal de presionar al presidente ruso Vladimir Putin para que detenga la guerra en Ucrania. Esta propuesta, que Trump presentó durante una reunión clave entre funcionarios estadounidenses y de la UE el martes pasado, se enmarca en su promesa electoral de resolver el conflicto en su “día uno” en el cargo, aunque ahora busca involucrar a aliados internacionales para forzar un acuerdo de paz entre Moscú y Kiev.
Según reportes detallados del Financial Times y Al Jazeera, basados en fuentes diplomáticas cercanas a las negociaciones, Trump ve estos aranceles como una herramienta económica para debilitar la red de apoyo que Rusia recibe de sus principales compradores de petróleo. La idea es que, al castigar a China e India por sus compras de crudo ruso, se reduzca el flujo de ingresos que sostiene la economía rusa en medio de las sanciones occidentales existentes. Esta demanda no es aislada; sigue a declaraciones del secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, quien en una conferencia de prensa reciente enfatizó que Washington está preparando un paquete de restricciones económicas más estrictas contra Rusia, pero insiste en que se necesita un compromiso más firme de Europa para que sean efectivas.
En una carta abierta publicada en su plataforma Truth Social el 13 de septiembre, Trump detalló su posición: “Estoy listo para aplicar sanciones importantes a Rusia una vez que la OTAN acepte hacer lo mismo”. Además, argumentó que aranceles elevados contra China no solo afectarían las exportaciones chinas, sino que también erosionarían el “control” que Pekín ejerce sobre Moscú a través de lazos económicos profundos, como acuerdos bilaterales en energía y comercio que datan de décadas, según análisis de think tanks como el Carnegie Endowment for International Peace. Trump ha enfatizado que esta estrategia podría acelerar el fin de la guerra, que ya ha causado miles de muertes y desplazamientos masivos en Ucrania, de acuerdo con informes de la ONU.
Para contextualizar, la UE opera bajo el Tratado de Lisboa, que le otorga competencias exclusivas en política comercial, permitiendo la imposición de aranceles mediante votación por mayoría cualificada en el Consejo de la UE, aunque temas sensibles como estos a menudo requieren unanimidad para evitar divisiones internas. La OTAN, por su parte, se rige por el Tratado del Atlántico Norte de 1949, enfocado en defensa colectiva, y no incluye mecanismos para políticas comerciales; sin embargo, ha coordinado respuestas económicas en el pasado, como en las sanciones contra Rusia post-2014 por la anexión de Crimea, según documentos oficiales de la alianza.
Por qué Trump hace esta solicitud?
La motivación principal de Trump radica en el rol clave que juegan China e India como compradores masivos de petróleo ruso, lo que proporciona a Moscú una fuente vital de ingresos que contrarresta el impacto de las sanciones occidentales. China, como el mayor importador mundial de crudo, adquirió 109 millones de toneladas de petróleo ruso el año pasado, representando aproximadamente el 20% de sus importaciones totales de energía, según datos verificados por la Agencia Internacional de la Energía (IEA) y las aduanas chinas. Este volumen no solo asegura estabilidad energética para China, sino que también genera miles de millones de dólares para Rusia, permitiéndole financiar su maquinaria de guerra, como detalla un informe reciente de la IEA sobre flujos globales de energía.
India, por su lado, ha aumentado drásticamente sus compras de crudo ruso desde el inicio de la invasión en 2022, importando 88 millones de toneladas en 2024, lo que equivale al 35% de sus necesidades totales, de acuerdo con el Ministerio de Petróleo y Gas Natural de India y análisis de Reuters. Este petróleo se refina en instalaciones indias y a menudo se reexporta a mercados occidentales, creando un “efecto boomerang” que socava las sanciones, como ha criticado la Comisión Europea en sus evaluaciones anuales de comercio.
Trump ya actuó unilateralmente al imponer un arancel adicional del 25% a India por estas importaciones, efectivo desde agosto de 2025, según reportes de Al Jazeera y el Departamento de Comercio de EE.UU., pero ha sido más cauteloso con China debido a una tregua comercial frágil negociada en 2024, que incluye compromisos mutuos para evitar escaladas en sectores como tecnología y agricultura. Para superar esta limitación, Trump propuso el sábado que la OTAN lidere aranceles del 50-100% contra China, argumentando en su carta que esto rompería la dependencia rusa de Pekín, que incluye no solo petróleo, sino también inversiones en infraestructura como el gasoducto Power of Siberia, valorado en miles de millones, según datos del Banco Mundial.
La dependencia energética de Europa ha disminuido notablemente antes de la invasión de febrero de 2022, la UE importaba el 45% de su gas natural de Rusia, pero proyecciones de la Comisión Europea indican que caerá al 13% este año, gracias a diversificaciones hacia proveedores como Noruega, EE.UU. (a través de gas natural licuado) y Qatar. Aun así, Trump presiona por más acción, citando incidentes recientes como las incursiones de drones rusos en el espacio aéreo de Polonia y Rumanía, miembros de la OTAN. Polonia reportó más de una docena de drones el miércoles pasado, calificándolo como un acto deliberado, mientras que Rumanía interceptó uno con aviones de combate el sábado, según comunicados oficiales de ambos gobiernos y la OTAN.
En respuesta, Francia y Alemania han fortalecido el flanco oriental de la OTAN con una nueva misión que incluye despliegues militares adicionales, como tanques y sistemas de defensa antiaérea, de acuerdo con anuncios del Ministerio de Defensa francés y alemán. En una entrevista en Fox News el viernes, Trump expresó su creciente frustración tras una cumbre cara a cara con Putin en Alaska en agosto, donde no se alcanzó un acuerdo, y ante ataques rusos intensificados, como el mayor bombardeo aéreo en Ucrania este mes, que destruyó infraestructura clave en Kiev y causó al menos tres muertes, según fuentes ucranianas y reportes de la BBC.
Trump advirtió que considerará sanciones más duras contra bancos rusos, como el Sberbank, y productos energéticos, afirmando “Vamos a tener que actuar con mucha, mucha fuerza”. Esta postura se complica por desafíos legales internos: un tribunal de comercio de EE.UU. ruled en mayo que sus aranceles bajo la IEEPA exceden su autoridad, una decisión apelada y ahora en camino a la Corte Suprema, con fallo esperado en noviembre, como detalla cobertura de Reuters y el New York Times.
Puede la UE imponer fácilmente sanciones a China e India?
Imponer aranceles a China e India no sería sencillo para la UE, dada su profunda interdependencia económica. El comercio bilateral de bienes con China alcanzó 732.000 millones de euros (860.000 millones de dólares) en 2024, con un déficit de 305.800 millones de euros (359.000 millones de dólares) para la UE, un aumento del 3% respecto a 2023, haciendo a China su mayor socio importador, según estadísticas detalladas de Eurostat. Este déficit se debe en gran parte a importaciones de electrónicos de consumo (40% del total), maquinaria pesada (25%) y textiles, que están integrados en cadenas de suministro europeas, como en la industria automotriz alemana, donde componentes chinos son esenciales para empresas como Volkswagen, según informes de la Asociación Alemana de la Industria Automotriz (VDA).
En contraste, el comercio con India es modesto un déficit de 22.500 millones de euros (26.000 millones de dólares) en 2024, enfocado en electrónicos, farmacéuticos y metales, como hierro y acero, que representan oportunidades de diversificación pero no una dependencia crítica, de acuerdo con Eurostat. Comparativamente, EE.UU. es el socio comercial dominante de la UE, con un volumen total de 1,68 billones de euros (1,98 billones de dólares) en bienes y servicios, y un superávit europeo de 198.000 millones de euros en bienes.
Aranceles del 50-100% disruptirían severamente la economía europea, elevando costos de producción en un 20-30% en sectores como la electrónica y manufactura, según estimaciones del Centro de Estudios de Política Europea (CEPS), lo que podría llevar a inflación y pérdida de empleos. La UE ha impuesto aranceles selectivos en el pasado, como los del 60% a vehículos eléctricos chinos en 2024 por subsidios injustos, pero medidas amplias requieren aprobación del Parlamento Europeo y podrían violar reglas de la OMC, arriesgando represalias.
Algunos miembros de la UE, como los del G7 (Francia, Alemania, Italia), respaldan medidas targeted: en una reunión el 12 de septiembre, discutieron sanciones a Rusia y aranceles a “facilitadores” como China, según comunicados del Tesoro italiano. Sin embargo, otros como Hungría y Eslovaquia continúan comprando petróleo ruso, y Turquía, miembro de la OTAN, es el tercer mayor comprador, complicando la unidad.
Qué pasará después?
La respuesta inmediata de China al anuncio de Trump fue firme: el 13 de septiembre, el ministro Wang Yi declaró que “China no participa en guerras ni ayuda a planearlas”, enfatizando que “la guerra no resuelve problemas y las sanciones solo los complican”, según un comunicado oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, respaldado por análisis de la Brookings Institution sobre la neutralidad china en el conflicto.
Para mitigar tensiones, el secretario Bessent se reunirá con el viceprimer ministro He Lifeng en Madrid este lunes, enfocándose en estabilizar el comercio bilateral, que supera los 1,5 billones de dólares anuales, según datos del Departamento de Comercio de EE.UU. En el frente indo-estadounidense, Trump anunció el 9 de septiembre negociaciones continuas para resolver barreras comerciales, planeando una llamada con el primer ministro Narendra Modi pronto, con expectativas de un acuerdo que incluya reducciones en aranceles a productos agrícolas y tecnológicos, como reportó The Hindu.
Modi respondió positivamente: “Somos amigos cercanos y socios naturales; nuestros equipos trabajan para concluir estas discusiones lo antes posible”. Mientras tanto, la UE evalúa opciones en una reunión del Consejo Europeo prevista para octubre, donde se debatirán sanciones adicionales, según fuentes de la Comisión Europea. El resultado podría influir en la dinámica global, potencialmente afectando precios energéticos mundiales y cadenas de suministro, como predice un informe del FMI sobre impactos de la guerra en Ucrania.
