España da luz verde a la legalización del cannabis medicinal
España ha dado oficialmente un paso histórico al aprobar el uso médico del cannabis, aunque no de la manera que muchos podrían imaginar.
El nuevo Real Decreto, aprobado este martes 7 de octubre por el Consejo de Ministros a propuesta del Ministerio de Sanidad, permite tratamientos basados en cannabis estrictamente para fines médicos y únicamente bajo la supervisión cercana de especialistas hospitalarios.
Esta decisión largamente esperada responde a una creciente demanda de pacientes y profesionales sanitarios que pedían un marco claro para el uso del cannabis en casos médicos específicos donde los tratamientos convencionales simplemente no funcionan.
Una luz verde cautelosa para el cannabis en España
La ley establece un camino claro pero limitado. A partir de ahora, el cannabis medicinal solo podrá ser recetado por especialistas hospitalarios y únicamente para pacientes con enfermedades graves o crónicas. Entre los usos aprobados se incluyen el dolor crónico refractario, la epilepsia severa y la espasticidad muscular asociada a la esclerosis múltiple. También podrá considerarse para las náuseas y vómitos provocados por la quimioterapia cuando otros medicamentos no resulten eficaces.
El punto clave aquí es el control. Estas prescripciones no son para uso sin receta, ni se encontrará cannabis medicinal en farmacias comunes. Solo las farmacias hospitalarias están autorizadas para preparar y dispensar fórmulas a base de cannabis, las cuales deberán adaptarse individualmente a cada paciente.
Los productos provendrán de preparaciones estandarizadas y registradas de cannabis aprobadas por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Cada fórmula deberá cumplir estrictos requisitos de calidad, dosificación y seguridad, garantizando que los pacientes reciban un producto fiable y médicamente sólido.
Cómo funcionará el nuevo sistema
A diferencia de otros países europeos que han abierto un acceso más amplio al cannabis medicinal, el modelo español es extremadamente controlado. Cada paso —desde la prescripción hasta la preparación y el seguimiento— se llevará a cabo dentro del sistema hospitalario.
Los médicos deberán documentar la justificación médica para recetar estos tratamientos, y cada caso será monitorizado cuidadosamente. Las farmacias hospitalarias seguirán los estándares técnicos establecidos en el Formulario Nacional, y el progreso de los pacientes se evaluará regularmente para comprobar la eficacia y detectar cualquier efecto secundario.
El decreto también crea un registro público gestionado por la AEMPS, donde deberán inscribirse todas las preparaciones estandarizadas de cannabis. Cada producto especificará su composición en THC y CBD y cumplirá con estrictas normas de trazabilidad y fabricación. Aquellos que contengan más del 0,2% de THC estarán sujetos a una supervisión adicional, garantizando que España se mantenga alineada con las regulaciones internacionales sobre estupefacientes.
Es importante destacar que el decreto no establece una lista fija de afecciones para las cuales se puede recetar cannabis. En su lugar, la AEMPS publicará y actualizará regularmente las guías oficiales dentro de tres meses, lo que permitirá incorporar nuevas indicaciones médicas a medida que avance la evidencia científica.
Un enfoque basado en la evidencia, no una apertura indiscriminada
Las autoridades sanitarias han sido claras: esto no es un paso hacia la legalización recreativa. El objetivo es proporcionar una alternativa legítima y controlada para los pacientes que han agotado otras opciones médicas.
El Ministerio de Sanidad describe la medida como “un compromiso con una medicina más personalizada, segura y basada en la evidencia”. Al permitir el uso del cannabis medicinal dentro de un marco estrictamente regulado, el Gobierno espera mejorar la calidad de vida de los pacientes que no disponen de otros tratamientos eficaces.
Las autoridades sanitarias regionales también podrán establecer sistemas de dispensación remota en casos excepcionales —por ejemplo, para pacientes que vivan en zonas rurales o de difícil acceso— con el fin de garantizar una atención equitativa en todo el país.
Este enfoque refleja la postura cautelosa pero progresista de España: abierta a la innovación, pero sin comprometer la seguridad ni la integridad médica.
A medida que el sistema se ponga en marcha en los próximos meses, pacientes, médicos y farmacéuticos estarán observando de cerca. Para muchos que viven con afecciones crónicas o resistentes a los tratamientos, esta medida representa un rayo de esperanza sustentado en la ciencia, no en la moda.
