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EE. UU. designa a cuatro organizaciones como grupos terroristas

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha agregado oficialmente a cuatro milicias respaldadas por Irán a su lista de organizaciones terroristas extranjeras, según un informe detallado de la agencia británica Reuters. Esta medida, anunciada el 18 de septiembre de 2025, busca fortalecer las sanciones contra estos grupos que han sido vinculados a ataques contra intereses estadounidenses en Irak y la región, y representa un paso adicional en la estrategia de EE.UU. para contrarrestar la influencia iraní en Medio Oriente.

Detalles de la designación y perfiles de los grupos

De acuerdo con el comunicado oficial del Departamento de Estado de EE.UU., disponible en su sitio web estatal y confirmado por fuentes como Reuters y el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), estos cuatro grupos —Harakat al-Nujaba, Kataeb Sayyid al-Shuhada, Harakat Ansar Allah al-Awfiya y Kataeb al-Imam Ali— ya habían sido clasificados previamente como Terroristas Globales Especialmente Designados (SDGT) bajo la Orden Ejecutiva 13224. Esta nueva designación como organizaciones terroristas extranjeras (FTO) amplía las restricciones, congelando cualquier activo que estos grupos puedan tener en jurisdicción estadounidense y prohibiendo a ciudadanos o empresas de EE.UU. proporcionarles apoyo material, bajo pena de sanciones severas.

Harakat al-Nujaba, una milicia chiíta iraquí fundada en 2013 por el clérigo Akram al-Kaabi, opera principalmente en Irak y Siria, donde ha participado en combates contra el Estado Islámico (ISIS) como parte de las Unidades de Movilización Popular (PMU). Sin embargo, informes del CSIS y del Departamento de Defensa de EE.UU. indican que el grupo recibe entrenamiento y financiamiento directo de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán, y ha sido responsable de múltiples ataques con cohetes y drones contra bases estadounidenses en Irak, incluyendo incidentes en 2020 y 2021 que causaron bajas entre tropas de la coalición. Kataeb Sayyid al-Shuhada, establecido alrededor de 2013 y liderado por figuras como Abu Ala al-Walai, se formó inicialmente para combatir a ISIS en Irak, pero ha evolucionado hacia operaciones hostiles contra fuerzas occidentales. El Departamento de Estado confirma que este grupo ya estaba en la lista SDGT desde 2023, y reportes de inteligencia de EE.UU., citados en análisis del Instituto de Washington para la Política del Cercano Oriente, lo vinculan a ataques en la Zona Verde de Bagdad, donde se encuentra la embajada estadounidense.

Harakat Ansar Allah al-Awfiya, una facción más reciente que surgió como una rama de otras milicias pro-iraníes alrededor de 2014, se ha especializado en tácticas de guerrilla y ataques asimétricos. Fuentes creíbles como el Consejo Atlántico y reportes del Pentágono detallan que este grupo ha lanzado proyectiles contra instalaciones de la coalición en el norte de Irak, a menudo coordinando con otras milicias para maximizar el impacto mientras evitan la detección. Por último, Kataeb al-Imam Ali, fundado en 2014 y asociado con líderes como Shibl al-Zaidi, combina elementos de milicia armada con actividades políticas en Irak. Según análisis del think tank Brookings Institution y documentos desclasificados del Departamento de Estado, este grupo ha sido clave en la lucha contra ISIS en ciudades como Mosul y Tikrit, pero también ha orquestado emboscadas y bombardeos contra convoyes estadounidenses, recibiendo armas avanzadas como misiles antitanque de origen iraní.

Declaraciones oficiales y contexto histórico

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, emitió una declaración fuerte en el comunicado oficial, destacando que “estos grupos respaldados por Irán han atacado repetidamente la embajada de EE.UU. en Bagdad y bases de EE.UU. y de la coalición, frecuentemente utilizando nombres falsos o grupos proxy para encubrir su involucramiento”. Rubio enfatizó que la designación es parte de un esfuerzo más amplio para “desmantelar las redes terroristas que amenazan la estabilidad regional”, según cita Reuters en su cobertura del 18 de septiembre de 2025. Esta acción se enmarca en un contexto de tensiones crecientes desde la retirada de tropas estadounidenses de Irak en 2021, con un aumento en los ataques a bases como Ain al-Asad y Erbil, atribuidos a milicias pro-iraníes por informes del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM).

Históricamente, estos grupos forman parte de un ecosistema más amplio de milicias chiítas en Irak, integradas en las PMU que fueron formalizadas por el gobierno iraquí en 2016 para combatir a ISIS. Sin embargo, expertos del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) señalan que su lealtad principal es hacia Teherán, lo que les permite actuar como extensiones de la política exterior iraní. Por ejemplo, Harakat al-Nujaba ha operado en Siria apoyando al régimen de Bashar al-Assad, mientras que Kataeb Sayyid al-Shuhada ha expandido sus actividades a Yemen y Líbano, según reportes verificados por la ONU y agencias de inteligencia occidentales. La designación actual se basa en evidencia recopilada desde 2019, incluyendo interceptaciones de comunicaciones y confesiones de capturados, como detalla un informe del Departamento del Tesoro de EE.UU. publicado en 2024.

Implicaciones de la medida y reacciones internacionales

Esta designación tiene implicaciones prácticas y de largo alcance: no solo congela activos financieros, sino que también facilita la cooperación internacional para rastrear y bloquear flujos de dinero desde Irán, estimados en cientos de millones de dólares anuales por analistas del Banco Mundial y el FMI en sus evaluaciones de sanciones. Según expertos citados en The New York Times y CNN, medidas similares contra grupos como Kata’ib Hezbollah en 2009 llevaron a una disminución temporal en los ataques, aunque no los erradicaron, y podrían presionar al gobierno iraquí para que disuelva o integre mejor estas milicias en sus fuerzas armadas regulares. En términos legales, cualquier individuo o entidad que interactúe con estos grupos podría enfrentar cargos bajo la ley estadounidense, incluyendo extradición y penas de prisión, como se ha visto en casos previos procesados por el Departamento de Justicia.

Reacciones internacionales han sido variadas. El gobierno iraquí, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, ha expresado preocupación por posibles tensiones diplomáticas, pero ha reafirmado su compromiso con la soberanía, según declaraciones recogidas por Al Jazeera y la BBC el 18 de septiembre de 2025. Irán, por su parte, ha rechazado la designación como “una agresión infundada” en un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores publicado por la agencia estatal IRNA, negando cualquier apoyo directo a estos grupos y acusando a EE.UU. de interferencia en asuntos regionales. Países aliados como el Reino Unido y Francia han apoyado la medida, con el Foreign Office británico emitiendo una nota de respaldo que alinea con su propia lista de entidades terroristas, según reporta The Guardian.

En el ámbito regional, esta acción podría intensificar los esfuerzos antiterroristas en Siria e Irak, donde estos grupos mantienen presencia activa. Informes del Observatorio Sirio de Derechos Humanos y de Human Rights Watch documentan abusos cometidos por milicias similares, incluyendo reclutamiento forzado y violaciones a civiles, lo que añade una dimensión humanitaria a la designación. Además, analistas del Middle East Institute sugieren que esto podría influir en negociaciones nucleares con Irán, al aumentar la presión sobre Teherán para que reduzca su apoyo a proxies.

Esta actualización refuerza la postura de EE.UU. contra el terrorismo patrocinado por estados en Medio Oriente, alineada con políticas de administraciones previas y enfocada en proteger a sus tropas y aliados, mientras promueve la estabilidad en una región volátil marcada por conflictos prolongados.