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España implementa el Sistema de Entrada y Salida de la UE: nuevas normas fronterizas entran en vigor hoy

España ha comenzado oficialmente a utilizar el nuevo Sistema de Entrada/Salida (EES) de la UE: un control fronterizo de alta tecnología diseñado para reemplazar los sellos en pasaporte con verificaciones digitales.
Y todo empieza en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, donde los pasajeros que llegan desde fuera de la UE, incluidos los viajeros británicos, serán los primeros en probarlo.

¿Qué es el nuevo sistema y cómo funcionará en España?

En el aeropuerto de Madrid, ya están instalados y listos 48 quioscos de autoservicio. El nuevo proceso puede parecerse un poco al registro en un aeropuerto, excepto que aquí todo gira en torno al registro biométrico.

A los pasajeros no pertenecientes a la UE se les pedirá que escaneen su pasaporte, se les tome una fotografía facial y proporcionen cuatro huellas dactilares (de la mano derecha). Una vez recopilada esta información, se almacenará en una base de datos central de la UE, accesible para los agentes fronterizos en todos los Estados miembros.

El objetivo es simple: hacer que los cruces fronterizos sean más rápidos y seguros, manteniendo un mayor control sobre quién entra y sale. Las autoridades afirman que, una vez registrados los datos de un viajero, los viajes futuros serán mucho más ágiles, ya que su identidad ya estará en el sistema.

El proceso está diseñado para ser intuitivo, siguiendo un conjunto de preguntas similar a las que podría hacer un agente fronterizo: dónde se alojará, cuánto tiempo permanecerá en la UE, si dispone de seguro médico y si tiene fondos suficientes para el viaje.

Si la máquina detecta una discrepancia o problema técnico, el pasajero será remitido a una inspección manual a cargo de agentes de la Policía Nacional.

¿Por qué introduce la UE este sistema ahora?

El Sistema de Entrada/Salida lleva años en desarrollo como parte de la iniciativa de “Fronteras Inteligentes” de la UE, propuesta por primera vez en 2016. Sus objetivos principales son reforzar la seguridad fronteriza, combatir el fraude documental y controlar con mayor eficacia las estancias que exceden el tiempo permitido.

Las autoridades señalan que ayudará a combatir problemas como el terrorismo, el crimen organizado y la inmigración ilegal, sustituyendo el obsoleto sistema de sellado de pasaportes, que admiten es casi imposible de controlar con precisión.

El Ministerio del Interior de España asegura que el país está preparado para el cambio, tras invertir 83 millones de euros para mejorar su infraestructura y adaptar sus 81 puntos fronterizos oficiales del espacio Schengen.

En una publicación en X (antes Twitter), el Ministerio del Interior de España compartió un vídeo mostrando cómo funciona el nuevo control fronterizo en la práctica. Los viajeros se registran en los quioscos y luego pasan por las puertas automáticas de pasaporte, llamadas puertas ABC, para una segunda verificación facial. Este doble paso ayuda a prevenir el intercambio de identidades y refuerza la seguridad.

“El proceso puede tardar un poco más la primera vez, pero hará que los cruces futuros sean más rápidos y menos complicados”, explicó un portavoz del Ministerio del Interior. “Una vez almacenados los datos, los pasajeros podrán pasar las fronteras con mayor rapidez y comodidad”.

¿A quién afectará y qué cambiará para los viajeros?

El EES se aplica a todos los nacionales de países no pertenecientes a la UE que entren en la zona Schengen para estancias cortas, es decir, visitas de hasta 90 días en un período de 180 días. Esto incluye británicos, estadounidenses, australianos y otros visitantes externos a la UE.

Para los viajeros que necesitan visado, las huellas dactilares ya se capturan como parte del proceso de visado, por lo que el EES solo registrará su imagen facial y datos del pasaporte. Para quienes no requieren visado —como los ciudadanos británicos— se recopilarán tanto los datos faciales como las huellas dactilares al entrar.

Una vez plenamente implementado, el EES registrará automáticamente cada entrada y salida, así como las denegaciones en frontera. Esto permitirá a las autoridades de la UE saber exactamente cuándo vence el límite de 90 días de un visitante y si han excedido su período de estancia sin visado.

Hasta que el sistema esté completamente operativo, los viajeros seguirán recibiendo sellos en el pasaporte, pero estos desaparecerán pronto. Una vez que el EES esté en funcionamiento en todos los puntos, los sellos físicos serán cosa del pasado.

La Policía Nacional continuará encargándose de los controles fronterizos, mientras que la Guardia Civil seguirá gestionando asuntos aduaneros y fiscales.

Implementación gradual en Europa

Aunque Madrid marca el inicio, el sistema no aparecerá en todos los lugares de forma inmediata. La implementación será gradual, empezando por los aeropuertos y después en pasos fronterizos terrestres y puertos marítimos.

Algunos puertos en España aún están en proceso de actualización técnica, por lo que puede pasar varios meses antes de que el sistema llegue a todos los puntos de entrada. La UE ha fijado abril de 2026 como fecha límite final para su plena aplicación en todos los países del espacio Schengen.

Por ahora, el objetivo principal es garantizar que los viajeros puedan adaptarse sin problemas. Personal de apoyo y agentes policiales estarán disponibles en los aeropuertos para ayudar a quienes no estén familiarizados con los quioscos o el registro biométrico.

A pesar de la nueva tecnología, las autoridades subrayan que la privacidad estará protegida y que todos los datos se almacenarán de forma segura en el sistema central de la Comisión Europea, accesible en tiempo real para todos los Estados miembros.

Con el inicio de las primeras pruebas reales en España, las autoridades esperan que este sistema inaugure una nueva era de “fronteras inteligentes”: más rápidas, seguras y mejor conectadas en toda Europa.

Por ahora, quien llegue en avión a Madrid esta semana quizá quiera dejar unos minutos extra entre el aterrizaje y la recogida de equipaje, porque el futuro del control fronterizo ya se ha vuelto digital.