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Gasté $8,000 para regresar a EE. UU. tras los temores por la fecha límite de la visa de Trump

Rohan Mehta —no es su nombre real— es un profesional de software que ha vivido en Estados Unidos durante 11 años junto a su familia, pero recientemente se vio obligado a gastar más de $8.000 (alrededor de 7.200 euros) en vuelos de emergencia para regresar al país desde India, todo por el pánico generado por una orden ejecutiva del presidente Donald Trump que amenazaba con aumentar drásticamente las tarifas de visas para trabajadores calificados. Estaba en Nagpur, su ciudad natal, conmemorando el aniversario de la muerte de su padre con familiares, pero decidió acortar su viaje ante el temor de no poder reingresar a EE.UU. antes de que entrara en vigor la nueva medida, lo que ilustra la confusión y el estrés que miles de inmigrantes calificados enfrentaron en cuestión de días.

Trump agrega una tarifa de $100.000 para solicitantes de visas de trabajadores calificados

El viernes 20 de septiembre de 2025, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que introduce una tarifa adicional de $100.000 (aproximadamente 90.000 euros) para las solicitudes del programa de visas H-1B, diseñado específicamente para trabajadores extranjeros altamente calificados en campos como la tecnología, la ingeniería, la medicina y las ciencias. Esta nueva cuota, que deben pagar las empresas estadounidenses que patrocinan a estos trabajadores, representa un incremento masivo de más de 60 veces en comparación con la tarifa actual de alrededor de $1.500, según datos oficiales del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EE.UU. (USCIS, verificados en uscis.gov). El programa H-1B emite un total de 85.000 visas al año, con un límite establecido por el Congreso, y más del 70% de estas visas van a profesionales de India, quienes dominan sectores como el desarrollo de software, la inteligencia artificial y los servicios tecnológicos, de acuerdo con informes del Departamento de Trabajo de EE.UU. y análisis del Pew Research Center.

Antes de que la orden entrara en vigor el domingo 22 de septiembre, empresas multinacionales y abogados especializados en inmigración emitieron alertas urgentes a los titulares de H-1B que se encontraban fuera de EE.UU., recomendándoles regresar de inmediato para evitar cualquier complicación. Esta recomendación se basó en interpretaciones iniciales de la orden, que sugerían que la tarifa podría aplicarse incluso a reingresos o renovaciones. Sin embargo, un día después, la Casa Blanca emitió una aclaración oficial a través de la secretaria de prensa Karoline Leavitt, quien publicó en la red social X (anteriormente Twitter) que la tarifa es única y no anual, y que no afectará a los titulares actuales de visas. En su mensaje, Leavitt especificó: “Aquellos que ya poseen visas H-1B y están actualmente fuera del país no serán cobrados $100.000 para reingresar. Los titulares de visas H-1B pueden salir y reingresar al país de la misma manera que lo harían normalmente”. Además, enfatizó que la medida solo se aplicará a nuevas solicitudes de visas, no a renovaciones ni a extensiones para quienes ya están en el programa.

A pesar de esta aclaración, la confusión inicial ya había provocado un caos generalizado. Reportes de medios como la BBC, Reuters y The New York Times indican que miles de trabajadores indios, muchos de ellos empleados en gigantes tecnológicos como Amazon, Microsoft y Google, entraron en pánico y tomaron medidas drásticas. Por ejemplo, aerolíneas como Virgin Atlantic y Air India reportaron un aumento significativo en reservas de última hora desde ciudades indias como Mumbai y Delhi hacia aeropuertos estadounidenses como JFK en Nueva York o SFO en San Francisco, según datos preliminares de FlightAware y análisis de Bloomberg. Esta situación resalta las vulnerabilidades del sistema de inmigración estadounidense, donde cambios repentinos en políticas pueden generar impactos financieros y emocionales inmediatos.

India advierte que la tarifa de visas H-1B tendrá “consecuencias humanitarias”

El gobierno de India reaccionó rápidamente a la orden ejecutiva, advirtiendo sobre posibles “consecuencias humanitarias” graves para sus ciudadanos. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de India, citado en publicaciones como Hindustan Times y The Times of India, expresó que la medida podría separar familias, interrumpir carreras profesionales y afectar la estabilidad económica de miles de indios que han contribuido significativamente a la economía estadounidense. India es, con diferencia, el mayor beneficiario del programa H-1B, con más de 60.000 visas emitidas anualmente a sus nacionales en los últimos años, según estadísticas del USCIS. Empresas como Tata Consultancy Services (TCS), Infosys y Wipro, que son líderes en servicios de TI, dependen en gran medida de estos visados para colocar talento en proyectos estadounidenses, y analistas de McKinsey & Company estiman que los trabajadores H-1B contribuyen con miles de millones de dólares al PIB de EE.UU. a través de innovación y productividad.

Rohan Mehta, quien trabaja en el sector de software y ha construido su vida en EE.UU. durante más de una década, ejemplifica el impacto personal de esta incertidumbre. Viajó a Nagpur a principios de septiembre para un ritual familiar tradicional, pero el 20 de septiembre, al enterarse de la orden, entró en modo de emergencia. En solo ocho horas, invirtió más de $8.000 en múltiples reservas de vuelos, incluyendo opciones alternativas para mitigar riesgos de retrasos. “Reservé varias alternativas porque la mayoría de los vuelos llegaban muy justos al límite”, explicó Mehta momentos después de abordar un vuelo de Virgin Atlantic desde Mumbai hacia el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy en Nueva York. “Incluso un retraso mínimo me habría hecho perder la fecha límite, y no podía arriesgarme a quedarme varado”.

Mehta describió los días previos como “traumáticos”, destacando el estrés emocional de la situación. Se sintió aliviado de que su esposa y su hija, quien ha pasado toda su vida en EE.UU. y considera al país su hogar, no lo hubieran acompañado en el viaje. “Lamento profundamente las decisiones que tomé en mi vida. Dediqué los mejores años de mi juventud trabajando para este país [EE.UU.], contribuyendo con mi experiencia en tecnología y pagando impuestos, y ahora siento que no soy bienvenido”, compartió. “Mi hija ha crecido allí, asistiendo a escuelas locales y formando amistades; no sé cómo podría desarraigar toda nuestra vida y reiniciar en India, donde el mercado laboral es diferente y las oportunidades para mi familia serían limitadas”. Su historia no es aislada: la BBC contactó a docenas de titulares de H-1B de India, muchos con décadas de residencia en EE.UU., pero la mayoría se negó a hablar por temor a repercusiones laborales, ya que sus empleadores no autorizan declaraciones públicas.

Confusión entre los titulares de visas y sus implicaciones a largo plazo

Otro titular de visa H-1B, que se encontraba de vacaciones en Europa, compartió una perspectiva similar sobre la incertidumbre reinante. “Todavía no sabemos exactamente cómo reaccionarán los empleadores ni cómo se implementará esto en la práctica”, dijo. “Por lo que entiendo, basándome en las aclaraciones iniciales, la orden solo afecta a nuevas visas H-1B. Sin embargo, los abogados de inmigración aún están analizando los detalles finos y nos recomendaron regresar lo antes posible para evitar cualquier riesgo”. Este individuo, empleado en una firma tecnológica, destacó cómo la falta de comunicación clara desde la Casa Blanca exacerbó el pánico, llevando a muchos a incurrir en gastos innecesarios.

El programa H-1B, establecido en 1990 como parte de la Ley de Inmigración, permite a empleadores estadounidenses contratar a extranjeros en ocupaciones especializadas que requieren al menos un título universitario o experiencia equivalente, siempre con una oferta de empleo previa. Según un informe del Congressional Research Service, los principales beneficiarios corporativos en el año fiscal anterior incluyeron a Amazon (con miles de patrocinios), seguido por Tata Consultancy Services, Microsoft, Meta Platforms, Apple y Google, que juntos representan una porción significativa de las visas. Críticos de la medida de Trump, como la Asociación Americana de Inmigración (AILA), argumentan que desincentiva la innovación al hacer más costoso para las empresas atraer talento global, especialmente en un momento en que EE.UU. enfrenta escasez de mano de obra en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), según datos del Bureau of Labor Statistics.

A largo plazo, esta orden podría alterar el panorama migratorio. Expertos de think tanks como el Migration Policy Institute sugieren que podría reducir el número de solicitudes de H-1B en un 20-30%, beneficiando potencialmente a trabajadores estadounidenses pero perjudicando a industrias dependientes de talento internacional. Mientras tanto, para personas como Rohan Mehta, el episodio ha dejado una marca duradera, cuestionando su sentido de pertenencia en un país al que han contribuido tanto. La aclaración de la Casa Blanca, aunque oportuna, llegó demasiado tarde para mitigar el daño financiero y emocional, subrayando la necesidad de políticas migratorias más transparentes y predecibles.